Casa de la memoria del Pacífico Nariñense, es “El personaje 10 del día”

La Casa de la Memoria de la Costa Pacífica Nariñense inaugurada el 19 de septiembre de 2013, es una iniciativa de memoria histórica impulsada por la Diócesis de Tumaco. Este lugar de memoria, ubicado en el centro del municipio es fruto de más de 14 años de trabajo de memoria con las víctimas de la costa pacífica nariñense, que se expresa en actos simbólicos y en la Galería de la memoria en el Parque Nariño del mismo municipio.

La Casa es un referente que convoca a individuos y organizaciones sociales para visibilizar y hacer incidencia política sobre las graves violaciones a los derechos humanos que se han presentado y que persisten en la región. Se enfoca especialmente en las necesidades de las mujeres víctimas y de los jóvenes de la región, para lo cual se ha desarrollado una estrategia de inclusión de dichas reivindicaciones.

Además, busca cumplir un rol de sensibilización y testimonio de lo que sucedió y sucede en la región contribuyendo a la creación de conciencia hacia la no repetición.

La Diócesis de Tumaco, a través de la Pastoral Social, tiene una experiencia de varias décadas de trabajo con las víctimas. En el año 2001, a raíz del asesinato de Yolanda Cerón, directora de Pastoral Social, se crea la Comisión de Vida y Justicia “con el fin de estar en los distintos hechos de violaciones a los derechos humanos y para comprometerse como iglesia en la visibilización a nivel local, regional, nacional e internacional.” Justamente es esta comisión, quien impulsa la creación de la casa.

Aunque la labor de la casa va dirigida a toda clase de público, su principal objetivo es vincular a los jóvenes en sus actividades y en las visitas guiadas para formarlos en una cultura de construcción de paz, respeto y defensa por los derechos humanos.

Los espacios de la casa están diseñados para abarcar distintas dimensiones de la vida en Tumaco: hay un espacio que le rinde tributo a la cultura pacífica, su historia y tradiciones culturales, en un segundo espacio se encuentran las fotografías de las víctimas del conflicto armado en la región, allí familiares y amigos se acercan a dejar las fotografías de quien quieren conservar la memoria, por último la Casa rinde un homenaje a los líderes y lideresas que han trabajado para hacer de Tumaco un verdadero paraíso a la orilla del mar.

La Casa de la Memoria consta de tres espacios: el primero muestra como era el Pacífico, un Pacífico en paz donde se trabajaba en unidad, en minga, donde los vecinos eran de confianza, los pueblos eran una gran familia, resaltando que la violencia la trajeron personas de otros territorios. Tumaco era un lugar de tranquilidad, cultura, felicidad y sobre todo de paz. Mostrar que hay una reserva cultural grande a la que el pueblo puede acudir para volver a reconstruir los lazos sociales y de confianza que quedaron seriamente dañados por el conflicto armado.

Un segundo espacio está formado por 500 fotografías de víctimas que los familiares han decidido traer a la Casa de la Memoria, así se les rinde homenaje a todas las personas que han sido asesinadas o desaparecidas durante estos 25 años de conflicto para que sean recordadas dignamente, con el fin de resaltar que toda vida es sagrada. Es un espacio que invita a la población a solidarizarse con las víctimas. Más del 70% de los tumaqueños perdieron amigos y familiares, es por eso que esta sala activa sus recuerdos de una manera muy viva y genera en el visitante conmoción y un sentimiento de que estas muertes fueron muy dañinas, y un deseo de un basta ya.

El tercer y cuarto espacio resaltan esas acciones a favor de la vida que se han venido realizando en nuestros municipios. Tiene como objetivo mostrar las acciones de resistencia, de defensa de los Derechos Humanos y de denuncia social que se han realizado en la región. El deseo es que el visitante se dé cuenta que a pesar de tanta muerte, la lucha por la supervivencia y defensa del territorio ha sido más fuerte. A pesar de tanta guerra sufrida este pueblo que resiste, sueña y lucha por vivir dignamente y en paz.

La Casa de la Memoria es mucho más que un museo, es un espacio físico de acogida para las víctimas y no víctimas, es un espacio de construcción de paz y reconciliación.

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