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Doble moral

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No puede ser más absurda la posición del mundo occidental respecto a la guerra desatada en el medio oriente, que comulgar con los poderosos europeos que aliados con los hijos del `Tío Sam’, atacan miserablemente a naciones inmiscuidas en sus propios problemas de orden político y social.

 

Es lamentable desde toda óptica la actitud de países que con la somera excusa de acabar con terroristas, desenfundan su artillería contra la inerme población civil, que como siempre, no son responsables de los desatinos gubernamentales.

 

Doble moral es lo que observamos de parte de los gobiernos del viejo continente, quienes aprovechando su poderío económico y armamentístico, le venden al mundo una actitud de víctimas; mientras simultáneamente enfilan sus fuerzas y odio contra una región históricamente afectada por conflictos, la mayoría producto de su propia riqueza, el petróleo. No se puede ocultar que detrás de esta pantomima guerrerista,  se esconde una enceguecida codicia por una bondad natural herencia de los pueblos árabes.

 

La historia muestra con hechos los desafueros bélicos ocasionados por Estados Unidos de Norteamérica y Europa en el medio oriente. Las recientes guerras de Libia, Afganistán, Irak y ahora Siria, son fehaciente muestra de la estupidez humana, patentada sobre el principio de exterminar a terroristas. Estos países, todos, han quedado completamente en la ruina; sus finanzas han sido esfumadas, la cultura destruida y como si fuera poco, invasores por doquier, permeando la sensibilidad y el futuro de etnias con ideologías naturalmente distintas a las occidentales.

 

Es obvio que la persecución a los árabes tiene un común interés de parte de quienes se ufanan defender la seguridad mundial. El petróleo, es el epicentro de estos desastres sociales que tienen a bordo una tercera guerra mundial. Lo irónico es que los beneficiados no pasan de ser cinco países, comúnmente los que han venido controlando el mundo desde hace décadas, pero que irresponsablemente comprometen la soberanía de cientos de naciones.

 

Los medios informativos muestran al mundo la supuesta victimización de la ciudadanía europea, e inducen a los radioescuchas y televidentes engendrar odio contra otros pueblos que sufren en carne propia el rigor de los bombardeos indiscriminados por parte de las fuerzas aliadas. No se puede desconocer la presencia de grupos radicales, así como los hay en Europa, Asia o América; con la diferencia que los del oriente medio, son árabes musulmanes, disciplinados en su convencimiento.

 

Hasta el momento no existen aviones bombarderos que seleccionen exclusivamente a sus blancos; simplemente se limitan a atacar presuntamente cuarteles de integrantes en esta ocasión del estado islámico ISIS, siendo un sofisma distractor, ya que los rebeldes islamistas tienen su manera de ocultarse, dejando a la intemperie a la población civil, que finalmente son los afectados, pagando con sus vidas el costo de una guerra ajena.

 

No se puede olvidar que el ISIS es una postura radical financiada en alguna época por el gobierno gringo, con el ánimo de enfrentar a sus enemigos de aquel tiempo. Esta base guerrillera se fortaleció después de la devastación de Irak, especialmente de su ejército. Estas causas, hoy, olvidadas por la mayoría, son la consecuencia en Siria, con resultados a la vista. Entonces nos preguntamos: ¿Dónde están los responsables de esta guerra? ¿A quién beneficia esta confrontación armada?

 

Pues como están las cosas, esta conspiración bélica tiene un cómplice a favor de las fuerzas invasoras, y es la prensa. Está claro que los medios de comunicación convencionales son los encargados de auspiciar psicológicamente un respaldo en favor de los imperialistas. Desafortunadamente casi nadie lee en árabe, de seguro que se conocería la otra cara de la moneda, y de paso nos ilustrarían los principios de esta situación conflictiva. La solidaridad debe venir para todas las víctimas de esta torpeza humana.

Iván Antonio Jurado Cortés

Escribo no por costumbre sino por la responsabilidad que tengo como colombiano, para que esta patria cada vez se enfoque por el sendero de la verdadera libertad. Hoy, la libertad debe ser prioridad de cada connacional, con el sano propósito de que nuestra nación sencillamente sea más justa, equitativa y participativa. Escribir es la forma inteligente, digna y efectiva, para que miles de personas despierten e insistan en no continuar hibernando en un mundo fantasioso, que lentamente fragmenta la sensibilidad y entorpece el pensamiento de gente que quiere ser buena siendo buena. La prensa alternativa genera autonomía y abre los espacios a un debate sano y sin limitaciones.

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