8M en Colombia: Por la defensa del sentido común

En el Marco del llamado Paro Internacional de Mujeres al rededor del mundo que se llevará a cabo este viernes 8 de Marzo, Página10 ha decidido publicar la Crónica Colectiva Internacional que se viene haciendo en la revista argentina Bordes, desde el año 2017, donde escriben mujeres de países como Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, España, Estados Unidos, Francia, Guatemala, Italia, México, Uruguay, Austria, Venezuela, Suecia y en la que participan las docentes de Pasto Diana Molina, Angela Navia y la estudiante Milena Blanco escribiendo en representación de Colombia. Estas crónicas retrospectivas se publican como una forma de visibilizar y apoyar las luchas de sus protagonistas

“8M en Colombia: Por la defensa del sentido común”

Diana Molina Rodríguez, Universidad de Nariño – Universidad Cooperativa de Colombia y Angela Navia, Universidad de Nariño – Marcha Patriótica.

En Colombia el 11 de marzo de 2018 se eligen los representantes al legislativo, un escenario electoral que puso a arder al país en medio de las confrontaciones políticas más álgidas de los últimos tiempos: El poder presidencial se lo disputarán diversas tendencias que representan las caras opuestas de la moneda en temas como la redistribución, la reconciliación o el retorno a la guerra, la protección económica al medio ambiente, la efectivización de los derechos económicos, sociales, culturales y la figura del Estado fuerte o complaciente con las extravagancias del capital, entre otros.

Pero el sufragio no es suficiente. Por eso hoy 8M, las colombianas paramos como un acto de obstinación y de esperanza que es también un acto de solidaridad y de reconocimiento: nos encontramos porque no nos gusta el Estado de derecho que se proclama por nuestros parlamentarios, cómplices directos de unas leyes para cuerpos domesticados y vencidos; de unas leyes desvalidas y frágiles, hechas por vencedores sobre quienes padecemos explotación simbólica y física, económica y poscolonial.

Paramos desde la cotidianidad y decimos no a los paradigmas patriarcales de la explotación laboral, doméstica y territorial; paramos las lógicas que justifican la muerte, la discriminación, el enemigo y el miedo; paramos las estadísticas crecientes de divisas como de desaparecidos y excluidos en Colombia. Paramos el lenguaje que atiza la guerra, paramos las pos verdades que niegan la historia y justifican masacres. Paramos pero no bajamos las banderas.

En el siglo XXI, las mujeres de Colombia libramos una lucha por el sentido común bajo la premisa de que en nuestro país las prioridades se invirtieron de manera radical durante la guerra. Se trata de un sentido común por la vida: Antes que la ganancia la vida, antes que el confort la vida, antes que la acumulación la vida, antes que el extractivismo la vida, antes que la bandera del enemigo rendido la vida.

Se trata de recuperar el sentido común desde el diálogo horizontal de saberes que aúnan al otro sin necesidad de eliminarlo o devorarlo; del que arrulla y reconcilia y no que grita y descarta, del que incluye a todos desde el amor y no los enlista masivamente para el odio colectivo.

La crónica colectiva completa puede verse en: http://revistabordes.com.ar/terremoto-feminista-el-dia-que-la-tierra-temblo/#Colombia

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