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Concentraciones geográficas y competitividad

Por: Jonnathan Pérez Santamaría

La globalización ha impuesto cambios en las economías con un regreso a lo local y al mismo tiempo, la superación de ciertas barreras espaciales, lo cual implica sociedades más abiertas y que requieren características precisas para adaptarse. En este sentido, el desarrollo y competitividad territorial dependen en gran medida de la forma como se direccionen y se manejen los recursos físicos e intangibles de estos territorios, es decir, las políticas subnacionales pueden afectar considerablemente la competitividad de estas regiones que constituyen las economías nacionales (Silva; 2005). Por otro lado, en la economía se dan procesos de aglomeración vinculados al territorio, tales como enclaves, distritos industriales y clusters, de los cuales solo los últimos serán objeto de reflexión en esta reseña. Entonces, los clusters son una concentración geográfica de empresas u organizaciones interconectadas de un campo o sector económico concreto.

El documento de Porter (1998) señala que, en términos de competitividad, las concentraciones o aglomeraciones económicas son diversas y los clusters no son exclusivos y únicos en los procesos de competencia. Sin embargo, las dinámicas internas de estos, como el conocimiento, las relaciones de cooperación y la motivación, los convierten en escenarios propicios para llegar a niveles más altos de ventaja competitiva. Ahora bien, el concepto de ventaja competitiva fue introducido por Porter más o menos desde principios de los años noventa y se basa en la idea de que las empresas no deben depender de los recursos físicos y naturales que se encuentran en el territorio, sino de la capacidad de innovación y la productividad. Por ejemplo, en relación esto último, Porter (1998: 80) menciona que: “Productivity rest on how companies compete, not on the particular fields they compete in. Companies can be highly productive in any industries… [] …if they employ sophisticated methods, use advanced technology, and offer unique products and services.” Esto es lo que diferencia a la ventaja competitiva de la ventaja comparativa, ya que esta última está sujeta a la disponibilidad de factores como las condiciones físicas para la producción de ciertos productos en los cuales se puede especializar un territorio.

Según Porter (1998), los clusters pueden verse afectados por las decisiones gubernamentales, pero estas explican poco sus procesos, con lo cual Silva no está de acuerdo, puesto que la intervención estatal y la acción colectiva pueden generar competitividad (Silva; 2005: 86). La competitividad se ve afectada por el funcionamiento sistémico micro y meso económico. Esto provoca nuevos roles del gobierno: promotor de entornos locales favorables, líder de las fuerzas de canalización y articulador de lo público y lo privado. Igualmente, Silva (2005) menciona que los territorios presentan disparidades en el crecimiento y se explica por medio de la convergencia, ya sea tratado desde el ángulo neoclásico o desde la perspectiva en la cual se promueve la intervención para corregir estas diferencias. Los territorios que se destacan en su crecimiento tienen las siguientes características: tienen recursos naturales exportables, servicios diversificados, algunos son espacios metropolitanos que tienen trayectorias de tercerización, otros han sacado ventaja de los procesos tecnológicos y han aprovechado los recursos globales. Los territorios que no han crecido muestran una desindustrialización y los que se encuentran en situación más vulnerable son territorios agrícolas con baja mano de obra. Por último, están aquellos que han tenido un crecimiento en un momento previo, pero han perdido competitividad. Así las cosas, según el tipo de territorio, las políticas a implementar son diferentes, es necesario tener aspectos microeconómicos y la misma naturaleza de los gobiernos (Silva, 2005).

Mi reflexión la tomo de un comentario que hice en una oportunidad pasada al texto de Mitnik (2011), en la cual dije lo siguiente: “La proximidad geográfica de varias empresas especializadas en un sector particular conlleva ventajas como la posibilidad de acceder a una masa crítica de mano obra especializada a disposición de las firmas, la oferta de bienes y servicios genera una demanda concentrada, los costos de transporte de ciertas materias primas pueden verse disminuidos aumentando así la eficiencia colectiva del sector. El capital social de las empresas se ve beneficiado también por la creación de estas economías de aglomeración puesto que las mejoras en términos de capacitación e innovación aumentan con la creación de clusters. En conclusión, la decisión de agrupación que toman distintas empresas del mismo sector radica en la posibilidad de extender aún más las ventajas competitivas que desarrollan en un primer momento de manera individual. Las mejoras no sólo en la cadena de producción y en reducción de costos que derivan de la estructuración de economías de aglomeración identificadas territorialmente como clusters se ve reforzada por las posibilidades de mejora en torno al capital social de las empresas y la mejora en la posibilidad de crear ambientes de innovación que fortalezcan el frente común del clúster frente a sus competidores.” (Pérez, 2016)

Bibliografía

Mitnik, F. 2011. Desarrollo de cadenas productivas, clusters y redes empresariales. Herramientas para el desarrollo territorial. BID

Pérez, J. 2016. Comentario al texto Desarrollo de cadenas productivas, clusters y redes empresariales. Herramientas para el desarrollo territorial.

Porter, M. 1998. Clusters and the New Economics of Competition. Harvard Business Review: 77-90

Silva, I. 2005. Desarrollo económico local y competitividad territorial en América Latina, Revista de la Cepal, No 85, pp. 81-100

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