A ese tiburón lo vemos como trucha…

Para muchos, el partido pasado contra Junior en el que ganamos 2 – 1 en Ipiales, no se lo debía ver como una revancha, argumentaban que este duelo era diferente por sus nóminas, por sus objetivos, por su instancia, en fin… partidos distintos al de aquella final en Bogotá, que aún nos llena de suspiros y orgullo pastuso cuando la recordamos.

Si bien, respeto los comentarios que pedían no verla como una revancha, para mí si lo fue y me lo gocé, sí era un partido para ganar por encima de todo, no porque nos íbamos a sacar la espina, no, sino porque ese encuentro iba a tener en Colombia comentarios como los que se dieron y estoy de acuerdo plenamente: ¡si la final se cerraba en Ipiales, quedábamos campeones!

Estas palabras nos vuelven a poner en lo más alto del fútbol; y a uno como hincha lo consuela saber que algo faltó, para aceptar que perdimos en campo deportivo legal. Nos llevaremos a la tumba esa sensación que solo la da el ser hincha: no reconozco el triunfo deportivo del Junior, y se lo he dicho a amigos y a colegas costeños, quienes lo aceptan y son grandes hinchas del tiburón. No jugar en Ipiales la final, nos costó nada más y nada menos que la segunda estrella. Vale recordar que eso no fue culpa ni de la Dimayor, ni de la Conmebol, ni de los Char, y ni siquiera de las autoridades pastusas, porque nadie tiene una bola de cristal para saber si el equipo va llegar a la final. La norma es clara y prohíbe dicho escenario deportivo en una final.

Lo bueno de esto es que nuestro templo, El Libertad, ya está de un pelito. Felicitaciones a todos los que pusieron sus fuerzas para sacar adelante el proyecto, en especial, al gobernador, esa voluntad política es fundamental para llegar a cambios positivos en las sociedades, las cuales deben presionar para que sean escuchadas. Así comenzó este aporte de remodelar El Libertad, nos unimos todos, incluso, me inventé la página @EmilioVoceroTricolor para llegar a las autoridades y presionar el proyecto, con la ayuda, por supuesto, de todos los que amamos a este equipo; gracias a hinchas, autoridades, políticos, periodistas, empresarios, personajes reconocidos e influyentes en la región, en fin, a todos los que le metimos un poquito de ganas para ver al Pasto en el Libertad que se merece.

Volviendo al tema del Junior, sí fue sabroso ganarle, porque eso demostró que de haberse jugado en casa nuestra, el resultado era distinto, la estrella era pastusa, ya que la final la jugamos de visita los 180 minutos, por más esfuerzos y reconociéndolos, por llenar ese Campín.

Gracias equipo, volvimos al triunfo y ahora quedan tres partidos de infarto para sacar los nueve puntos, escribir esto es fácil para presionar a un equipo que ya lo hizo el semestre pasado, ganar como 8 en línea.

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