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La defensa de lo público. Más allá del camello

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Por Jorge Narváez Ceballos

Leí en la página virtual WEBSUR  una columna del exprofesor Jorge Luis Cabrera, más conocido como el “Camello”, una defensa poco antes vista por un izquierdista, que se jacta de ello, a una empresa privada que maneja hace unos años un servicio público; como es el recaudo de los impuestos departamentales. No habría nada de raro en la nota si entendemos como se ha utilizado esta columna, para no decir esta publicación, para hacer “oposición” al gobierno departamental. Lo raro o preocupante es como desde una página que se jacta de ser defensora de las ideas de izquierda, o para decirlo con el eufemismo de moda, de alternativa, hace estas declaraciones temerarias.

Para nadie es un secreto que la izquierda colombiana lleva casi 90 años defendiendo lo público, la nacionalización y denuncia cada proceso de privatización parcial o total de los servicios públicos. Pero no, ahora desde la paginas de la izquierda más ortodoxa de la región, se hace defensa de las privatizaciones, se denuncia la recuperación de lo público y se pone en tela de juicio e rescate de lo público. Se utilizan los mismos epítetos de los privatizadores que en los años 90 sacaron a licitación todos los servicios, las empresas y las instituciones públicas porque al parecer de ellos (los privatizadores) lo público es ineficiente, ineficaz e improvisado. De esa manera defiende la inversión privada en el departamento el exprofesor Cabrera, no porque sea bueno apoyar el emprendimiento, sino porque lo público es malo, dañino según su nota.

En este nuevo estilo un sector de la izquierda local, que otrora se mostró como la ultradefensora del erario, de los bienes públicos y de las administraciones alternativas, hoy se delata en una perorata de malos perdedores, faltos de iniciativa y argumentación seria, denotando ellos sí, improvisación y mala leche.

Ahora resulta que cuando la administración departamental, en uso de su función constitucional, busca los mecanismos para devolverle a los nariñenses lo que le les pertenece, intentan armar un escándalo y se declaran ahora defensores de las firmas privadas como el caso del Consorcio GIT, intentando descalificar al gobierno departamental por atreverse a tomar medidas que contribuirán a que el proceso de recaudo de impuesto vehicular se realice desde la propia administración, sin necesidad de acudir a intermediaciones que generan desgaste fiscal y alejan al ciudadano de los procesos de gobernabilidad, calificando esto como una acción “politiquera”, palabra desgastada en un personaje como el autor de ese escrito y en una página como websur, de una extraña izquierda que ahora resulta estar a favor de la tercerización de los contratos.

Ver para creer, el discurso ideológico de algunos sectores de la derecha privatizadora se ha convertido hoy en parte del razonamiento de la izquierda local, nada de raro que mañana salga una columna bien sea del mismo Cabrera o de algún otro de sus camaradas a rescatar la iniciativa privada en el Hotel Sindamanoy, recuperado por la Gobernación de Nariño o a criticar la gestión ante el Ministerio y la SuperIntendencia de Salud para resolver sin vacilaciones el caso del hospital San Andrés de Tumaco. Porque para “El camello” y sus camaradas, lo importante es entrar a descalificar como ineficiente e inconveniente la decisión del gobierno departamental, sin importar que ese discurso descalifica y debilita lo público.

Por eso vale preguntarse ¿en qué se beneficia el escritor de esa nota, defendiendo al consorcio GIT?  ¿Por qué pretende controvertir una decisión que a toda luz significa avanzar en los temas de defensa de lo público, principio fundamental de los gobiernos abiertos?

Las respuestas a estas preguntas necesitan reabrir una discusión sobre si el fin justifica los medios y si los medios de comunicación deben justificar declaraciones amañadas y descontextualizadas como las de la nota de WEBSUR en donde se parte de un marco de referencia de carácter neoliberal para beneficiar unos cuantos, en detrimento del interés general. WEBSUR permite que se diga en esa columna de manera mentirosa que se “ha hecho una exhaustiva investigación”, cuando desde el comienzo del texto queda claro que dichas apreciaciones surgen de la especulación y de la rumorología, practica hecha desde hace años por el uribismo, pues el “Camello” no cita ninguna fuente, no anexa documentos de respaldo, ni acude a la vocería institucional para verificar su “información”.

En fin, la publicación de esta columna no es para velar por el futuro de las 36 familias de las cuales habla el señor Cabrera en su columna, sino que surge desde el resentimiento de un grupito de tres o cuatro personajes que hoy alzan las banderas de la defensa de la privatización de los servicios públicos, para defender el camello del Camello. 

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