Ampliemos el Congreso de la República

 Por: Eduardo Ortiz Tobón

Aprendí en las clases de Derecho y Ciencias Políticas, que la política es todo lo que se encamina al bien común y la democracia es el poder del pueblo, para el pueblo y por el pueblo; un par de definiciones sencillas, fáciles de digerir y marcan la senda a transitar en nuestra existencia; paradójicamente nunca nos detenemos a pensar, que cada ciudadano es actor protagónico de estas máximas; no entendemos que somos el constituyente primario; que reside en nosotros el poder de transformar, reglamentar y ser taumaturgos, de las políticas en democracia.

Colombia es un país en vía de desarrollo, con sus estamentos: sociales, económicos y políticos en construcción; manifestando abismales falencias, especialmente en los poderes del Estado; generalizando se puede afirmar que el Ejecutivo no convoca la unidad nacional, falta gerencia y está preso de la corrupción; el poder Judicial entro al juego de la politiquería, desbordando sus funciones hacia la corrupción y no satisface las necesidades sociales;  el poder Legislativo es la carga pesada del pueblo, por su ineficiencia, populismo, polarización a ultranza, la apología constante al terrorismo, los burdos escándalos privados y públicos; el tráfico de influencias, la corrupción, la dictadura de las minorías, el mal ejemplo, la prepotencia de fantoches poco educados, fraudes grotescos, compra de votos; entre otras de las innumerables mañas.

Tras este breve diagnostico esbozare la propuesta, para aliviar la carga vergonzosa e infame que representa el poder Legislativo para los colombianos de bien, con la firmeza que me otorgan las definiciones antedichas, en el párrafo inicial, se debe ¡Ampliar el Congreso de la Republica!, de los 280 congresistas actuales, hasta un número máximo de 509 curules en el año 2022 o antes.

El plan inicia con la eliminación completa de la actual Cámara de Representantes, conformada por 172 congresistas.

La reducción del Senado de la Republica, de 108 Honorables Parlamentarios que la integran hoy, a máximo 45 Senadores; que se integrarían en su totalidad, por votación popular y nominal; salvaguardando los principios de igualdad, equidad, transparencia, representación, participación y demás, de los candidatos y los entes territoriales; se elegirían por circunscripción territorial, a saber: uno por departamento, uno del distrito capital y los restantes por circunscripción nacional, de mayorías homogéneas de población, que superen el 5% del censo poblacional, verbigracia: estudiantes, campesinos, trabajadores informales, etc.; certificados en decisión unánime, por las instituciones públicas especializadas [Ejemplo: Registraduria, DANE, Ministerios] y los órganos de control de la Republica de Colombia; sin superar los 45 Senadores por periodo; se eliminan la circunscripciones especiales en el Senado, [reforma y/o derogatoria de los artículos 171 y 176 de la Constitución Nacional que otorga curules a las comunidades indígenas y el artículo 66 de la ley 70 de 1993 y 649 de 2001 a comunidades negras]; se establecen nuevos y exigentes requisitos para ocupar los cargos; entre las principales, no tener condenas penales, sanciones disciplinarias y/o administrativas; no haber pertenecido activamente a grupos terroristas, guerrilleros, paramilitares, narcotraficantes y/o cualquier forma de delincuencia común u organizada; que desdicen de la categoría de los máximos representantes del pueblo y que terminan en la práctica, legislando a favor de malhadados; además por su absoluta incompetencia, se acaban las funciones judiciales y electorales que posee actualmente el Congreso; trabajarían el año completo, con un mes de vacaciones, [reforma del artículo 138 de la Constitución Política]; se eliminan las prebendas suntuarias, cada Congresista se provee sus medios de comunicación, transporte y seguridad básica; se terminan los subsidios desproporcionados, las primas y la reelección. Al quedar definidos los escaños de los congresistas, sin excepción, inician el desarrollo de un programa académico interinstitucional, que los capacite y puedan desempeñar su gestión con lujo de detalles, durante un semestre y como requisito obligatorio para su posesión.

Estos primeros pasos para ampliar el Congreso de la Republica, deben concluir antes de las elecciones de marzo del año 2022, donde se elegirían a los 45 Senadores.

En la instalación del Congreso del 20 de julio de 2022 se tomaría el juramento como Honorables Parlamentarios, a los representantes en ejercicio de las Asambleas Departamentales y el Concejo de Bogotá; que darían vida a la “Cámara Baja” o “Cámara de los Pueblos” o “Cámara de dignatarios” o “Cámara de Ciclopes”; articulando y migrando las funciones que cumplía la extinta Cámara de Representantes.

Esta reorganización Política se encaminaría al bien común y al ejercicio real de la Democracia; con representantes cercanos al pueblo y sus necesidades; no se realizaría incremento en sueldos, prestaciones y demás beneficios, de los que son acreedores los 419 Diputados y 45 Concejales de Bogotá; ¡464 Congresistas verdaderos!; las plenarias se realizarían aplicando las TICs, que tuvieron su prueba de fuego en el año 2020, los controles de gestión están al alcance de las gentes; las minorías tendrían su representación donde son importantes e influyentes [Ejemplo: Comunidades negras en Choco, Valle del Cauca, Cauca, Nariño, Bolívar, etc. – Indígenas en la Guajira, Magdalena, Cauca, Amazonas, etc.], se evita que decidan a su favor o de un tercero interesado, afectando a las mayorías; el ahorro de los colombianos en recursos es significativo, con un paso gigantesco en equidad; los temas sensibles para la nación, se visibilizarían desde las regiones; se armoniza la descentralización del poder; se cumple el sagrado deber de diversificar el control político; se contaría con los mejores 497 candidatos elegidos en los territorios y 12 por toda la nación, sin excluir el sufragio del uno al otro.

En este ejercicio de la democracia se alcanzaría el ideal más significativo, que es dar valor al voto del constituyente primario; las Asambleas Departamentales adquirirían la dimensión de poder, que les falta y a los políticos se les multiplicaría, lo que poco hacen, ¡trabajar!.

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