Página 10 - Periódico Digital. Pasto - Nariño

Switch to desktop

Educación: Antioquia 16° y Medellín 12°

Valora este artículo
(0 votos)

Para el gobernador Sergio Fajardo, “Antioquia la más educada”, el puesto16 en las Pruebas saber 11 de 2015 -de los peores nacionalmente- aparentemente ha sido un traspié, en el andamiaje de su “construcción política”: la calidad educativa. Para el alcalde Aníbal, aunque ser 12 entre nuestras ciudades no es para nada bueno, primordialmente él le ha apostado a la transformación material de la ciudad. Es más fácil publicitar esto en la TV nacional y regional -aquí y ahora- como lo ha hecho este año final de su gobierno. La cinta de las obras materiales se corta al final del mando.

Con estos resultados Saber 11, algunos de los contradictores políticos del gobernador han encontrado un banquete para regodearse en vituperios. El problema para los políticos es que los resultados de la calidad educativa –a diferencia de la cobertura cuantitativa- son sólo a largo plazo, y por eso prefieren embarcarse en la cobertura o en otros objetivos. La calidad ni siquiera se la puede mostrar sino sólo vivirla cuando nadie se acuerde del responsable, es casi igual a como vivimos el caos educativo actual.

He repetido desde aquí algunos puntos sin los cuales es imposible mejorar: la parte logística material (parques-biblioteca, tecnología, instituciones, etc.), o sea la de los insumos educativos, es digamos que importante, casi imprescindible. Pero lo que es esencial, es el elemento humano. Hay que “producir” en la mentalidad de la sociedad, y de los maestros, que ellos son el pilar fundamental del país. Y no con discursitos o medallitas, sino con cambios efectivos. Efectivos y no efectistas como quiere hacerlo la mineducación Parody hoy. Introyectar en la sociedad que ellos forman las herramientas de progreso pero a la vez el criterio de los colombianos, es decir, la Academia y la Ética. Así como las clases altas tienen procesos de selección exigentes para el personal de sus empresas y de los maestros de sus hijos, así debe ser el del magisterio público. Entre más encumbrado el colegio, vemos que mayor es la exigencia, al igual que sus salarios. Diferentes son las consideraciones de la educación pública. Veamos:

1.- Como la educación, de profesión mendicante ha pasado a ser casi miserable, gran parte de las juventudes de los centros urbanos la han descartado como opción de vida. Consecuencia: los centros educativos públicos de esos polos de desarrollo como Antioquia se están viendo inundados de jóvenes de ambos sexos, de diferentes profesiones, que los toman como una chanfaina mientras consiguen “algo mejor” o por jóvenes de otras regiones. Hace tiempos, y con todo el respeto, me atreví a sugerir que Antioquia y sus universidades -principalmente la UdeA por, su experiencia- estableciera convenios con los gobiernos de otros departamentos para asesorar las universidades públicas que forman docentes. Hablo de aquellas de los departamentos que tienen una mayor población de sus egresados docentes trabajando en Medellín y Antioquia. Por cercanía, la simple observación empírica lleva a Chocó ante todo. Esto se podría evidenciar con los reportes estadísticos de las vinculaciones que poseen las secretarías de educación departamental Antioquia y municipal de Medellín (y otros municipios certificados). Pero, claro, sería un plan a largo plazo, ¿no apto para políticos?

2.- El otro gran problema es el hacinamiento tanto de estudiantes aula/profesor como de inútiles actividades con las que se sepulta a los docentes, con labores que nadie lee y que se cambian cada y cuando se le ocurre a alguien de arriba o no tanto. Un maestro con 500 o 600 o hasta 1000 estudiantes por semana, por más cursos de capacitación, posgrados, logística y tecnologías avanzadas que se lo provea, jamás va a poder ejercer su labor formadora –académica y ética- en todos sus estudiantes. Siempre va a quedar con ese sabor amargo de no haber podido humanamente con todos.

Ojalá los dos nuevos gobernantes unan sus voces ante el gobierno nacional. 

Alejandro García Gómez

Nacido en Sandoná, 1952. Sostiene la columna de opinión DESDE NOD en periódicos del país y en Ecuador. Ha publicado los poemarios TRANSPARENCIAS (Medellín, 1991), CARTAS DE ODISEO (Medellín, 1996), ALFABETO DE SOMBRAS (Medellín, 2003), EL PARAÍS DE LAS CARCAJADAS AUSENTES (Pasto, 2016), el libro de cuentos NO ES POR AZAR QUE NACEMOS (Medellín, 2004) y la novela EL TANGO DEL PROFE (Pasto, 2007). Ha participado en varias publicaciones colectivas. Fue fundador y pertenece al Consejo de Redacción de la Revista MASCALUNA (Medellín).

Ha publicado ensayo, cuento, poesía y crónica en algunas revistas y periódicos del país. Ha sido ganador de algunos concursos de poesía y cuento en el país, entre ellos el Primer Premio en el Concurso Nacional de Poesía del Servicio Civil (Bogotá, 1988), Primer Premio en el Concurso Nacional de Cuento del Servicio Civil (Bogotá, 1989), Tercer premio Concurso Nacional de Cuento Carlos Castro Saavedra (Medellín, 1994), Primer Premio Concurso Nacional de Cuento auspiciado por la Asociación Nacional de Empleados  del Banco Industrial Colombiano, ADEBIC, (Medellín, 1996).

Ha sido jurado en algunos concursos literarios regionales y nacionales del país. Es Licenciado en Química y Biología de la Universidad de Nariño (Pasto) y Magíster en Educación de la Universidad de Antioquia (Medellín). Trabajó como docente de Química y Biología en el colegio San Luis Gonzaga de Túquerres (Nariño) y en el Departamento de Ciencias Naturales del INEM José Félix de Restrepo de Medellín. Actualmente es pensionado.

 

E-mail: pakahuay@gmail.com

Página10.com - Periódico Digital

Top Desktop version