Como borregos al matadero

En la medida que se acerca la fecha para las elecciones regionales se empieza a conocer una serie de delitos electorales y actuaciones irregulares, sobre todo, de quienes lideran las campañas. Es penoso que algunos líderes se valgan de prácticas non sanctas para llegar a ocupar un cargo de elección popular.

En las redes sociales está circulando un video de una joven que se siente muy molesta, porque, dice que cuando asistió a un culto cristiano, el pastor que orientaba la prédica se dedicó a invitar a sus fieles a que votaran por el candidato a la alcaldía de un partido que agrupa a varias denominaciones protestantes.

Es evidente su indignación con este proceder, afirmando que no es muy usual en ella asistir a este tipo de cultos, más aún si se tiene en cuenta que las iglesias cristianas, que además de no pagar impuestos, se han convertido en partidos políticos que manipulan la fe.

Pero esto no ocurre solamente en esta iglesia, en la Ministerial, una de las más extendidas en Colombia y en el exterior, también tienen el partido político Mira que es codiciado por políticos, sobre todo de la extrema derecha, porque como borregos al matadero, a los fieles les imponen la condición de votar por el candidato que se les indique, bajo un supuesto mandato divino, en sujeción a la práctica de la obediencia.

Esto es lo que se vio recientemente con un candidato conservador, con aspiraciones a ocupar el cargo de Gobernador de Nariño, que hizo alianza multipartidista, y entre estos está el partido cristiano. ¿Qué sucedió? Pues, que llevó como ovejitas a miles de personas para llenar auditorios. Esto es penoso porque el voto tiene que ser libre, como consecuencia de la presentación de un programa de gobierno, de la legítima persuasión con ideas, del verdadero compromiso del candidato y de conocer su pasado y su intachable moral. El voto tiene que ser resultado de la conciencia plena y no una manipulación.

En estos mismos escenarios se mueven miles de millones de pesos, repartidos en donativos a los líderes, camisetas, gorras, publicidad en todo tipo de medios. Y no se descarta la compra del voto en efectivo con algunas mañas que adquirieron los ‘avivatos’ que le piden al elector que lleve la prueba de que efectivamente cumplió con el voto con una foto del celular. Pero también se soborna funcionarios de la Registraduría, adulteran el software, se paga por una multiplicidad de favores. Para llegar a ser alcalde de una ciudad como Pasto se “invierten” no menos de 10 mil millones.

Eso me aterra. Estos ‘designados por el divino’ hacen alianzas hasta con el mismo demonio con el fin de obtener el poder; se creen los inmaculados, pero llevan una gran mancha por dentro, que por más que se den golpes de pecho o hagan actos de contrición, en su conciencia saben del engaño y la forma tan fraudulenta que llegan a ocupar esos cargos.

Los veo desesperados, pues se comprometen con Raymundo y todo el mundo, dicen cosas que a la gente le gusta escuchar –es decir, son populistas-, les gusta que los vitoreen, que les digan doctor sin merecerlo. Prometen cosas irrealizables o que no están bajo su competencia, como el caso de los candidatos a los concejos municipales. Qué espectáculo tan bochornoso este de las elecciones. Hablan de su vida pasada supuestamente llena de tropiezos, se muestran como los superhéroes de cuarta generación. Pero en lo profundo de sus almas esconden una vida llena de falacias.

Por otra parte, las autoridades electorales han denunciado que Nariño figura entre los 11 departamentos donde más se ha cometido el delito de trashumancia electoral; en 22 de los 64 municipios aparecen con alerta roja por trasteo de votos. Y esta actuación irregular tiene unos costos muy elevados, puesto que al elector que lo trasladan de un lugar a otro para inscribir su cédula y luego para votar, le tienen que pagar el transporte la alimentación, entre otras dádivas.

En ese mismo sentido, es vergonzoso ver como una de las EPS, que administra primordialmente el régimen subsidiado en salud, da a conocer públicamente que apoyará una de las candidaturas para la Alcaldía de Pasto. Esto, igual que algunas iglesias cristianas, llevará como borregos al matadero a sus empleados a votar por el candidato con el cual empeñaron su conciencia. Y entre estos también profesan alguna creencia religiosa que los hace ser buenos cuando les conviene, pero pecan a la hora de votar.

El hecho de que una entidad de salud asuma compromisos con un candidato significa que destinarán recursos (y no cualquier bicoca) que corresponde a la atención en salud de la población más vulnerable. Pero también se manipularán contratos, se utilizarán todos los medios disponibles destinados a la salud de la población colombiana. Esta historia no es nueva, el país seguirá igual, al parecer la tan cacareada renovación seguirá siendo una utopía. Por supuesto que llegarán algunas personas honestas, competentes para ocupar sus cargos, pero, en este caso, los malos y corruptos son mayoría.

Desde esta tribuna invito a votar con cordura por la sensatez, apoyemos a personas que, más que ser nuestros amigos, sean personas verdaderamente honestas: Colombia lo necesita. Ya lo decía el exmagistrado Carlos Gaviria Díaz: “El que paga para llegar, llega para robar”.

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