Algunas lecturas regionales

Arteaga Moreno, Luis Homero. Añoranzas de mi pueblo. Cuentos y leyendas. Pasto: Edinar, sf.

Gómez López, Carlos Javier. Cultura histórica regional tambeña. Pasto: Edinar, sf.

Revelo Huertas, Luis Antonio María. Sucesos y recuerdos notables bajo el cielo de Puerres. Efemérides del municipio. Bogotá: Layouts Arte y Diseño, 2018.

La cultura popular es el alma de los pueblos, debe transmitirse para darse a conocer, ese es parte del legado patrimonial que heredamos todos y es nuestro deber enriquecerlo y trascenderlo. En ello, todos nos creemos dueños de la añoranza, parece que únicamente a nosotros nos quedara la saudade y la morriña por lo ido, por los olores que nos recuerdan los sabores de la casa y por nuestros gritos en la niñez que aún siguen desvelando al universo.

Esas tradiciones conforman parte de la historia de los pueblos, son elementos que mantienen la identidad cultural, es el libro del pasado en el cual reafirmamos lo que somos y lo que queremos ser. Los mitos, las leyendas, las historias, conforman parte del engranaje popular y corren a voz en cuello cuando llegamos a cierta edad, como queriendo dejar constancia de nuestro paso por el universo, son, en parte, como las huellas de las manos que dejaron nuestros ancestros en cuevas y piedras, como una firma del aquí y el ahora que se prolongarán.

En los tres libros antes citados hay un intento por dejar constancia de ese legado. En la época del homo informaticus, donde todo parece estar a nuestro alcance, se hace necesario que podamos transmitir esos legados, es una manera tanto de permear la globalización donde se imponen los modelos mejor costeados con los capitales de las vanidades, pero también es una forma de reafirmar las otredades desde las alteridades, tantas veces desconocidas y obnubiladas por la modernidad.

Hemos tenido la oportunidad de leer libros que nos han atrapado desde el primer momento, con la primera frase, libros de los pueblos del mundo, en especial de Latinoamérica y de Colombia, que narran sus historias y sus costumbres. Hoy por hoy, los jóvenes se atreven a combinar las modernas formas de comunicación con lo tradicional, dando como resultado verdaderos tesoros para leer, en forma de libros o e-books, físicos o digitales, que de una u otra manera permiten el ingreso de esas supuestas pequeñas historias en el engranaje del constructo de la humanidad.

Sin embargo, cuando leemos los libros antes citados, nos preocupa un poco la manera como son narradas las historias y sucesos de nuestros municipios. Hay en general, y esto se comprueba con la lectura de varios de ellos, un descuido tanto del fondo como de la forma. Libros muy mal editados, sin datos bibliográficos, con errores de sintaxis y hasta de ortografía. Duele decir esto, pero creo que la opinión literaria apunta a que superemos esos errores y podamos dejar un legado digno de los pueblos que nos han formado.

Añoranzas de mi pueblo¸ de Arteaga Moreno, describe mitos y tradiciones del municipio de Pupiales; son breves narraciones que por momentos atrapan al lector; sin embargo, no deja de caerse en los lugares comunes y en las descripciones casi decimonónicas. La voz del narrador se entremezcla con el testigo y el omnisciente, perdiéndose el estilo con el manejo de los tiempos y el exagerado protagonismo partidario del autor, esto último quizá se hace involuntariamente, es parte de la vida de los pueblos, pero cuando se hace de manera exagerada parece que estamos leyendo un libelo y no cuentos y leyendas. Se reconoce como un valor primordial de este libro el lenguaje coloquial empleado, así se reconoce también el proceso histórico del desarrollo del mismo, además, el autor al final ubica un interesante vocabulario que recoge aquellas palabras que, por el abuso y el desuso, están desapareciendo del argot popular.

La Cultura histórica regional tambeña, de Gómez López, presenta varios errores imperdonables en un editor y en un escritor. Repite párrafos sin sentido alguno, pareciera que está parafraseando algunos otros textos y los repite en varias oportunidades, además no se citan la mayoría de fuentes y cuando se citan, se hace mal. Se reduce en cuatro capítulos la historia del municipio, desde la época precolombina hasta la actual, pero los periodos se analizan muy apresuradamente, se quiso abarcar todo en un libro y lo que deja es la sensación de un vació académico que únicamente nos deja dudas. Algunas hermosas fotografías de piezas arqueológicas y de lugares le dan una cierta soltura al libro que en ocasiones se vuelve tedioso, los mapas que van en el texto son como para volverse ciego. La mezcla del estilo propio, algo rudimentaria, y la de los textos de donde se saca la información, muestran una disparidad que rompe con la linealidad narrativa. Y como el anterior autor, el exagerado yoismo permite entrever el afán de protagonismo de los autores que le resta méritos a las narraciones, hubiese sido interesante que hubiesen pensado en el género autobiográfico, quizá ahí tiene cabida sus idearios políticos y sus anécdotas, o quizá la crónica, donde estas licencias se permiten siempre y cuando el lenguaje y el estilo sean amenos.

Y finalmente, Sucesos y recuerdos notables bajo el cielo de Puerres, de Revelo Huertas, merece especial atención. Hemos leído que hay un problema por derechos de autor, ya que la señora Teresa Mendoza Ch., parece ser la autora de gran parte de la investigación publicada en el texto; no nos compete juzgar este asunto, pero si es necesario mencionarlo. Presenta tantos errores el libro, que se convierte en un modelo a no seguir: errores de ortografía, párrafos entrecortados e ideas deshilvanadas. Vienen en el libro unas hermosas fotografías que contribuyen al estudio gráfico regional, datos sumamente interesantes sobre la Guerra de los Mil Días y sobre la historia contemporánea, tan poco estudiada, pero la multitud de errores en el texto le restan todos los méritos que pudiese tener. Y se suma este texto al yoismo antes señalado.

Personalmente, me parece formidable que se narren nuestras propias historias, nuestras tradiciones, es necesario volver a la aldea para comprender el mundo, volver a las tulpas de nuestras casas para encontrar ahí nuestro constructo personal y social; la historia llamada Patria se ha preocupado por encumbrar y resaltar algunos episodios y algunos hombres, dejando por fuera lo que Dussel llama las otredades, y narrar nuestras tradiciones, empleando nuestro lenguaje y nuestra idiosincrasia, permiten valorar la historia del de a pie, permite bajar del pedestal a esos héroes alejados y petrificados, para volverlos nuestros en carne y hueso.

Lo anterior no es óbice para no hacerlo bien, para cuidar el libro, tanto en la forma como en el fondo; es necesario pensar la facilidad con que hoy se puede acceder a todo tipo de ayudas textuales, además, es imperdonable que los tres autores, que comparten el Derecho como su profesión, presenten tantos errores, además, los tres han tenido experiencia como profesores, lo que preocupa aún más a este humilde lector.

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