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Sandoná SOS: mina de piedra, una bomba de tiempo

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Por: Alejandro García Gómez.

Empiezo por señalar que en ninguna lista de municipios en riesgo que consulté aparece el del casco urbano de Sandoná. Podría deberse a mi torpeza informática, a que no es ribera de río o a otra razón. Es ésta una población situada en una meseta formada sobre las estribaciones del macizo volcánico que el Galeras moldea. Su territorio se encuentra entre la altura y los fríos vientos del travieso volcán (4.264 msnm) y la quebrada y profunda hoya del río Guáitara (allí a 600 msnm). La meseta que acuna a la población (1.800 msnm) goza de un clima templado, que se sostiene por una economía que mezcla la artesanía con la agricultura (cultivos de café, caña de azúcar y pancoger, principalmente), además de los servicios y del municipal comercio. Las fuentes hídricas son abundantes, debido a su geografía: el inmenso macizo volcánico es región de intercambio de los vientos húmedos de la costa pacífica y de la Amazonia.

 

Todo el municipio “se recuesta” sobre las faldas del Galeras. En consecuencia, su suelo es volcánico y su subsuelo está formado por roca volcánica. De aquí proviene su riqueza (la feracidad de su suelo), pero al mismo tiempo su actual problema, del que las autoridades ambientales del orden departamental y nacional han hecho oídos sordos ante los clamores de la comunidad. El subsuelo del inmenso “peñón” que acuna a la población y que “baja” desde el Galeras, está formado por unos gradientes muy agudos y en la parte del centro de la meseta, francamente perpendiculares (sector por donde cae su inmensa chorrera, llamada de Belén). Hacia el lado sur de esa cascada, casi pegada a ella, en su parte alta (a la vez, parte alta del poblado), desde hace unos años se viene explotando una mina de piedra, a cielo abierto, utilizada en construcción. La cantera se llama El Diviso y su resolución de funcionamiento es la 728 de 12 de septiembre de 2011, concedida por Robert M. Ramos, Director general de Corponariño. ¿Qué papel jugó la alcaldía? Un poco antes también se la había explotado, ¿cuál la licencia?.

 

La comunidad se ha opuesto a esa instalación por el riesgo que representa, pues desde el comienzo (1994, al parecer, bajo otros dueños y desconocidas condiciones jurídicas) se han presentado desprendimientos, considerados insignificantes en ese entonces. Pero este 26 de marzo, la situación fue preocupante: Sergio Andrés Burbano –geólogo de profesión y Gestor Ambiental de Sandoná (según Informativo del Guaico), anunció que se ha presentado un deslizamiento de dos rocas de gran tamaño que llegaron muy cerca del casco urbano “dejando el rastro de su impacto a su paso”.

 

Más adelante agrega: “…En el lugar se está produciendo flujo de agua de macizo rocoso, en la interface (sic) entre roca y el perfil de meteorización que genera los deslizamientos, unido a que la cantera no cumple con un buen manejo como lo que se  exige por ley …” (ibíd.). En video en redes, se ve que cada una podría tener de 3 a 4 toneladas y que son más de dos.

 

Es tal la preocupación y angustia de los pobladores, que el 25 de octubre de 2013 se convocó un foro minero, sobre el tema de esa mina precisamente, organizado por la personera de entonces, Diana M. Montero -quien lo moderó-, la parroquia, el Comité Cívico Popular por Sandoná y el Colectivo Cultural de Sandoná, Rebelarte. A excepción del ingeniero portavoz de la mina y de una vecina de ella, todos expresaron su preocupación, angustia y rechazo.

 

Desde ese tiempo hacia acá, se desconoce qué actividades han adelantado las autoridades municipales actuales, pero el peligro sigue ahí. ¿Qué quedaría por hacer? ¿Sentarse a esperar y repetir otra tragedia? ¿Seguir el ejemplo de Cajamarca? Si lo segundo, mientras los interminables tiempos del plebiscito transcurran, y si la autoridad municipal no suspendiera temporalmente su explotación, ¿una Acción de Cumplimiento? ¿Muchas acciones de Tutela? La vida e integridad de sus 35.000 habitantes urbanos priman sobre cualquier derecho privado.

Alejandro García Gómez

Nacido en Sandoná, 1952. Sostiene la columna de opinión DESDE NOD en periódicos del país y en Ecuador. Ha publicado los poemarios TRANSPARENCIAS (Medellín, 1991), CARTAS DE ODISEO (Medellín, 1996), ALFABETO DE SOMBRAS (Medellín, 2003), EL PARAÍS DE LAS CARCAJADAS AUSENTES (Pasto, 2016), el libro de cuentos NO ES POR AZAR QUE NACEMOS (Medellín, 2004) y la novela EL TANGO DEL PROFE (Pasto, 2007). Ha participado en varias publicaciones colectivas. Fue fundador y pertenece al Consejo de Redacción de la Revista MASCALUNA (Medellín).

Ha publicado ensayo, cuento, poesía y crónica en algunas revistas y periódicos del país. Ha sido ganador de algunos concursos de poesía y cuento en el país, entre ellos el Primer Premio en el Concurso Nacional de Poesía del Servicio Civil (Bogotá, 1988), Primer Premio en el Concurso Nacional de Cuento del Servicio Civil (Bogotá, 1989), Tercer premio Concurso Nacional de Cuento Carlos Castro Saavedra (Medellín, 1994), Primer Premio Concurso Nacional de Cuento auspiciado por la Asociación Nacional de Empleados  del Banco Industrial Colombiano, ADEBIC, (Medellín, 1996).

Ha sido jurado en algunos concursos literarios regionales y nacionales del país. Es Licenciado en Química y Biología de la Universidad de Nariño (Pasto) y Magíster en Educación de la Universidad de Antioquia (Medellín). Trabajó como docente de Química y Biología en el colegio San Luis Gonzaga de Túquerres (Nariño) y en el Departamento de Ciencias Naturales del INEM José Félix de Restrepo de Medellín. Actualmente es pensionado.

 

E-mail: pakahuay@gmail.com

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