Alto Mira y Frontera se pronuncia. Comunidades repudian la destrucción de cultivos de cacao financiados por el Programa de Sustitución por parte del Ejército

Comunicado a la opinión pública.

Nosotros, la junta de gobierno del Consejo Comunitario Alto Mira y Frontera y su representante legal, expresamos nuestro profundo rechazo a los recientes operativos del Ejército Nacional en nuestro territorio, que atentan directamente contra nuestra autonomía y el derecho a habitar nuestras fincas. El día sábado 8 de febrero, tropas pertenecientes a la brigada Cobra, adscritas al Comando de la Fuerza de Tarea Conjunta Hércules que se encuentran asentadas en la vereda Pital Río Mira, ingresaron a la vivienda del señor Adrián Lanzaduri, miembro de esta comunidad, y destruyeron cerca de 500 árboles de cacao para despejar el aterrizaje de un helicóptero que tenía como misión, entregar provisiones y víveres a las unidades militares de la vereda.

Creemos que ingresar, maltratar una vivienda y destruir sin autorización los cultivos de cacao que sirven de sustento económico de las familias que le apuestan a la paz y la sustitución, contradicen el deber ser de la fuerza pública. Lo anterior se vuelve más grave aún, si tenemos en cuenta que en dicho lugar no existen cultivos de coca, razón por la cual en esta zona se están llevando a cabo proyectos enmarcados en los PDET, Zonas Futuro y PNIS. De hecho, los árboles de cacao destruidos, le habían sido entregados al señor Landazuri por ser beneficiario del programa PNIS, en el marco de un convenio entre el Fondo Colombia en Paz y Fedecacao suscrito en el año 2018 que financió un vivero de cacao implementado en la misma comunidad. En otras palabras, esta acción del ejército (que no es la primera que ocurre), podría considerarse como un acto de detrimento de recursos públicos que afecta a los más necesitados ¿Quién va a compensar y reparar el daño?

El Consejo Comunitario le ha apostado decididamente a la paz, razón por la cual sus líderes y comunidades han puesto su disposición, su empeño, su vida y toda la fuerza de trabajo necesaria para coadyuvar a sacar adelante iniciativas tan complejas como el Programa Nacional Integral de Sustitución. A pesar de todas las dificultades y los retrasos en el tiempo, seguimos con la voluntad firme para que todas las iniciativas se lleven a cabo de manera satisfactoria. La mayoría de estas comunidades levantaron sus cultivos de coca hacia el año 2017, y a partir de entonces, han participado activamente de la fase inicial de la asistencia técnica que permitió obtener el diagnóstico rural productivo, el sondeo de mercado, los modelos de seguridad alimentaria y los planes de inversión de los proyectos productivos que serían definitivos para evitar el retorno de la coca al territorio. Es por eso que nos preocupa y tenemos gran incertidumbre por el futuro de las siguientes fases del Programa de Sustitución, dado que estamos a punto de entregar los bienes agropecuarios de seguridad alimentaria y aún no hay claridad sobre la continuidad del programa en lo que tiene que ver con la asistencia técnica especializada y de seguridad alimentaria.

Queremos evitar que todos los logros y avances del PNIS se pierdan, por esa razón, esperamos que esto se convierta en una oportunidad para que las instituciones presten atención real a esta urgencia manifiesta y se garantice la continuidad del Programa, con participación activa de las comunidades.

Junta de gobierno y Representante legal

Consejo Comunitario Alto Mira y Frontera

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