Docente, líder cívico y gremial, Henry Manrique, es El Personaje 10.

Henry Manrique, docente, líder cívico y gremial, fotógrafo, escritor, poeta y periodista entre otros títulos que engalanan su récord existencial.
Su alta sensibilidad social le ha permitido realizar un análisis sobre la simbología del trapo rojo y el trapo negro, llevando un contenido psicológico y sociológico a las diferentes políticas adoptadas en el territorio colombiano con motivo de la pandemia covid-19.
Intérprete del sentido social, del hambre y angustia de los pueblos, puente entre los hombres para de esa manera constituirse en la voz disonante dentro de las elites del poder.

Más allá del trapo rojo, que se iza impune en las ventanas de miles de hogares colombianos en significación del hambre y la desesperanza, Henry Manrique propone la entronización del «trapo negro» como símbolo de un nuevo levantamiento popular. En él propone marcar los hogares de quienes han llevado la señal de la muerte a los sectores más vulnerables y desprotegidos de nuestra patria. En el «trapo negro» resume y sintetiza el sentir de las diferentes colectividades que por décadas y centurias han sentido los rigores de las falsas políticas sociales y de las prácticas de la corrupción y la desfachatez presupuestal.
Para Henry Manrique: «Pienso y denuncio a aquellos que por entorno se les encomienda dotar de un mercado adquirido con recursos públicos y no asumen su misión de solidaridad y filantropía y se apropian ilegalmente de esos dineros, estos calaveras deberíamos colgarles en sus puertas y ventanas un trapo negro que dé a entender su complicidad, su deshonor, su tendencia al robo y como se conciertan para delinquir. A estos truhanes no les importa la vida del otro, del humilde».
Izamos junto con Henry, el «trapo negro». En la presencia de esos malandrines, en las figuras y en los hogares de esos descastados y desnaturalizados seres que juegan con el hambre, la miseria y el dolor de su pueblo y que amparados en la epidemia covid19 utilizan sus cargos para apoderarse de los mercados y los víveres de su gente.
Gracias Henry por dotarnos de un símbolo, por encauzarnos hacia el nuevo sendero de la denuncia social, por hacer de los colores el rito mágico de la Esperanza.
«Trapo negro» para los corruptos, para los negociantes de la fe, para los usurpadores de días y soles

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