Consejo Comunitario Alto Mira y Frontera exige ayuda urgente

A través del siguiente comunicado público, el Consejo Comunitario Alto Mira y Frontera se refiere a la muerte de su vocal, José Jair Cortés Godoy, el pasado 7 de octubre, asi como del abandono estatal al cual ha sido sometido.

COMUNICADO PÚBLICO

“ACERCA DE NUESTRO AMIGO Y HERMANO JOSÉ JAIR CORTÉS”

Con inmenso dolor, rabia e impotencia, le comunicamos a la opinión pública que nuestro hermano José Jair Cortés Godoy, vocal de esta junta de gobierno, fue asesinado el día, martes 17 de octubre de 2017 a las 4:15pm en inmediaciones de las veredas Restrepo, San Juan Rio Mira y Pital Río Mira, pertenecientes al territorio bajo jurisdicción del Consejo Comunitario Alto Mira y Frontera. Jair, al igual que todos nosotros, asumimos riesgos que conllevan a ser objeto de amenazas, justamente por defender la propiedad colectiva, la autonomía y el libre desarrollo de nuestros pueblos, conforme lo dispuesto a toda la normatividad que soporta nuestra titularidad sobre el territorio (ley 70 de 1993, decreto 1745 de 1995, resolución de 2006 etc.). La muerte de Jair no se explica como un hecho puntual y aislado, sino como parte de una serie de acciones sistemáticas que buscan atentar contra la supervivencia y resistencia de nuestras comunidades ancestrales. Desde la constitución del Consejo Comunitario han sido asesinados cinco miembros de junta de gobierno y cerca de diez líderes veredales que dieron su vida por nuestro territorio (1997 a la fecha).

Al contrario de un esperanzador porvenir, en nuestro Consejo Comunitario se configuran toda clase de hechos victimizantes: amenazas, desplazamiento forzado, confinamiento, desapariciones, asesinatos, reclutamiento forzado etc. Estamos cansados de advertir, alertar y presionar para que se eviten tragedias y se atente contra nuestras vidas. Por ello, desde que salimos amenazados de nuestro territorio, hemos agotado el diálogo con todas las instancias gubernamentales y no gubernamentales, sin que se hayan dado soluciones inmediatas que protejan nuestras vidas y garanticen de manera efectiva nuestros derechos. Al constatar la inoperancia e ineficiencia de las instituciones, se reafirma el sentimiento de impotencia y desolación. Creemos que ante esta adversidad, nos resta hacer un fuerte llamado a la comunidad internacional, a nuestro pueblo, a nuestros mayores y al movimiento social afrocolombiano, para que se unan a nuestra causa y nos den la verdadera fuerza y protección.

Con estas claridades y teniendo en cuenta que la opinión pública necesita conocer lo ocurrido,

nos permitimos manifestar:

1.Que a pesar de la existencia de un amplio bloque normativo en amparo a los derechos colectivos de los habitantes de nuestro Consejo Comunitario, los problemas territoriales no han disminuido, y por el contrario, se han agravado. El crimen contra nuestro hermano Jair se dio como consecuencia de su decidida defensa del territorio y su apuesta por la sustitución de cultivos de uso ilícito, pese a las enormes fallas del gobierno en su implementación.

  1. Que en los distintos espacios institucionales, la junta de gobierno del Consejo Comunitario Alto Mira y Frontera ha dejado constancia de las advertencias y suplicas para evitar tragedias como las que hoy afrontamos. De ello dan cuenta las actas de la toma pacífica de la Casa de Justicia, las reuniones con el Vicepresidente de la República, encuentros con organismos del Ministerio Público, Comités de Justicia Transicionales, Comunicados etc.

  1. Que estamos inconformes con la manera en que la Unidad Nacional de Protección nos brinda “seguridad”, dado que no recoge las realidades de los líderes en el territorio. Según la UNP, los vocales de la junta de gobierno, como lo era el compañero Jair, supuestamente tenían un nivel de riesgo menor, en relación al resto de cargos de la junta. Las medidas de protección adjudicadas al compañero Jair eran irrisorias e insuficientes, pues consistían en un chaleco antibalas, un celular y un auxilio de transporte. El proceder de la UNP denota un enorme desconocimiento del ejercicio de gobierno propio del Consejo Comunitario como autoridad tradicional, por lo tanto, exigimos corrección inmediata de su accionar.

  1. Que el compañero Jair, motivado por la desesperación, se encontraba en territorio visitando a su esposa, quien tiene un delicado estado de salud.

  1. Que exigimos justicia, judicialización de los responsables y esclarecimiento de las circunstancias de modo, tiempo y lugar del homicidio de nuestro hermano Jair. No toleraremos más impunidad.

  1. Que todas las tragedias recientes indican que al gobierno “le quedó grande” la implementación del acuerdo de paz. Lo que explica que en esta coyuntura se hayan consolidado grupos armados ilegales y haya aumentado el asesinato de campesinos, homicidio de líderes, cultivos de coca, violencia intraurbana e inoperatividad de todos los programas del posconflicto.

  1. Que honraremos la memoria de nuestro hermano y compañero Jair, quien se unirá en el panteón de los ancestros junto a nuestros líderes como Francisco Hurtado (asesinado en 1997), Armenio Cortés Landázuri (2008), Patrocinio Sevillano (2013) y Gilmer Genaro García (2015).

  1. Que la muerte del compañero José Jair Cortes Godoy, demuestra una vez más que el pensar distinto y reivindicar la vida, nos hace enemigos de los intereses de unos cuantos.

  1. Que hacemos un ferviente y respetuoso llamado a la comunidad internacional (organizaciones no gubernamentales, movimientos sociales, redes de apoyo a derechos humanos, académicos, instancias judiciales internacionales y activistas) a que se solidaricen y presionen al gobierno colombiano a que cumpla las exigencias que hemos formulado. Esperamos ser considerados como sujetos de derecho y no como conejillos de indias, pues somos seres humanos que le apostamos a un buen vivir, a una opción propia de futuro y a un verdadero espacio para el ser.

  1. Que convocamos al movimiento social afrocolombiano, a los pueblos indígenas y a todos los defensores de derechos humanos de Colombia a que nos ayuden a diseñar estrategias que por fin encuentren soluciones a nuestros problemas. Ahora más que nunca necesitamos de la reparación integral, las medidas cautelares y la solución al problema territorial, por medio de la mesa técnica que se conformó.

  1. Que insistimos en el cumplimiento del capítulo étnico del acuerdo de paz que señala: “Como gesto de voluntad de paz, reparación y humanidad, el gobierno nacional, las FARC EP y las organizaciones representativas de los pueblos étnicos, se comprometen a desarrollar un programa de asentamiento, retorno, devolución y restitución de los territorios del pueblo indígena Nukak, el pueblo Embera Katío del Alto San Jorge, resguardo Cañaveral, así como del territorio del Consejo Comunitario Alto Mira y Frontera y Curvaradó y Jiguamiandó”.

  1. Que exigimos garantías inmediatas para ejercer el liderazgo de manera plena y con el adecuado respaldo institucional.

  1. Que reiteramos nuestras exigencias planteadas en el comunicado fechado el 07 de octubre de 2017, en el que se aclara a la opinión pública sobre los hechos violentos ocurridos el 5 de octubre de 2017 en el Consejo Comunitario Alto Mira y Frontera.

  1. Que se haga control político de las responsabilidades de los organismos del Estado ante la caótica situación que vive nuestro Consejo Comunitario. Las equivocaciones, la ineficiencia e inoperancia ante nuestras exigencias, han contribuido a aumentar nuestro nivel de riesgo.

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