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Empezó el corre-corre

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Por Iván Antonio Jurado Cortés

Cuando ha quedado en firme la destitución de la alcaldesa de Tumaco, María Emilsen Angulo Guevara, obligando al gobernador de Nariño nombrar un encargado, empieza el corre-corre de los hijos de la ‘Perla del Pacífico’, quienes desde el mismo instante del triunfo de la hoy exalcaldesa se preparaban para este momento. Era la crónica de una licenciatura anunciada. El más desprevenido hasta el sabelotodo del pueblo tenía claro de lo que se veía venir.

 

Como dicen en esta acéfala isla, el preaviso de que pronto entraría en acción el folclorismo electoral, fue la inhabilidad del exrepresentante a la cámara, Neftalí Correa, quien después de luchar contra la corriente, finalmente hace su retirada forzosa de la maquinaria legislativa. Este hecho fortaleció la credibilidad hasta esa fecha un simple comentario de corrillo playero. Se asimiló como un latigazo que aceleró las acciones en contra de Angulo Guevara.

 

Cuando la Procuraduría emitió su concepto sobre este asunto, los tumaqueños, especialmente los de la oposición no descansaron hasta que esta interpretación disciplinaria se ratificara en los tribunales, mensaje que se concretó a finales del año pasado, operativizado a comienzos del 2017, despejando cualquier duda en los incrédulos, que siempre mantuvieron el sinsabor  desde que la señora María Emilsen fue electa.

 

Antes de que la sección quinta del Consejo de Estado confirmara el fallo del tribunal administrativo de Nariño, que determinó la destitución de la gobernante, ya se armaban las toldas para enfrentar un nuevo festín electoral, ese que quita momentáneamente el hambre, calienta los bolsillos y en esta oportunidad prende la chispa carnavalera. Sin embargo, la cuerda se estiraba hasta que la notificación visitara el mar de Balboa, hecho que esgrimía en lo más profundo a los propulsores del ‘cambio’, los mismos que pasaron saliva terminando el mes de enero.

 

Obviamente que tanto el agente público como el judicial, tuvieron suficientes argumentos para haber tomado estas determinaciones. La causa está en la cultura político-electoral del país, que moldea personajes dispuestos a jugárselas con lo que sea, lo importante es ganar. Al diablo la dignidad o cualquier principio de moralidad; el reto esta trazado y decorado con paquetes malolientes de mohosos billetes, ese que exige avanzar así las piernas no de más. Tumaco no es la excepción; incluso, es uno de los municipios donde más inconvenientes presenta en elecciones populares.

 

Después del desgaste emocional y psicológico por el descabezamiento de la ejecutiva costeña, los caciques se blindan en sahumerios, con el objeto de energizarse y romper supuestamente el hechizo que no les ha permitido disfrutar las mieles de la burocracia. Los días venideros son agotadores, diseñados para ‘caballos’ como dicen en el litoral pacífico. Se empluman las pitonisas; con sus alquitranadas fumarolas intentan alejar al demonio para que no muerda el pastel. La mesa empieza a servirse; los cubiertos relucientes están, esperando el acompañamiento de los cuchillos, y con ellos, los invitados de honor.

 

El corre-corre ha llegado, en medio de la guacherna el diablo hace de las suyas; baila en un solo pie, y con su natural azufre embolata hasta el mismísimo san Judas. Nada raro tiene que en esta tierra de nadie, estos dos personajes compartan la fiesta, se fumen la pipa de la paz y disfruten del carnaval del fuego. ‘Suenan candidatos y candidatillos, todos con bombos y platillos’, espantando a las brujas y abriéndose paso hacia lo deseado y lo prohibido. Importante es estar en la fiesta y compartir el brindis, ese que embriaga y transporta a la nebulosa de la felicidad.

 

La destitución de la mandataria ha sido una prioridad institucional y de la oposición, generando nuevamente en la sociedad isleña un ambiente desolador que en nada contribuye al desestancamiento de la anacrónica gobernabilidad local. La problemática social está por doquier, con el alto riesgo de profundizarse, llevándose por delante la virginidad de las pocas mentes que aún creen en un verdadero cambio.

 

La ciudadanía mancillada por el nepotismo y el acedo caudillismo, respira entrecortada, con la esperanza que la monumental aurora vislumbre y descubra a los malvados, enquistados en la sutileza de la gente buena. Como dijo el negro Angulo: ‘no que carajo, a este pueblo se lo llevó quien lo trajo, por eso voy por lo mío’. Los soldados de la ‘democracia’ cuidando su ego están, avizoran allá, atisban acá, saben que a la casa los han de ir a visitar y con su demagogia los podrán conquistar. ‘El corre-corre ha llegado y Tumaco cosechará de lo que ha sembrado’. 

Iván Antonio Jurado Cortés

Escribo no por costumbre sino por la responsabilidad que tengo como colombiano, para que esta patria cada vez se enfoque por el sendero de la verdadera libertad. Hoy, la libertad debe ser prioridad de cada connacional, con el sano propósito de que nuestra nación sencillamente sea más justa, equitativa y participativa. Escribir es la forma inteligente, digna y efectiva, para que miles de personas despierten e insistan en no continuar hibernando en un mundo fantasioso, que lentamente fragmenta la sensibilidad y entorpece el pensamiento de gente que quiere ser buena siendo buena. La prensa alternativa genera autonomía y abre los espacios a un debate sano y sin limitaciones.

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