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Antes y despues de Hulquipamba (1839-1843)

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Fotografía: Archivo. Isidoro Medina Patiño
Investigación: Fundación Estanislao Merchancano www.isidorohistoria.com  

 

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Llano de Huilquipamaba

Corregimiento de La Laguna

 

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Juan José Flores, Presidente del Ecuador

en varios periodos siglo XIX

 

 

Pedro Alcantra Herrán, Presidente de Colombia, 1841-1845

 

Pedro Alcántara Herrán,

Presidente de Colombia, 1841-1845

 

Casa donde estuvo preso Jose maria Obando en Pasto, carrera 23 con calle 14

Casa donde estuvo preso Obando

Carrera 23 con calle 14

 Jose maria Obando Presidente de Colombia 1853
 

José María Obando, Presidente de Colombia 1853

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Padre Francisco de la Villota

Con esta página sobre el pasado de nuestra región queremos expresar unas conclusiones respecto de los antecedentes y consecuencias de la crisis más grande que atravesaran los pastusos y que abarca el periodo mal llamado “Guerra de los Conventos” o “Guerra de los Supremos”, por cuanto entre 1839 y 1843 el Distrito de Pasto y su comarca pierden una parte considerable de la autonomía política y territorial hasta entonces lograda y que la caracterizaba como una región excepcional en el concierto de las naciones y pueblos de América, en tanto que esa conquista no significaba federalismo o algo por el estilo, sino más bien una autarquía social y material resultado de un proceso interno, muy diferenciado de otros similares, el cual se sustentaba desde los sucesos ocurridos en los años de 1544 a 1548, esto es en la participación de los españoles pobladores y fundadores de Pasto dentro de las guerras denominadas “pizarristas” en las que se pretendió la separación respecto del Rey de España y la creación de un reino nuevo o, de ser del caso, una república como las existentes en aquel tiempo en Florencia y Venecia.

 

José María Obando, perseguido primero por los bolivaristas y luego por sus viejos amigos como Pedro A. Herrán y Tomas C. de Mosquera (los tres fueron presidentes de Colombia en el siglo XIX), ya a nombre de un movimiento algo diferente al liberalismo instituido en Pasto en 1828, subleva a sus fervientes seguidores en el sur y en otras regiones del país, especialmente en el occidente del mismo, al encontrar graves obstáculos para su aspiración a la presidencia. El padre Francisco de la Villota, como líder popular en Pasto, apoya esta rebelión porque bien se sabía de la conspiración urdida desde Bogotá y Quito contra Obando al acusarlo del asesinato de Sucre; además el fundador del Oratorio Neriano simpatizaba con la bandera de un cuarto Estado que agitaba Obando, para integrar a todo el Occidente Colombiano por aparte de las dos capitales mencionadas, pequeño pero muy significativo detalle este que olvidan prácticamente todos los historiadores que se han ocupado de aquellas guerras civiles.

 

La supresión de los viejos conventos pastusos, fue el detonante de la rebelión que se extendió más allá de Pasto y en contra del débil gobierno de José Ignacio de Márquez, y no como lo han querido mostrar los historiadores centralistas con el fin de opacar el origen y la repercusión impresionante de esta confrontación armada, la primera que internamente sacudiera a la reciente república colombiana.

 

Este enfrentamiento desgasta las ya mermadas reservas demográficas y económicas de Pasto y su provincia, pero la fama militar que antecedía a esta región y sus 3.000 hombres en armas más el apoyo del campesinado que Obando ganó para esta causa (prometió a los indígenas defender sus Resguardos de tierras ante al despojo continuo de las mismas por obra de los decretos nacionales en la materia) hizo necesario que Herrán y Mosquera, a cambio de cederle el Cantón de Túquerres y el de Tumaco, pactaran ( Exponsión de 3 de Noviembre de 1841) con el Presidente del Ecuador, Juan José Flores (presidente en varios periodos), la participación del ejército ecuatoriano en la contienda que finaliza con la derrota de los Obandistas o autonomistas en los campos de Huilquipamba (o “Llanura Lacrimosa en kechua), en las cercanías del pueblo de la Laguna, el 29 de Septiembre de 1840, ante la artillería y fusiles de 9000 soldados traídos desde Ecuador y el centro de Colombia.

 

Lo grave de esta derrota es que se fusiló y prácticamente se desterró a oficiales y suboficiales del ejército Obandista o “restaurador” como se intitulaba, y con ellos se cancelaba, hasta nuestros días, la posibilidad de una República realmente organizada con un criterio nacionalista, igualitario e independiente de cualquier centro monopólico del poder. Luego de Huilquipamba se combate en otros lugares del sur y en La Chanca y persiste la rebelión que encabezaran Obando y el padre la Villota en forma de guerrillas numerosas que solamente en 1842 son disueltas al ejecutarse el 2 de Septiembre de 1842, en Popayán a los líderes de la brigada de La Laguna en su mayoría de origen indígena y liderados por Ramón Josa y Estanislao España.

 

El último grupo de alzados de Matituy y el Tambo, dirigidos por Andrés Rodríguez, fue dispersado el 13 de diciembre de 1843. Con anterioridad a estos sucesos militares, en Julio de 1841 se sublevan masivamente los pobladores para impedir que Flores ocupe definitivamente el actual sur de Nariño y lo incorpore al Ecuador, por lo que el Presidente Herrán, ya en Bogotá, deja de intervenir en aquella zona fronteriza ante el temor de que se extienda la actividad bélica de los pastusos en el norte ecuatoriano pues contaban con el apoyo de los anti-floreanos que recibían el nombre de “Chihuahuas”.

 

Esta larga guerra termina, cuando las partidas armadas lo deciden en mutuo acuerdo con los demás pobladores de la región y no por algún tratado con el gobierno triunfante. La única manera de salir de este desastre, con la vieja esperanza autonómica, se relacionaba con la muy importante alianza que Obando precipitó entre los habitantes de la ciudad y del campo en 1839, consenso político que restauró las deterioradas relaciones entre indígenas y citadinos como consecuencia de la guerra civil del distrito de Pasto entre 1823 y 1825. Al aclararse esta situación en las contradicciones internas de la región, después de 1843 se desenvuelve el mercado regional a plenitud y, por otra parte, el grueso de la población poco atenderá la convocatoria a las armas que periódicamente los llamados partidos nacionales harían a sus presuntos seguidores, puesto que el liberalismo centralista había mostrado en estas guerras su real catadura antipopular.

Fundación Estanislao Merchancano

Somos una organización no gubernamental, creada por el Historiador y caminante Isidoro Medina Patiño, conformada por un grupo multidisciplinario de profesionales, que trabaja por el rescate de la memoria histórica, cultural, la apropiación de valores y experiencias de las regiones que conformaban la NACION ESPAÑOLA DE LOS PASTOS, zona ubicada en lo que hoy ocupan los departamentos de Nariño y Putumayo en la república de Colombia.

La fundación toma el nombre de ESTANISLAO MERCHANCANO, para rendirle un homenaje a un Pastuso que ha olvidado la historia nacional y local. Nació en Pasto, fue el último Teniente de Gobernador de la nación española de los Pastos, hijo natural de Don Blas de la Villota, sucedió a Don Tomas de Santa cruz en el cargo, murió asesinado en Pasto en 1824. Fue administrador de rentas de Pasto. Se distinguió en varias acciones militares defendiendo los ejércitos realistas. Fué ascendido a Teniente Coronel del ejército del Rey, por su acción destacada en la Batalla de Genoy, el grado se lo concedió a nombre del rey, Don Basilio García, Presidente de Quito, el 19 de Septiembre de 1821.

E-mail:  isidorohistoria@hotmail.com

Sitio Web: www.isidorohistoria.com/

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