Carnaval de Negros y Blancos del Sur – Sur, una fiesta más que centenaria

Por: Mauricio Chaves Bustos

Quienes somos originarios del sur más austral del occidente colombiano, hemos crecido jugando la fiesta de Negros y Blancos; así se ha hecho tradicionalmente en los municipios que conforman la ex-provincia de Obando: Aldana-Pastás, Carlosama-Cuaspud, Contadero, Córdoba-Males, Cumbal, Funes, Guachucal, Gualmatán, Iles, Ipiales, Potosí, Puerres y Pupiales, además de jugarse en el sur del Cauca, oriente del Putumayo, inclusive en algunos pueblos del norte ecuatoriano. En todas ellas converge el sentir de una región, rompiendo fronteras y parámetros divergentes, para unirse bajo el fulgor del festín, con la máscara del color bicromo -hoy de todos los colores-, en la manifestación de un pueblo unido y hermanado en ello.

En Ipiales es una tradición más que centenaria, el periódico Ensayos, de la Sociedad El Carácter de Ipiales, fundada en 1913, recoge en su No. 17, del 15 de enero de 1916 la siguiente nota: “NEGRITOS. El día 6 del presente, un grupo de artesanos obsequiaron a la sociedad de Ipiales con un baile de máscaras, en el cual hicieron derroche de cultura, de honor y placer. Bien por los que saben enaltecer el trabajo y divertirse a lo caballero”.

El origen de la fiesta de los Negritos se remonta al Cauca, cuando en 1607 unos esclavos huyen de Remedios (Antioquia) hacia el Sur, influenciando para que se dieran las revueltas en Popayán, de tal manera que las autoridades reales autorizan el día 5 de enero, vísperas de la fiesta de Reyes, para que pudieran tener sus propias celebraciones. Hasta 1904 el actual departamento de Nariño pertenecía al Estado del Cauca, de esta manera quedaron las tradiciones asentadas en sus poblados; el propio Cordovez Moure, en sus célebres Reminiscencias, anota que el carnaval en Pasto se celebraba antes de noche buena y describe la forma como se hacía: arrojándose huevos rellenos de miel, con ceniza y aserrín, entre otras cosas, “Tal es, en resumen, lo que pasa en las diversiones de Carnaval de Popayán, hacia el Sur: todos se vuelven locos, y las mujeres no reparan en medios para embadurnar a los hombres, sin que en aquellas bacanales se ofenda el pudor de nadie”.

Pero en cada ciudad o poblado toman sus propios matices, cobrando así la singularidad necesaria para ir demarcando su originalidad. En el Sur – Sur, los carnavales siguen siendo más populares, ahí todos tienen cabida y a nadie se le ocurriría alquilar un balcón o un puesto para que se pueda disfrutar de la fiesta; si bien las carrozas no tienen la majestuosidad de las de Pasto, en las ciudades y pueblos puede apreciarse la rusticidad de lo heredado, música más autóctona y la serpentina que se resiste a desaparecer. Todavía se pide “la pintica”, con el dejo entre pícaro y angelical que nos caracteriza; las murgas son el alma de la fiesta, ahí no es necesario tener cientos de personas conformando estos grupos, son más efervescentes en cuanto a su conformación y por ende mucho más naturales.

Desde 2008, en Ipiales se denomina Carnaval Multicolor de la Frontera, resaltando especialmente el día 3 de enero, un encuentro de los municipios que conformaban la Provincia de Obando, además de la presencia de la Colonia del Ecuador y de representantes del hermano país; es la oportunidad de apreciar, en un solo sitio, las diferentes manifestaciones de esta festividad en los diferentes rincones del Sur – Sur; se comparte con mucha alegría y se dejan todas las diferencias existentes a un lado, ese es el propósito del carnaval, purgar los dolores y las penas a punta de pinticas.

Creemos firmemente que el Carnaval Andino de Negros y Blancos es patrimonio de todos en el departamento de Nariño; sus habitantes hemos forjado de una u otra manera la fiesta que nos identifica en los confines de la patria, del continente y del mundo. Las carrosas, las murgas, los tintes, se elaboran por manos artesanales, por sentimientos artísticos que sobrepasan los límites artificiosos de ciudades y poblados.

Hoy, a casi 104 años de esa celebración que ofrecieron los artesanos de Ipiales, queremos invitar a todos para que visiten nuestros territorios y gocen con nuestras tradiciones, “con derroche de cultura, de honor y de placer”, enalteciendo el trabajo con todas esas muestras artísticas maravillosas y rematando, como no, en El Charco con un buen cuy.

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