Destacada empresaria, María Helena Campos de Lagos, es “La personaje 10 del día”

Por: Pablo Emilio Obando A.

El 26 de mayo de 2005 la familia Lagos Campos rendía un tributo de admiración, respeto y despedida a quien fuera su madre, esposa, abuela y amiga: María Helena  Campos de Lagos. Fecha en que emprende ese viaje sin retorno y en el cual  se inicia un nuevo periplo en el recuerdo y en el legado otorgado a los suyos, que en su caso fue bueno, noble y generoso. Su familia, amigos, entidades y empresas expresan en esta fecha un sentido reconocimiento a quien ejerció con notable merecimientos los roles de madre, empresaria y compañera.  La Junta Directiva de FENALCO   la destaca como “una de las mejores empresarias de la capital nariñenses por ser quien promovió con su ejemplo y liderazgo la unión gremial”.  Más adelante y en un comunicado emitido a la opinión publica y leído en ceremonia especial, expresa que “Durante más de veinte años la tuvimos como miembro activo de Fenalco Nariño, tiempo en el cual se preocupó porque especialmente en su sector, el droguista, todos trabajaran bajo el principio de la honestidad y la lealtad, al que nunca renunció”. Y expresando el sentir familiar y empresarial manifiesta el dolor de una pérdida irreparable, pero testamentaria de un legado indeleble en la sociedad en general y en el gremio empresarial, lo mismo que en su familia: “Sin duda alguna que hemos perdido una amiga, una líder en nuestro campo y una competidora leal a toda prueba…”.

Entre los principales emprendimientos de la empresaria María Helena Campos de Lagos  se pueden destacar los siguientes: socia fundadora de Dedronar, Estación de servicio de la avenida Idema, Droguería Fátima, Droguería Real, Droguería Oriental, Droguería Fátima, accionista de la estación de servicio de la Corporación de Transportadores.  Fue una persona Filantrópica no únicamente con su familia sino también con su comunidad.

Pero, sin duda alguna, su mejor legado consiste en la conformación de una familia que supo orientar, dirigir e impulsar por los senderos de la honestidad, el trabajo y la unidad.  Su vida la consagró a las causas empresariales teniendo siempre en mira el impulso profesional y familiar de los suyos, a quienes consagró sus mejores días y esfuerzos.

Desde muy joven debe enfrentar los retos de la vida y en momentos en que la violencia bipartidista en Colombia toma visos de tragedia debe abandonar su tierra natal, Tolima, para emprender un largo viaje hacía el Departamento de Nariño.  Conoce a quien fuera su esposo, Enrique Lagos, para emprender un fascinante viaje por los senderos de la existencia. Crea una familia, la cuida con esmero y  hace florecer en los corazones de cada uno de sus hijos el sentimiento de nobleza y amor por las cosas nobles del espíritu.

Uno de sus hijos, el exmilitar, abogado, escritor, columnista e intelectual Carlos Eduardo Lagos Campos rinde el más bello de los tributos a la memoria de su madre mediante un poema que titula “Viajaron de Noche” y que esboza en sentidas palabras la travesía  de sus padres en la búsqueda de esa Tierra Prometida en la cual puedan plantar sus sueños, anhelos y deseos.  Se encuentran dos destinos con el alma herida, pero con el temple intacto para superar todos los desafíos de la existencia. “Viajaron de noche”  es la expresión de un tejido familiar que nunca cesará de terminarse y que con el transcurso de los días permite a los suyos mirar el provenir con la tranquilidad y la satisfacción de saberse herederos de una valerosa y valiente mujer que miró siempre entre sus ojos el destino exuberante de su sangre y de su alma.

Hoy, le queremos rendir un nuevo tributo de memoria a quien tuvimos el honor de conocer y valorar, María Helena Campos de Lagos,  en la lectura de este bello y sentido poema. Adentrémonos en la noche para percibir los rumores de un nuevo día, para elevar  el alma y el intelecto en el recuerdo de esas gestas, luchas y angustias que forjaron su alma sembrando entre los suyos esa inmensa capacidad de lucha y resiliencia.

 

VIAJARON DE NOCHE

 

Viajaron de noche, su ropa era su único equipaje, su valor era su corcel, no hubo despedidas,  no hubo carruajes, no hubo pompones, solo el sonido de la cigarra los acompañaba y las luciérnagas iluminaban su camino; helaba, pero el frío le hizo sentir que estaba viva. Esa Niña era Elenita mi Madre y los suyos desafiando su destino.

Cruzaron montañas, valles, ríos y praderas; salvaron riscos y cañadas; el silencio era su sentencia!  Ese rudo silencio, que sirvió de sustento para forjar esa enorme rebeldía que marco toda su Vida!

Más al sur en los confines de nuestra Patria, otra familia emprendía su camino, con la misma determinación!, en una tierra hostil, desangrada por nuestra Historia. Dentro de ella se destacaba un pequeño, pero a la vez el más alegre, el más brillante, y locuaz… Enrique, tú el que diste ese paso Adelante, que cambió tu vida!

Huían, dejaban sus tierras, esas que los vieron nacer, los vieron crecer y les dieron su sustento, dejaron sus muñecas, sus juguetes, todo aquello por lo que habían luchado, durante su vida; dejaron sus sueños. Había muerto el caudillo Liberal, Gaitán; La Patria, se sumergía en una confrontación sin precedentes, y los niños sin entenderlo, sin merecerlo… conocieron la Guerra de Frente, enfrentaron la muerte, vivieron nuestra historia… sin eufemismos; No hubo canciones!

Los caminos de la violencia los juntaron en esa tierra hermosa del Sur del Tolima, Chaparral; ella una joven y hermosa adolescente, el un recio y apuesto Soldado que juntaron sus destinos para formar una hermosa familia, que floreció en ese territorio curtido por las gestas de Agustín Agualongo.

Su fuerza, su linaje y esa dulce inocencia, la hicieron persistir hasta encontrar su senda; esa que la hizo una mujer grande, honesta y querida por todos quienes la conocieron por su generosidad, su amor, respeto y gallardía.

Como madre fuiste única, trenzaste una a una cada pluma de nuestras alas, y nos enseñaste a volar, volar tan Alto y de forma tan armoniosa, que solo los cóndores de nuestra remota comarca, enclavada en los Andes de América, pudieron acompañar nuestro vuelo.

Junto a tu amado, esposo Enrique, el compañero de toda tu vida y dueño de una gran  sabiduría, mano a mano forjaron la alquimia de sus sueños, sueños que aún florecen en el alma de sus hijos y serán el soporte de futuras generaciones, esas que han de venir, recibirán tu ofrenda y hablaran de ti aun sin haberte conocido.

Hoy no nos acompañas, pero tu legado perdurará por siempre en nuestras vidas, esculpido en la roca como los sagrados mandamientos de la ley Divina.
Madre gracias, por toda una vida de amor y de sacrificios.

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