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Ausentismo de congresistas podría ser castigado incluso hasta con la muerte política

El Procurador General de la Nación, Fernando Carrillo Flórez, le advirtió a los congresistas que el ausentismo parlamentario para eludir el debate de proyectos como la Justicia Especial para la Paz podría ser castigado incluso hasta con la muerte política.

“Está clarísimamente establecido en la Constitución y en el reglamento del Congreso que el ausentismo parlamentario es una causal de responsabilidad disciplinaria, incluso en algunos casos da lugar a la pérdida de la investidura, luego no se trata simplemente de una amenaza sino de una advertencia en el sentido de que hay que cumplir con la responsabilidad parlamentaria que exige la Constitución”.

Carrillo Flórez, quien envió una carta a los presidentes de Senado y Cámara para que las plenarias,  después de un debate serio y profundo, aprueben o imprueben la JEP, insistió en la responsabilidad del Congreso y del país frente a los acuerdos de paz.

“Lo que le estamos diciendo a los congresistas es: aprueben y prueben, no estamos sesgados de ninguna naturaleza. Pero que no sea el ausentismo, el filibusterismo y maniobras políticas las que impidan que se discuta la Justicia Especial para La Paz”.

Advirtió que la Procuraduría “va a estar atenta para garantizar que el tarjetón que se va a exhibir en las elecciones de 2018 esté libre de inescrupulosos y de liderazgos manchados de sangre o de dineros ilícitos. Vamos a impedir que los corruptos sean elegidos o que los guerreristas sean premiados”.

Al intervenir en el Foro ‘Etica y Reforma a la Justicia’, organizado con ocasión de los 100 años del natalicio de Darío Echandía, en Ibagué; sostuvo que el país está en la antesala de uno de los procesos electorales más importantes en muchas décadas, porque supone la transición del conflicto armado hacia la paz.

Carrillo Flórez expresó que vivimos el despertar de una ciudadanía hastiada de la corrupción, “indignada con la falta de la transparencia, que anuncia  un advenimiento de una primavera de la ética, de líderes que como Darío Echandía sean capaces de marcar unos derroteros para el país, y que a lo mejor se exprese en las urnas el año entrante para castigar a quienes de manera inescrupulosa han timado los recursos públicos, han tergiversado el interés público y han hecho un daño irreparable a la moralidad de este país. Lograr la paz será uno de los grandes desafíos de esta generación”.

Aseguró que para salir del atolladero generado por la corrupción “hay que reinventar la política, devolverle la majestad, financiar estatalmente las campañas, meter a la cárcel a quienes violen las leyes electorales, pero se necesita un reforma política y una nueva cultura de funcionarios públicos que recupere los valores, porque la ética es defender la democracia”.

Sostuvo que “sin justicia no habrá paz y por eso este momento de transformación de la justicia es tan importante. El poder judicial tiene hoy la gran oportunidad de demostrarle al país que es capaz de autorregularse, autorreformarse y autodisciplinarse, de otro modo le caerá encima la guillotina de una constituyente implacable e impredecible”.

Dijo que la ética se perdió cuando se refundió entre nuestras convicciones la defensa de la vida y de la dignidad de “ocho millones de personas que dejamos acumular como víctimas por  el conflicto armado. Lo que es claro es que ponerle fin al conflicto armado es precisamente un homenaje a las víctimas”.

“El mayor tributo de esta sociedad que se abre a la paz es demostrar que las nuevas generaciones están decididas a mostrar que este no es un país de cafres, que se puede hacer política y ejercer el poder con las manos limpias”, puntualizó.

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