Camilo habla claro por Nariño

Por: Aníbal Arévalo Rosero

Los colombianos somos testigos de la manera cómo el gobernador de Nariño, Camilo Romero Galeano, se bate entre los medios de comunicación defendiendo la causa de los nariñenses. Como buen periodista, tiene la capacidad de hablar muy clarito, se deja entender con facilidad y lo hace con un gran ímpetu. No ha sido como otros gobernantes tibios que cuando los entrevistan dicen una cosa y luego se contradicen y finalmente no dijeron nada y no se comprometieron a nada. De los políticos que conocemos en los últimos años casi nadie hace frente defendiendo los derechos y la dignidad de los nariñenses, sólo sus bolsillos.

Camilo no pertenece a esa ralea. Maneja muy bien los medios de comunicación, siendo preciso en lo que quiere decir y no titubea un solo momento. Algo muy importante en un gobernante es saberse expresar, pero hacerlo con capacidad para dejarse entender, que se sienta ese sentido de pertenencia y con la contundencia para persuadir.

Mis opiniones como periodista se enfocan siempre a cuestionar un sistema injusto, a estudiar las causas de las profundas desigualdades que se presentan en nuestro país; pocas veces me detengo a proferir elogios a un político, cuando la política está tan desacreditada en nuestro país. Por eso, a pesar de que lo pensé muy bien, me decidí a escribir estas líneas exaltando las bondades de un gobernante. Considero sin lugar a equívocos que Camilo ha procedido como debe proceder un buen gobernante que ama su región. A muchos les da pena decir que son de acá.

Pero eso vi que mi columna era bien merecida para asignarle una corona de laurel al buen proceder del gobernante que siente orgullo por la región. Lo hago a pesar de los riesgos que se corre al hablar de un político; en este caso bien, que es más molesto para los ‘enemigos’ o contendores políticos. Pero, lo repito, bien merecido.

¿Y qué pasa con Camilo? Pues, que se merece hacerle un reconocimiento por la actuación que tuvo en días pasados en tres escenarios: la Corte Constitucional, la minga indígena y el espacio incierto de los comerciantes.

En el primer escenario lo observé muy bien, hablándoles muy clarito a los señores magistrados de la honorable Corte Constitucional de las razones por las cuales no se debía asperjar con glifosato los cultivos de coca, puesto que el cuestionado químico no sólo mata las plantaciones de la mata de coca, sino otros productos que cultivan los campesinos para su sobrevivencia. Mucho más grave cuando se ha detectado que el herbicida es cancerígeno; ya presentó una demanda un agricultor norteamericano que estuvo expuestos por varios años a las fumigaciones del matamalezas producido por la multinacional Monsanto.

Al respecto, Camilo manifestó su desacuerdo con las fumigaciones con glifosato por el daño que hace a los ecosistemas, porque el químico no distingue entre mata de plátano y mata de coca; por el daño que le hace a la salud de los habitantes de la costa pacífica que van a ser asperjados sin misericordia. Abogó por otras alternativas para erradicar los cultivos. Sí a la erradicación, pero no al glifosato.

Encontrar a un gobernante que se oponga a esta nociva política antinarcóticos es como buscar una aguja en un pajar; la gran mayoría están contaminados por el glifosato de su ambición personalísima. Y el gobernador de Nariño ilustró ante la Corte Constitucional que la costa pacífica nariñense vive una situación tan crítica que se convierte en el mejor sustrato para para el cultivo de ilícitos.

Reclamó la inversión social; que es la misma comunidad la que tienen que pagar los profesores, en una clara alusión a la falta de presencia del Estado. Pero también clamó por las 50 mil familias que derivan su sustento de la coca, diciéndoles que lo que se iba a hacer era fumigar a las 50 mil familias, quedando a merced de los grupos armados de toda pelambre que reclutan jóvenes en la costa pacífica nariñense.

Y mientras no haya inversión social con educación, saneamiento ambiental, salud, ayudas para el campo, agua potable y oportunidades laborales, no será posible que se acabe el narcotráfico. Un campesino prefiere que se pudra el plátano antes que sacarlo al mercado, porque no le es rentable, pero en el cultivo y procesamiento de la coca no es que ganen mucho; el que gana verdaderamente es el que la acopia y la lleva a la tierra de Trump para que los gringos la consuman con plenas libertades, porque el Tío Sam a través de la DEA sólo persigue a los extranjeros.

Esa defensa tan brillante, ese hablar tan clarito de Camilo fue lo que me llevó a dedicarle estas líneas. Sentí un derroche de oratoria y me transporté al año 470 antes de Cristo, cuando en la Grecia antigua, Sócrates decía que tenía tres frustraciones, una de ellas era la oratoria. Ahora, los políticos se olvidaron de la estética de la oratoria y chambonean y gritan como lo hacen en sus casas. Gaitán alcanzó la estatura de personaje para la historia por su oratoria, sin ella no habría sido más que un simple hombre, como un tal Juan Roa Sierra que apagó su voz.

El segundo escenario corresponde a la minga indígena que mantiene bloqueada la carretera Panamericana, entre Popayán y Cali. El planteamiento que le hizo a la minga es el de permitir un corredor humanitario para permitir el paso de medicinas y alimentos en favor de la población nariñense. Pero también hizo un llamado al Presidente de la República que acceda al dialogo para solucionar lo más pronto la crisis que afrontamos los nariñenses por efectos de la minga. Le pidió al Presidente que venga al Cauca, aunque no necesariamente al preciso lugar de la minga sino a algún lugar cercano como Popayán.

El tercer escenario lo constituye el desliz de los gremios de comerciantes que pedían violencia en contra de los indígenas, que de manera heroica resisten la arremetida de infiltrados, los ataques del Ejército y la acción despiadada de los agentes del Esmad. Camilo, a través de los medios de comunicación y de manera directa les cantó la tabla a los comerciantes pidiéndoles que piensen en las grandes mayorías, como las amas de casa, los niños que no consiguen transporte y el desabastecimiento de combustible. El llamado que les hizo es que piensen en la población nariñense que se ve afectada.

Un político de mierda del Valle del Cauca se despachó en contra de Camilo diciendo que es un aliado de las guerrillas y que los que apoyan la minga son mamertos, izquierdistas, como dando a entender que quienes tenemos un espíritu crítico nos oponemos al desarrollo del país; además, no todo es mercancía. El político de mierda parece que lo educaron en la escuela de Goebels en las técnicas de engañar ‘verborreando’ como lo hacía Hitler para pensar en la existencia de razas puras como el aria.

Estos tres hechos le permitieron a Camilo poner las manos sobre el fuego por la defensa de los nariñenses. En los tres escenarios vi muy bien a Camilo: claro, contundente y de buen razonamiento. Joven Camilo, hago entrega de esta corona de laurel, la misma que entregara la diosa Atenea a los griegos en señal de sabiduría y este ramo de olivo en razón de la paz que clamamos. He dicho.

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