Conozca la comunidad indígena en donde la crianza de los niños empieza antes de nacer

Aunque las comunidades tikunas de la Amazonia colombiana se han adaptado a algunas nociones occidentales sobre la infancia, aún mantienen creencias tanto sobre las curaciones espirituales y corporales como sobre los cuidados y las dietas alimenticias desde el momento de la concepción del niño, que podrían ser consideradas por programas institucionales como los del ICBF.

Clara Yesenia Santos Moran, magíster en Estudios Amazónicos de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), realizó un trabajo etnográfico en el que se acercó a familias tikuna para indagar acerca de los cuidados cotidianos y los rituales que se llevan a cabo con los niños durante los seis primeros años de vida, periodo que corresponde a la primera infancia según el ICBF.

En su investigación analizó a las familias del resguardo de Arara, una población que aún conserva varias de las tradiciones propias de los tikunas.

Mediante el trabajo observó que en estas comunidades el cuidado del niño empieza antes de la concepción, ya que el cuerpo del neonato se percibe como maleable y colectivo, y por eso requiere de los cuidados de los progenitores y parientes para un buen desarrollo, por lo que se prepara a los jóvenes para ser progenitores.

Uno de los temas relevantes de la cosmología tikuna se refiere a la fertilidad femenina; en ella la noción de persona está unida en una red de relaciones con seres visibles y no visibles, como los ancestros, de los que los niños pueden recibir la herencia de características, destrezas o protecciones.

La magíster explica que a lo largo de su vida las mujeres de esta comunidad están siempre “dietando”, es decir cuidándose y preparándose para engendrar.

Así mismo la crianza es una actividad colectiva en la que, además de las tareas propias de los padres, también se involucran los abuelos, quienes asumen buena parte de la responsabilidad y el cuidado.

A pesar de que estas prácticas aún se mantienen, la investigadora evidenció que en cada familia se han realizado ajustes según su tipología. Por ejemplo dentro de la comunidad tikuna también existen familias monoparentales, en las que cada uno de los progenitores se encarga del cuidado y crianza del niño; familias extensas en las que participan todos los corresidentes en este proceso; situaciones en las que las madres asumen por largos periodos el cuidado de los hijos mientras sus cónyuges están trabajando en Leticia o en el municipio de Puerto Nariño; y parejas muy jóvenes poco preparadas para asumir la crianza de los hijos, que termina siendo asumida por los abuelos.

Se necesita atención intercultural

Para la investigadora, la información obtenida debe ser útil para que programas institucionales de atención a la primera infancia –como los Centros de Desarrollo Infantil (CDI) del ICBF– integren mejores maneras de atender a estas comunidades indígenas teniendo en cuenta sus tradiciones y creencias.

Agrega que dichos procesos de crianza también se comparten con agentes educativos, instituciones y programas que atienden a la primera infancia, limitando la posibilidad de que los niños compartan con sus parientes en otros espacios, lo que puede llevar a que se imponga una sola noción de crianza que no es la tradicional dentro de la comunidad tikuna.

Entre las consecuencias más serias de esta situación se observa el espacio que está ganando el idioma español en los CDI, en los cuales se propicia su enseñanza y aprendizaje, lo que puede conllevar la pérdida de pautas de crianza que ya empiezan a ser poco valorados por las generaciones escolarizadas.

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