Duque impondrá el fracking por encima de la voluntad de los colombianos

Por: Aníbal Arévalo Rosero

El presidente Duque está haciendo todo lo contrario de lo que prometió en campaña. Dijo que no haría reforma pensional, pero ya fue incluida en el Plan Nacional de Desarrollo que fue aprobado en la Cámara de Representantes. Lo mismo ocurre con el fracking para la explotación petrolífera: contra viento y marea lo impuso.

Entre otras, dijo que no gobernaría con mermelada, pero está untando por lado y lado de la tostada, si no los congresistas no le caminan. Está doblegando la voluntad de senadores y representantes, como se vio en la discusión y posterior votación de las objeciones de la JEP. Por más que se excusen algunos ‘senadorcillos’, por más diarrea que les produzca la hora de votar para excusarse para ir al excusado, lo evidente es que Duque les muestra la chequera, y como dicen, “por la plata baila el perro”.

Espectáculo bochornoso del que no hemos podido salir. Mientras las mafias y los grandes empresarios metan grandes sumas de dinero, como lo revela el diario El Espectador que afirma que el 66 por ciento de la campaña de Duque fue aportado por el Grupo Aval, comprometido en escándalos de Odebrech y el colapso del puente Charijara. Ellos meten plata no por ayudar a Colombia, lo hacen por la contratación, de la cual obtienen jugosas ganancias de su “inversión”.

El “humilde y caritativo” don Luis Carlos Sarmiento Angulo sabe dónde sueñan las tórtolas; sabe apuntar bien y disparar a lo seguro, no va gastar pólvora en gallinazo, como sabiamente dicen por ahí.

Sarmiento Angulo, Ardila Lülle, Grupo Empresarial Antioqueño, Santo Domingo y otros monopolios de la economía de nuestro país, reciben con creces el dinero de la “inversión” que hicieron en la campaña que, según la Revista Semana, tuvo un coste de 12.000 millones de pesos pero según otras opiniones pudo haber sido mucho mayor.

De tal manera, que como el Grupo Aval fue el que más plata metió, y por su experiencia en las obras civiles, sería el mayor beneficiario con la exploración y explotación petrolífera con la técnica del fracking, que recientemente fue aprobada en la Cámara de Representantes y que pasa al Senado para su debate y aprobación.

Pero lo más descarado y mentiroso de Duque es que pretende engañar al pueblo colombiano con eufemismos: dijo que no era reforma tributaria, pero le llamó ley de financiamiento con la que se encareció el costo de la canasta familiar. Pero también disfrazo el fracking con sutil nombre de  “exploración y producción de yacimientos no convencionales”. El mismo petróleo con menos costos, pero con devastadoras consecuencias para los ecosistemas.

Es por ello que los movimientos ecologistas internacionales han lanzado su voz de alerta sobre los peligros que representa la explotación petrolífera mediante la técnica del fracking o de fraccionamiento hidráulico. Esta técnica emplea agua, arena, gel guar, antibacteriales, anticorrosivos, ácido cítrico, ácido clorhídrico, isopropanol, entre otros.

Entre las consecuencias que eventualmente podría conllevar están adquisición de enfermedades como alergias, cáncer, problemas respiratorios, contaminaciones auditivas, el calentamiento global por la emanación de gases de efecto invernadero.

El agua que se emplea en la extracción de petróleo se contamina y no se puede volver a recuperar, pero ellos la almacenan en depósitos con el riesgo de que pueda contaminar acuíferos, y estos a su vez contaminen a otras fuentes y, finalmente, llegar al mar.

Por eso debemos oponernos a estas prácticas que les pueden ahorrar en costos, pero estaríamos pagando un alto precio por permitir que se deterioren las fuentes hídricas con daños irreparables.

Señor presidente, ya es hora de dejar de hacer tantos discursos mentirosos, su política va en detrimento del ambiente y la calidad de vida: ¡por Dios, no le mienta más al pueblo colombiano!

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