Cantos de Boga, narrativas que resisten en Roberto Payán-Nariño

Por: Katerine Maribel Quiñones Quiñones

Colombia cuenta con seis atractivas e interesantes regiones que en su variedad natural y cultural hacen de esta nación, un país pluriétnico, multicultural, y mágico entre sus diversidades y formas de vida.

Hacia el sur de Colombia hay un departamento lleno de sorpresas, encantos y embelesos; el incomparable Nariño, una demarcación que comprende la unión entre los Andes y el Pacífico. De la jurisdicción del Pacífico Nariñense hacen parte 10 municipios: Barbacoas, El Charco, Francisco Pizarro, La Tola, Magüí Payán, Mosquera,  Roberto Payán, Santa Bárbara y Tumaco. Esos diez municipios se caracterizan por tener una población de espíritu Africano con nacionalidad Colombiana. Tres de esos diez municipios conforman el triángulo del Telembí: Barbacoas, Magüí Payán y Roberto Payán. Aunque en todos los municipios de la costa Pacífica hay unas prácticas culturales muy similares, nos enfocaremos en uno de los municipios del Pacifico Nariñense que es parte de la sub-región del Telembí, Roberto Payán.

Según historiadores, Roberto Payán fue fundado en 1730 por Ignacio Gómez, cuenta con una extensión aproximada de 1.370 Km2 y está a una altura de 24 metros sobre el nivel del mar. La población de Roberto Payán es mayoritariamente Afro y en algunas veredas hay asentamientos indígenas. Las veredas de este municipio están organizadas en 4 zonas. La zona 1 de los ríos Pirí, Saundé, Ispí y Gualpí. La zona 2 del río Telembí, la zona 3 del río Patía grande y la zona 4 del río Patía el viejo. Las actividades económicas destacadas son la minería, la explotación y exportación de madera, la pesca y la agricultura

Roberto Payán es un municipio de muchas lagunas por lo que su cabecera municipal, San José, recibe el nombre de San José de las Lagunas. En Roberto Payán se identifican las lagunas de Pirí, Pirambí, Nerete, Chimbuza, Tamaje, Pumalde, Tortugo y El Pinde. Para trasladarse en Roberto Payán toca recorrer ríos y lagunas por lo que sus afluentes están acompañados por potrillos, canoas y lanchas para transportarse.

Entre la cotidianidad de la gente, se han construido narrativas a lo largo del tiempo de esta población, cuyos relatos hacen parte de sus tradiciones, creencias y del diario vivir. Una forma de ver reflejadas esas  prácticas ancestrales es en el trabajo de pesca, minería y agricultura. Las personas se trasladan colectivamente en potrillos y van cantando mientras se desplazan por los ríos, quebradas y lagunas, armonizando la andanza en las canoas,  con las palancas y los canaletes. Las canciones que entonan narran historias de enamoramiento, afectos, emociones, inclinaciones, le cantan a la naturaleza, al agua, a los ríos.

A estas canciones se les llaman cantos de boga por su peculiar entonación mientras se va remando. Además, los cantos de Boga también están presentes en actividades religiosas y culturales. En semana santa las personas que viven en los sectores rurales de este municipio van a la cabecera municipal para celebrar el domingo de ramos y en el recorrido  van cantando con fervor canciones de riqueza espiritual y religiosa. En el jolgorio de los carnavales también se hacen desfiles náuticos donde la alegría de la gente se desborda apoyando la belleza de las candidatas del reinado y las canciones se escuchan frente a San José, cabecera municipal y en aguas del río Telembí. En épocas de fiestas patronales, las balsadas también llevan consigo cantos de boga en las que enaltecen la espiritualidad a través de estas entonaciones que son patrimonio ancestral y cultural dela nación.

Cantos de Boga

Achojanchola

Achojanchola mi potrillo y mi canoa

Que me voy pa´San José a comprá mi gaseosa

Achojanchola

Achojanchola

Achojanchola

Achojanchola

Achojanchola mi potrillo y mi canoa

Que me voy pa´San José a comprá mi gaseosa

Bogá Bogá

Bogá bogá  uh uh uh uh

Bogá bogá uh uh uh uh

Mi potrillito y el agua

 Bien saben que te quiero amá

Uh uh uh uh

Bogá bogá, uh uh uh uh

Bogá bogá uh uh uh uh

Aquí te traigo

Te traigo a vos

Estos caimitos, zapotes,

Estas cañas y este Borojó

Uh uh uh uh

Yo soy tu luna

Vos sos mi sol

Vos y yo juntos somos esa muestra

Del más puro amor

Uh uh uh uh

A lo hondo

Dale, dale, dale, dale, dale a lo hondo

Vamo a barré los Guacucos con pondo

Hondo, hondo, dale a lo hondo

Hondo, hondo, dale a lo hondo

Vamo, vamo, vamo, vamo, vamo a barré

Caldo e´ guacuco es que quiero comé

Hondo, hondo, dale a lo hondo

Hondo, hondo, dale a lo hondo

Quien es que se para quien es que se va?

Coro:

Quien es que se para, quien es que se va?

Quien es que eleva la luz del altar

Yo soy quien me paro, yo soy quien me voy

Yo soy quien elevo la luz del señor

Mírenme bonito que yo soy quien soy (bis)

Yo soy quien elevo la luz del señor (bis)

Coro:

Quien es que se para, quien es que se va?

Quien es que eleva la luz del altar

Yo soy quien me paro, yo soy quien me voy

Yo soy quien elevo la luz del señor

Estos cantos de boga se escuchan todos los días entre los ríos Telembí, Saundé, Ispí, Gualpí, Patía, Papí y Patía el viejo. Las lagunas de Pirí, Pirambí, Nerete, Chimbuza, Tamaje, Pumalde, y El Pinde también son testigas de estos encantos sonoros que entonan hombres y mujeres de espíritu Afrocolombiano del municipio de Roberto Payán, Nariño.

En la actualidad, el municipio de Roberto Payán está siendo abatido por la violencia y por el conflicto armado entre grupos al margen de la ley que está provocando un masivo desplazamiento forzoso donde muchas de estas prácticas culturales y ancestrales se están viendo afectadas. Este tipo de tradiciones y narrativas que han resistido a lo largo de siglos de historia en Colombia a través de la tradición oral, esperan seguirse rescatando conservando y difundiendo para que flagelos como la terrorismo no silencien las voces que entonan ecos de reconciliación de la humanidad con la naturaleza.

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