Cuentero y empresario, Julio César Clandestino Rueda, es El Personaje 10.

Clown, humorista, empresario, coach emocional infantil, humano… demasiado humano.
Durante el desarrollo de esta pandemia covid19 su mayor preocupación se ha centrado en la niñez de Pasto y de Nariño. Y pensando en ellos creó y desarrolló una novedosa y generosa estrategia llamada «care-libro» con chicos que trabajan en su taller cachivaches «y de paso reunir algún aporte para ayudar a la economía de sus hogares».
Utilizando las redes sociales llega a los hogares de cientos de niños nariñenses que encuentran en su presencia y en sus actuaciones la ocasión propicia para reír y olvidarse un poco de sus deberes escolares y la angustia y depresión que puede generar un confinamiento para los niños, siempre deseosos de jugar y saltar.
Hace pocos meses inició un proyecto que debido a la irrupción del covid19 se encuentra suspendido. El Búho, es un restaurante y un escenario natural para artistas, músicos, pintores, artesanos y amigos del arte y la cultura.
El gran don de gentes de Julio César nos permite afirmar que su vocación surge de un corazón noble y superior. En muchas ocasiones hemos sido testigos silenciosos de su generosidad y altruismo cuando mirando la necesidad de algunos artistas regionales, hace entrega de sus propios recursos «de un dinero» que les permita adquirir productos básicos y de primera necesidad.
Los niños lo reclaman, lo buscan, ansían su aparición en sus casas para reír y cantar, para aplaudir y sentir las maravillas de esa palabra y actuación que les permite recordar que en tiempos de pandemia todavía continúan siendo niños.
Sería excelente que la administración municipal avale y apoye este tipo de iniciativas ciudadanas que contribuyen a sobrellevar de la mejor manera una pandemia que se prolonga en el tiempo y en el tedio infantil.
Pocos piensan en los niños, pocos sienten en el rigor de su alma la tristeza de no poder jugar, saltar, reír o estar con sus amigos disfrutando tan solo de un helado o un paquete de palomitas de maíz.
Julio Cesar Clandestino Rueda Ceballos, lo siente, lo lleva en su noble corazón y por eso hace de ellos su interés y preocupación.
No hay palabras, ni gestos, ni aplausos que puedan servir para decirle GRACIAS por llevar a un niño en su corazón, por adoptarlo y arrancarle una sonrisa que ilumina las cuatro paredes de un hogar que, muchas veces, no es más que un pequeño salón de pequeñas proporciones.
Julio Cesar nació siendo niño y cada día vuelve sus pasos en el tiempo para recordarnos que muy adentro, muy adentro de cada uno de nosotros hay un niño escondido que clama por salir. Donde escuchen una risa, donde sientan la algarabía de unos niños en pleno confinamiento, no lo duden, la razón la encuentran en la figura mesiánica y clandestina de Julio César Clandestino Rueda, un hombre grande, un hombre-niño que sabe que una sociedad únicamente podrá ser considerada civilizada cuando haga de la sonrisa de los niños el producto básico de la canasta familiar.

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