Centroamérica: las caravanas del hambre y la miseria

Por: Alejandro García Gómez.

“Muchas de esas personas, un porcentaje bastante grande de esas personas son delincuentes. Quieren venir a nuestro país y son delincuentes. Y eso no sucederá en mi mandato. No sucederá”, afirmó Trump (El Tiempo, 19.X.2018), sobre la oleada de más de 14 mil hombres, mujeres y niños (Caracol TV, 22.X.2018) -en su inicio de mayoría hondureños- que caminan hacia los EU, buscando no el sueño americano, sino alejarse de la pesadilla de violencia, de miseria y de muerte de su país. Lo que Trump olvida o pretende no recordar o no saber es que esos pequeños países fueron gobernados por botas militares impuestas por los gobiernos gringos y Wall Street con sus transnacionales, a condiciones de explotación infame. Ese gobierno se hizo el orejimocho con la barbarie de sus chafarotes gobernantes, sargentones con grados de coronel o general de su West Point, con sed de poder, de sangre y corruptos hasta no más, o civiles de igual condición. Ejemplos: Ríos Montt, Noriega, Trujillo, etc.

Las oleadas de migrantes que atraviesan el mar Mediterráneo desde África, en esencia arriesgan su vida por los mismos sueños y alejándose de las mismas pesadillas de las de los centromericanos. Fueron los poderosos estados europeos quienes usufructuaron a aquellos, “colonizándolos”; los exprimieron y luego los tiraron al garete, abandonados a su suerte. ¿Y qué decir de la división de límites entre los países asiáticos del cercano oriente, al son del reparto de su petróleo y riquezas, límites que son una de las causas del terrorismo de las sectas musulmanas violentas, además de la manipulación política de sus cuestiones religiosas? Este 21 de octubre, migrantes africanos subsaharianos saltaron las vallas protectoras que dividen a Marruecos con España -aún colonial allí-.

Volviendo a los centroamericanos, están dispuestos a llegar como sea a los EU. El 19.X.2018, superaron la contención de la policía mexicana en Tecún Umán (frontera con Guatemala). “No hicimos uso de la fuerza pensando en la vulnerabilidad del grupo”, aseguró Manelich Castilla, comisionado general de la Policía Federal de México. Y eso era previsible. Según los videos, las mujeres y los niños han pasado a ocupar los puestos de avanzada, para neutralizar la fuerza de la policía; al ser más débiles no se atreven –aún- a tocarles para no tener que asumir riesgos de imagen mundial. Al momento de escribir esto, es una incógnita lo que pueda  ocurrir con las fuerzas que resguardan los pasos hacia EU. Trump acaba de eliminar las migajas de ayuda económica a esos países y amenazó con oponer -contra la inerme caravana- no a la Guardia Nacional, sino al ejército. Por su soberbia y locura es imposible no creerle. Estallaría una bomba. Ojalá estemos equivocados, pero pedirle cordura a Trump, es tirar las palabras de sensatez a la cañería de las aguas negras.

EU está ad portas de elecciones y Trump y su extrema derecha están temerosos de la pérdida de sus mayorías republicanas en el congreso, pero también estamos en presencia de un loco ególatra y cínico de sin igual semejanza con el que hace casi 80 años generó la segunda guerra más devastadora; ¿sería descabellado suponer que la migración centroamericana hubiera sido organizada y financiada por esas mismas fuerzas de extrema derecha gringas, utilizando redes sociales? ¿El plan sería rechazarlas a su llegada al costo que fuera y hacer méritos para ganar de nuevo las elecciones? ¿O todo será obra de otro loco desesperado y cínico, Maduro? ¿Cómo explicar la aceptación gringa de que no hay pruebas para esta aseveración? ¿Cómo explicar los correos bomba de este 24 de octubre a figuras políticas demócratas de EU y que, afortunadamente, ninguna estallara?

“En el jardín, las ranas hambrientas/ se comieron al payaso de la fuente de la gran plaza,/ al que entretenía su hambre con carcajadas,/ y trepan por las paredes de Palacio.// Algunas morirán descabezadas/ o despanzadas en las caídas./ Pero, entre el rencor y la esperanza, oh temidas Furias,/ oh esquiva e incierta Fortuna, todas sueñan con la hartura del indigente”, (del poemario Alfabeto de sombras, 2003, AGG).

Nota.- En la excelente película “El infiltrado del KKKlan” (“BlacKkKlansman”), queda la sensación de una velada denuncia, según los minutos finales que, de lo contrario, se verían como un pasquín sobrante: ¿Trump pertenece al KKK o a otra institución racista igual o peor?

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