El ‘ayuno pastuso’ fue noticia en Colombia

Por: Aníbal Arévalo Rosero

Con gran éxito se cumplió en Pasto la celebración del Día de ayuno por la tierra. El propósito de este conjunto de acciones apunta a contribuir a un cambio de actitud de las personas frente al ambiente: transformar el entorno mental, hacer un reciclaje de ideas; acabar de una vez por todas con los muros que separan los saberes, sobre todo cuando se trata del ambiente que todo lo permea. Es grato saber que los medios de comunicación nacionales resaltaron el evento como una noticia positiva, lo que ellos le llamaron ‘el ayuno pastuso’.

Hemos buscado tantas maneras de hacerle entender a las personas que el ambiente es lo más valioso que tenemos, que está por encima  de los metales más preciados. Que si bien es cierto que todos aportamos nuestra cuota de polución, son los grandes países con su industria bélica y consumista los que nos llenan de inmundicias nuestro planeta. Por eso debemos establecer espacios de debate, análisis y reflexión acerca de nuestro quehacer como individuos consumidores, pero, mayormente, como seres reflexivos y proactivos, más que reactivos.

Reforestar el pensamiento debe ser el llamado a todas las generaciones, desde los más pequeños hasta ‘los más grandecitos’ debemos cumplir los preceptos y las enseñanzas que nos propusimos desde nuestras primeras letras: el significado de la palabra respeto, el amor al prójimo; o como nos lo propusiera el filósofo y escritor español Fernando Savater, cuando hace un llamado a la santa Iglesia de Roma, en cabeza del sumo pontífice, que se declare el undécimo mandamiento: “amarás a la naturaleza como a ti mismo”.

Nos abstenemos por un momento y reflexionamos, nos perdonamos los pecados que hemos cometido con nuestros hermanos los animales; cómo hemos degradado el hábitat de las abejas; queremos matar todas las bacterias cuando la mayoría son benéficas. Queremos acabar con los hongos, cuando una pizza de pollo con champiñones es una cosa deliciosa. El mal concepto de limpieza que nos infunde la industria  de los químicos con base en cloro, que acaba con nuestra inmunidad natural y destruye más allá de lo que debería ser la medida.

Hacer de la defensa del agua una causa superior; oponernos a prácticas tan dañinas con fracking como técnica eficiente, pero perniciosa para vida. Considerar que la minería atenta contra el agua: por cada gramo de oro hay que remover muchas toneladas de tierra. Se debe argumentar lo suficiente que químico es químico, y que el glifosato no sólo acaba con los cultivos lícitos, sino también los productos de pancoger.

Por eso, nos sentimos felices de que sean los niños los que se tomen la vías en un acto de espontaneidad, pedaleando, jugando, caminando, sin más condicionamiento que lo que determina el respeto por el otro y por el ambiente (que es el mismo otro). Un momento de esparcimiento, convirtiendo la ciudad en un espacio apto para los niños: es lo más humano que podemos vivir. Sólo cuando la ciudad sea pensada en función de los niños, tendrá el confort para los jóvenes, adultos, y, sobre todo, para los adultos mayores (porque para allá vamos todos).

Es necesario expresarle gratitud a tantas personas e instituciones que hicieron posible un respiro para la ciudad. Mil gracias, señor alcalde, doctor Pedro Vicente Obando, por su sensibilidad en esta preocupación que tenemos muchos por el ambiente. Con él a la Secretearía de Tránsito, Pasto Deporte, Secretaría de Gestión Ambiental, Empopasto, Cultura y tantos funcionarios del municipio que colaboraron con esta causa.

Un agradecimiento con letras doradas a nuestros amigos y colegas periodistas, que con su dinamismo y compromiso con la comunidad le llegaron al mayor número de personas para despertar las conciencias colectivas.

El agradecimiento grande al señor rector del Inem Luis Delfín Insuasty Rodríguez, magister Jaime Guerrero Vinueza; a cada uno de los docentes y directivos del Inem que se comprometieron y nos acompañaron hasta el final en este noble propósito. De igual manera, a Milton Portilla Rodríguez con su invaluable aporte en la parte artística del evento y su presentación. A las entidades de comercio, a los dirigentes políticos que nos regalaron bicicletas, a la Policía Nacional, a la Cruz Roja, a la Defensa Civil; todos los cuerpos de seguridad y socorro salieron en bicicleta. Eso es una cosa maravillosa.

Hicimos un ayuno por la tierra que se quedara en la retina de muchos, de tal manera que cuando les hagamos el llamado para el próximo, no tendremos mayor esfuerzo que hacer para que nos acompañen.

¡Dios les pague a todos por tanta bondad!

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