¿Cuando el carnaval se termina, qué hacen los cultores?

Por Nariño Edison Portilla Misnaza. 2018 – 2019 – carnavales de Nariño.  Correo electrónico: portillamisnaza@gmail.com – twitter: @nedipomi

Los veo caminar a paso lento producto del cansancio en dirección al taller donde montaron por varias semanas su obra maestra. Van pensativos, sonríen con intriga y fatiga por la pronta noticia que se vendrá a través de los medios de comunicación. Muchos cantan otros danzan y entre ese grupo bullicioso de trabajo comparan su gesta con las despampanantes obras de sus rivales. Es una sensación mágica porque los halagos de niños, jóvenes y adultos continúan sin reparo alguno. Lo más lógico es hacer un balance a priori de lo acaecido.

– Quién ganará?

– Tal vez la nuestra?

Sigo viendo con ojos agüados, que la gente no se cansa de aplaudirlos, vitorearlos, avivarlos; es un trabajo artesanal desgastante pero grandioso e irrepetible, una especie de adicción porque todos los cultores quedan convocados al intento de ir – a por ti 2019 – en busca de la gloria pero de sobremanera me cautiva la calidez de las personas que los somete a no dejar de pertenecer a ese mundo, repito – mágico – de los Carnavales de NEGROS Y BLANCOS DE PASTO, la misma sensación de todos los artesanos nariñenses, de aquellos que con escasos recursos se dan a la “pela” para participar en los municipios, bien en el Carnaval Multicolor de la Frontera de mi ciudad natal Ipiales, del colorido carnaval de Túquerres, del Sorprendente Pupiales, he visto carrozas maravillosas en Potosí y qué decir de otras alegres regiones que con afugia económica se lanzan a intervenir en el desfile magno del 6 de enero, osados y berracos mantienen viva la llama de la tradición en una fiesta generacional.

Todos los participantes que desfilan de tiempo atrás han preparado su mejor versión artística y se nota las noches en vela, el esfuerzo, la dedicación, la inversión, la repetición, las risas, rabias, nervios, dudas, un sinnúmero de pensamientos triunfalista y pesimistas hasta la hora definitiva en la senda del carnaval. En Pasto, por ejemplo, son siete kilómetros que el público se encarga de embadurnar de amor, de inyectar ganas, sus aplausos dan tanto empuje que alcanza hasta para insistirle al tiempo y hace olvidar cualquier desazón aunque muchos artesanos de todo mi Nariño cargan un pesado listón a sus espaldas porque ellos no son nuevos, en muchos carnavales los vemos, claro, son viejos conocidos de este oficio – de padres a hijos a nietos en la ideación, planeación, ejecución y consumación de números descomunales –, una actividad creadora que se lleva en la sangre, nada menos que eso.

Ese honroso y duro trabajo, repito, debe ser sometido luego de ese pesaje a priori a un balance ponderado, serio, donde la autocrítica venga sin tapujos y sin sonrojos porque una cosa es bien cierta en Colombia y me atrevo a decir en América Latina, LA CULTURA se mantiene con las uñas, una labor prodigiosa en donde se hace necesario los “aportes a la calidad” hoy considerados “aportes a la producción” que cada Comité Organizador de nuestra gran fiesta nariñense en las distintas regiones municipales debe asumir frente a las diversas manifestaciones artísticas inscritas y que serán objeto de exposición pública en los desfiles en atención a la salvaguardia del Carnaval de Negros y Blancos pero cuyos “aportes”, “auxilios”, “ayudas”, “subsidios” cada vez son más rogados, más endurecidos y desconfiados como si la cantidad y calidad de trabajo invertida por los cultores provinieran por obra y gracia del amor al carnaval junto al grito y el aplauso infaltables del agradecido pueblo, un verdadero esfuerzo económico conjugado con tesón y aguante.

Ese esfuerzo de nuestros cultores me trae a la cabeza a un profesor de derecho, de mis primeros semestres de universidad, “…que bueno sería saber de todo y litigar en todas las áreas pero no, no señores, el que mucho abarca poco aprieta y cada uno se abrirá paso con el tiempo a un solo destino, quizá penalista, quizá civilista, o administrativista, en fin, el tiempo dirá…”.

En el carnaval sucede lo mismo, los artesanos se especializan en áreas determinadas del espectáculo: disfraz individual, comparsa, murga, colectivo coreográfico, carrozas no motorizadas y lo que me trae de regreso a mi Nariño, lo digo sin sonrojo porque lo considero el termómetro del carnaval en malo, regular, bueno y sobresaliente, es la expresión cultural denominada “CARROZA MOTORIZADA” o “CARROZA MONUMENTAL” y, lo confieso, estoy en mi tierra para confirmar si la norma impuesta en el reglamento del carnaval de Pasto 2019, se cumplirá: “Los motivos deben ser construcciones nuevas en su totalidad. No se permite el uso de figuras reutilizadas ”.

El carnaval de negros y blancos de Pasto se mide por lo alto y es un ejemplo en la región que merece seguimiento por su peso económico y también por su calidad, inclusive todo “jurado de concurso” debería exigir a la Organización capacitación sobre historia del carnaval a través de un diplomado ponderado, prolijo, minucioso porque son tantos los detalles artesanales expuestos en la senda que difícilmente podría una persona saber que una figura de 2015, por ejemplo, ha sido reutilizada en 2018 o, peor aún, que participará en el 2019. La disposición reglamentaria es, en verdad, desafiante no solo para los jurados de concurso que, en todo caso, son maestros de artes o especialistas del carnaval sino para todo cultor, inclusive, me trae a la memoria un libro obligado de derecho ¿Qué es una constitución? donde el autor pone un ejemplo “plástico”: Por un siniestro todo el país queda despojado de sus leyes y no tiene más remedio que darse unas nuevas “¿Creen ustedes, señores, que en este caso el legislador, limpio el solar, podría ponerse a trabajar a su antojo, hacer las leyes que mejor le pareciesen, a su libre albedrío?”.

A consecuencia de este ejemplo y de la regla del carnaval expuesta me pregunto: ¿Podría un artesano deshacerse de todo su trabajo para emprender desde cero un nuevo proyecto? Supongamos eso, que los cultores echan candela a sus talleres así reaccione uno de los mejores Cuerpos de Bomberos de Colombia, el de Pasto, con el fin de sofocar las llamas en cumplimiento de esa normativa. Es risible y no es cuento pastuso llamar a desgracia a nuestros artesanos o poner en apuros a los bomberos voluntarios porque los que me conocen en Ipiales también saben que mi padre es tremendo bombero (toda una vida en eso), sin embargo, aquí la razón de ser de esa regla es que cada año los cultores presenten proyectos innovadores y, otra vez lo digo con respeto, en el 2018, contadas propuestas estuvieron en modo “fuera de serie”, asunto preocupante porque se pone en tela de juicio lo que el Reglamento denomina “Jurados de Acreditación ”, que forman el “SISTEMA DE ACREDITACION ” porque exigen “niveles de calidad” pero sometido a una rigurosa tabla de calificación que puede limitar el nivel de expresión cultural de cada participante en la fase de acreditación: escultura 30, color 20, composición 15, tema de sustentación verbal 10 y escrita 15, trayectoria 10 (para carrozas motorizadas).

El carnaval de negros y blancos está soportado legalmente a nivel internacional en la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, UNESCO, 2003; así como en el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Convención de Patrimonio Inmaterial (2005).

A nivel nacional bajo los postulados de la Constitución Política de Colombia, artículos 8, 63, 72, 82, 95, 101, 102, 313, 332, 333. La Ley 45 de 1983, aprobatoria de la convención de patrimonio mundial. La Ley 21 de 1991. La Ley 397 de 1997, General de Cultura, dicta las normas sobre Patrimonio Cultural Colombiano. Ley 1037 de 2007, que aprueba la Convención para la salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial. Resolución 1557 de 2007, Decreto 2941 de 2009, Resolución 2055 de 2010, Decreto 1080 de 2015.

A nivel Departamental bajo el Plan Decenal de Cultura Plan de Desarrollo “Nariño Corazón del Mundo” 2016-2019 y Municipal: Plan de Desarrollo Municipal “Pasto Educado Constructor de Paz 2016-2019.

Pero toda esta gesta normativa se asienta en tres postulados fundamentales:

– cultura

– artística

– logística

Estos tres factores deberían establecerse en todo Nariño y en ese mismo orden porque la técnica tradicional o moderna es dominada por nuestros artesanos a plenitud no en vano por eso se los aplaude, son carrozas asombrosas, llenas de colorido, es cierto, impactantes por su plasticidad pero tristemente muchos números carecen de contenido investigativo, de bases históricas, de soporte académico, de análisis social en tiempo presente, de estudio sobre su impacto como referente a futuro y el 2019, si, en este año que comienza se cumple la primera década de la declaratoria de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad del Carnaval de Blancos y Negros de Pasto, si, PATRIMONIO CULTURAL INMATERIAL DE LA HUMANIDAD definido en la Convención convocada por la UNESCO en París el 17 de octubre de 2003, como la salvaguarda “…de los usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas -junto con los instrumentos, objetos, artefactos y espacios culturales que les son inherentes – que las comunidades, los grupos y en algunos casos los individuos reconozcan como parte integrante de su patrimonio cultural. Este patrimonio cultural inmaterial que se transmite de generación en generación es recreado constantemente por las comunidades y grupos en función de su entorno, su interacción con la naturaleza y su historia, infundiéndoles un sentimiento de identidad y continuidad y contribuyendo así a promover el respeto de la diversidad cultural y la creatividad humana” y es necesario evaluar lo andado bajo la óptica de LA CULTURA como prioridad máxima por todo aquel que desfiló en las sendas de todos los municipios de Nariño o del Sur de Colombia. Ha sido tanto el impacto cultural del carnaval a raíz de esa declaratoria que ha exigido reglamentarlo pero es una cuestión logística que en nada debe interferir en los fundamentales propósitos (culturales y artísticos), por ello mismo la logística jamás pretenderá normativizar LA CULTURA en sus procesos creativos e investigativos, entendiéndose que la cultura del carnaval tiene una dinámica propia.

Entonces, como lo he planteado, es muy válido a partir de HOY retrotraer nuestro PATRIMONIO CULTURAL INMATERIAL DE LA HUMANIDAD para avanzar en propuestas CULTURALES Y ARTISTICAS INNOVADORAS, acudiendo al tremendo colorido e imaginación que paseó por la senda del carnaval y que el jurado calificador se vio en apuros para determinar que la ganadora fue “TINKUNNI CARNAVAL MÁGICO”, que significa “ENCUENTRO” en quechua, una obra inmensa que se abría paso entre la pila de personas que la aplaudían, esa que HAROLD ROBERTO OTERO nos hizo suspirar en el año 2008, porque PATRIMONIO CULTURAL es eso, ampliar nuestros horizontes a palabras mágicas de nuestros etnias, de nuestra gente, de nuestro pasado proyectados al jolgorio, a la fiesta. El segundo lugar insinuaba ese “Nariño Ancestro Artesanal”, de Carlos Insuasty, un homenaje a la historia artística de nuestro sur.

Pasó ese año y se desató el seis de enero siguiente una polémica decisión del jurado calificador que dio como ganadora a un rostro de mujer bañada en grandes y coloridas lágrimas, si, «LÁGRIMAS DE MI TIERRA» de Julio César Jaramillo, hasta ahora recuerdo ese rostro, esas inmensas lágrimas de mujeres cautivantes, que fertilizan la tierra de nuestro departamento. La siguió en méritos ‘El Guardia del fuego’, de Hugo Moncayo pero el público quedó impactado con el quinto puesto de «El Carnaval, toda una Obra Artística de la Creación» del maestro Carlos Insuasty, aquel gorila azul de 3 metros de alto y 2 metros de ancho que aún hoy me recreo viéndolo por la internet. El maestro le apostó a la monumentalidad, dejando que la figura central hiciera todo el trabajo. Muchos opinaron que rebasó los límites máximos de las medidas exigidas en el reglamento del carnaval y que era copia de las carrozas de Viareggio Italia, pero ese “monstruo” de carroza no puede repetirse jamás porque de tajo te remite al año 2009, la del simio azul. INSUASTY siempre sorprende, no en vano en el 2005, sedujo a todos cuando en su primera participación obtuvo el segundo puesto con “Yacuanquer, tierra de Espigas, Historia y Paz”, y dos años después, 2007, triunfó con la carroza “El Carnaval, toda una Metamorfosis”.

Por fin, cuando el carnaval se estrenaba como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, hizo su paso «CARNACOLITO» del Maestro Hugo Ariel Moncayo, alrededor de ella se recrea el Cortometraje EL VIAJE DEL CARNACOLITO del Director Víctor Hernández, una propuesta fuera de serie para el 2010, en donde un artesano del carnaval de negros y blancos de Pasto desea dejar un legado con su carroza en los últimos años de su vida. Este viaje traduce un encuentro con la fantasía y la imaginación acompañado por la familia del artesano. Tampoco debió estar lejos de ese primer lugar la carroza “LADRONES DE FANTASIA”, de José Avelino Córdoba Rodríguez o recordar, por ejemplo, “NATURAL! CARNAVAL DEJAME MOSTRARME”, de Álvaro Javier Galíndez Flórez o acaso no nos dejamos atrapar por “ATRAPADOS POR EL CARNAVAL” de Julio Jaramillo Ayala y Andrés Jaramillo.

INSUASTY reaparece con su carroza “SOLO EN NARIÑO”, la cual obtuvo el mayor puntaje en el 2011, el Coronel Agüalongo dentro de la boca de un feroz león que se traduce en el bravo Galeras, rugió como vencedor y ABRAKADABRA de Edgar Arley Ortega Montenegro, con tres caretas inmensas, sorprendieron por su colorido y fantasía. En tercer lugar Córdoba Ruiz y Córdoba Rodríguez con “EL DIA A DIA DE UN SOÑADOR”, lanzaron una propuesta despampanante, llena de un mensaje cultural como pocas.

Monumentos llenos de vigor y fantasía atravesaron la senda en el 2012. “LOS GENIOS NO DEBEN MORIR” del maestro Carlos Insuasty en honor a personajes fuera de serie originarios de Nariño se llevó todos los aplausos y el premio ganador pero no menos interesantes fueron “YAYAY PACHA – MEMORIAS DE LA TIERRA” de Jairo Andrés Barrera, inclusive “YO CARNAVAL” aún hoy es aplaudida por la importancia de la fiesta cultural y artística que se desata a comienzos de cada año en Nariño y que el maestro Edgar Ortega ha sabido equilibrar en sus ideas fantásticas al ponernos como reyes de la fiesta. “LA CONQUISTA DEL CARNAVAL” del cultor Roberto Otero y “TIEMPO DE FLORECER” de Darío Cabrera también son dignas de recordación.

Ya cuando regresaba al taller ese 6 de enero de 2012, Ortega sabía que al año siguiente su carroza no se escaparía del primerísimo premio a fe que logró imponerse con “SIN ESCAPE” entre 20 propuestas maravillosas. Para esa época llevaba 4 años planteando colosales ideas al público, en 2011 el segundo lugar, en 2012 el tercero hasta que llegó en el 2013, a pesar de haber sido preseleccionada por Corpocarnaval como última con el menor puntaje, el jurado no tuvo escape. Este Maestro en Artes Visuales ha pulido su talento en el Municipio de ANCUYA, su obra llena de color y magia ha llenado el encanto de la Senda del Carnaval en todos los años en los que ha participado .

El fatídico paso de la vida a la muerte en un ponderado título “POLVO ERES” del maestro Hugo Arley Moncayo, no pasó desapercibida, así como “EL ESPIRAL” del maestro Jairo Andrés Barrera nos enseñó que la madre tierra está en cambio continuo en la evolución del universo. Luego vinieron José Avelino Córdoba y José Luis Córdoba con la carroza “SOMOS NEGROS Y BLANCOS” con un mensaje válido contra la discriminación por el color de la piel, etnia, clase social. Todos los seres humanos somos iguales. El maestro Leonardo Zarama propuso un homenaje con “LO QUE SOMOS” al Astrónomo Alberto Quijano Bodniza, Nariñense miembro de la NASA y docente de la Universidad de Nariño. El Maestro Armando Galindez y los Hnos Ruano de Ipiales son recordados con “TU MUNDO, MI MUNDO – CAJITA DE SORPRESAS” y “AYAWASCA, REGALO DE LOS DIOSES”, respectivamente.

“ENTRE EL CIELO Y EL SUELO” demarca una línea difícil de superar por su magnánima puesta en escena y en honor al maestro del barniz de Pasto y que muchos cultores también han rendido tributo inefable. Una verdadera obra de arte rodante que a los pies del maestro INSUASTY quedamos rendidos los espectadores, aunque “LECTURA, UN MUNDO DE AVENTURA” de los Córdobas, si me lo permiten, no quedó atrás porque lanzaron un mensaje increíble sobre la importancia de la formación educativa como vía ineludible para salir de la pobreza y el atraso, un verdadero empujonazo al escalón cultural del carnaval de Pasto, quisiera ver más carrozas con este propósito. El gran cultor Edgar Arley Ortega M. con “MAQUINA DE LOS SUEÑOS”, así como “HIMNO DE LA FELICIDAD” de Armando Javier Galindez se catapultaron a los primeros lugares. Los Hnos Ruano volvieron con “SERPENTINAS”, el maestro Leonard Zarama y Raúl Ordóñez con su fantástica “GRAN TEATRO DE LA VIDA”. “ACHALAY” de los Hnos Burbano y “NATURALMENTE EXPRESIVO” de Diego José Caicedo, culminaron el espectacular paso magno.

El maestro José Avelino Córdoba Rodríguez y José Luis Córdoba Ruiz con “MUJER GUERRERA DE VIDA”, un homenaje a la mujer luchadora, emprendedora, que con su capacidad, su empeño e inteligencia ha logrado imponerse pese a encontrar en su camino personas irracionales que alardean de su fuerza, de su poder e impulso, como lo haría un toro para intentar opacarlas pero ellas siempre renacen como las aves fénix para mostrar toda su grandeza. Con esta propuesta los cultores padre e hijo se llevaron los aplausos. El segundo lugar correspondió a “Loco motora” de Leonardo Zarama Cardona, relacionado con los talentos innatos de nuestra gente en los diferentes campos del arte (la música, la danza, escultura, pintura, dibujo, diseño, etc) y también se convierte en un proceso en el cual año tras año los gestores y proponentes que revisten la senda resumen una locura colectiva que contagia al público, que nos ofrece su entusiasmo al momento de desfilar por las calles. El tercero fue acaparado por Holman Darío Cabrera con “Su majestad… el carnaval”, el cual proyecta, “…la alegría de su majestad el carnaval, al sentir las múltiples sonrisas de propios y extranjeros que se deslumbran con los polifacéticos matices que brotan de un mundo surreal a las faldas del volcán, entonces emerge la fiesta autóctona y fantástica entre duendes y dragones, personajes coloridos y burlones, entre calles y plazas se viven alegrías y gozos manifestaciones del otro, en juegos transparentes donde la piel es el garante del desborde y la máscara médium de exaltación del espíritu lúdico conforme a la ley de la libertad.”

En el 2016, el cultor del carnaval Edgar Arley Ortega Montenegro se llevó el primer premio del magno evento, si bien con ‘Sin Escape’ expuso el rostro de una esbelta mujer y cautivó la admiración no solo del jurado calificador sino del público que en esa oportunidad se volcó a la Senda del Carnaval, con “MIL FACETAS” hizo ORTEGA su paso vencedor y tuvo varios componentes: la figura principal es una gárgola con cuerpo de serpiente, la cual se encarga de espantar el mal y de tentar el despliegue de emociones positivas, figura acompañada por dos integrantes de la guardia, (un hombre y una mujer) cuya función es la de impedir que las emociones sean destruidas. En la parte superior se aparecía una deidad que ante su mágico encanto, todo ser cae rendido a sus pies, y en la parte posterior, aparece un ser inanimado que representa la frialdad de nuestro vivir, el cual no pone resistencia a tal encanto y que finalmente se ve envuelto en una tormenta de emociones infinitas.

En “EPICA» de Jairo Andrés Barrera Imbajoa se dibuja la mitología, el jaguar y diversos motivos imaginarios que los combinó entre el color y los novedosos movimientos, una obra deslumbrante por donde se mire. Obvio, era necesario un garaje gigante del barrio Anganoy de Pasto para montar a INTI, un dios imponente de ocho metros de alto esperando ser liberado junto con su séquito de inmortales que habitan el volcán Galeras como lo indican las leyendas de los antepasados. El segundo lugar fue para “Profetas a la Fuga”, del maestro Armando Javier Galindez Flores, “Sin Armaduras” del maestro Leonard Augusto Zarama Cardona fue seguida de “Arcoiris de la Vida” del maestro Carlos Alberto Mena Rodriguez. El quinto lugar para Takin Allpay Canta mi tierra del maestro Alberto Herman Delgado Martínez. El sexto lugar para Naturalia del maestro Luis Alberto Eraso Argoti. El séptimo lugar para Pasto tesoro de ensueño del maestro Albert Rahomir Toro Coronel.

Por último, más de tres años de investigación, planeación, diseño en lo que no solo se consultaron textos de historia, también se pusieron en la balanza versiones de historiadores de un hecho acaecido el 24 de diciembre de 1822, cuando el ejército patriota al mando del mariscal Antonio José de Sucre irrumpió sobre conventos, monasterios, templos y viviendas dejando completamente destruida una extensa zona de Pasto. La Navidad Negra como se conoce a ese triste episodio de la historia también significó la pérdida de valiosos documentos en los que se recopilaba la rica historia de la ciudad. Desde ese momento todo registro histórico terminó en cenizas. “EL COLORADO” con un mensaje histórico cultural de una masacre de 1822 al jolgorio de la fiesta de carnaval, declaró la victoria en el 2018.

No es fácil desarrollar un proyecto de estas proporciones para quedar fuera de los primeros puestos y es aquí donde ese balance de los cultores debe ser frontal sin importar el próximo año porque es justamente el tiempo de investigación el que se encargará de darnos victorias siempre acompañados de una realidad, que la carroza maneje un título cautivante no sólo por su plasticidad sino porque el pueblo está ávido de recibir mensajes formativos – didácticos – fáciles de discernir – que jamás podrán alcanzarse si se desarrolla como una idea mediática, de última hora, de inspiración fantástica, de creación en una noche de locura sino de fuentes que destaquen nuestra idiosincrasia. Cabe referir que el reglamento del carnaval establece que toda carroza monumental se regirá con 40 puntos por su escultura, por el colorido 20 puntos, movimiento de figuras 15, puesta en escena musicalización y atuendo 10 puntos, relación entre sustentación escrita y obra final 15 puntos, disposición que debe someterse a inmediata corrección porque el escalón ESCULTURA es ajeno al peldaño CULTURA que aquí propongo, no en vano LA CARROZA como el carro alegórico de una composición escultórica en grandes dimensiones, elaborada tradicionalmente con papel, cartón, engrudo, cola y yeso, pintura y otros materiales como icopor, resinas y fibra de vidrio, Recrea a través de su composición y el movimiento de figuras los mitos, leyendas, personajes o pasajes de la historia y la cultura regional como universales culturales.”.

Una cosa es el elemento artístico alcanzado a través de los años y otra lo que nos deja a la sociedad. Cuántas alegorías al plato típico, cuántas sobre nuestro Agüalongo, cuántas sobre nuestra tierra nariñense, personajes, pecados, colores, animales, mujeres, música, obras literarias, poetas, guerreros, razas, mitos, leyendas, palabras, dragones, etc., inclusive más de una carroza merece el barniz de Pasto o el rey del carnaval o los cuentos, mitos y leyendas del sur de Colombia; un ejemplo de ello es el tributo a la MUJER en LAGRIMAS DE MI TIERRA o en MUJER GUERRERA DE VIDA o en SIN ESCAPE. Entonces, es válido retroceder el tiempo con el propósito de construir en la memoria del carnaval el camino que trace una ruta para impedir la decadencia y para ser artífices de grandes ideas expuestas en el máximo evento del sur de Colombia, que no es más que una gran vitrina de artes de renombre nacional e internacional que nace de las manos de gente nariñense, un museo rodante a los pies del pueblo exhibiendo, recreando lo regional como “…universales culturales.”; adicionando, que por sobre todo pasa nuestro Nariño su pasado, su presente y futuro, inclusive nuestra concepción de vida, anhelos, valores y esperanzas.

Los veré de nuevo en el 2019, caminar a paso lento producto del cansancio en dirección al taller donde montaron en agotadoras jornadas su obra maestra, pensativos, sonrientes pero ahora sin intriga y sin fatiga porque el cultivo de una semilla en un niño que hoy grita “esa es, esa es, esa es…”, se oirá en muy poco tiempo, “que viva la Cultura, carajo”.

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