El coronavirus amenaza la economía mundial

Aníbal Arévalo Rosero

Cada cierta etapa de la historia se ha visto afectada por el azote de las pandemias que han cobrado millones de vidas humanas. La presencia del coronavirus, si bien no puede compararse con ellas, ya ha cobrado un millar de víctimas fatales. Junto con ello se ve reflejado el impacto en la economía. El coronavirus puso a tambalear los precios del petróleo, ha sacudido a las bolsas de valores y, uno de los sectores más golpeados, el turismo.

Decenas de aerolíneas suspendieron los vuelos con destino a países asiáticos; miles de turistas cancelaron sus reservas; un crucero con turistas japoneses tuvo que tomar medidas sanitarias por encontrarse contagio entre sus pasajeros. Se conoce que el virus se ha extendido por más de 30 países con más de 40.000 personas infectadas.

Por fortuna América y África no forman parte del mapa de expansión de la pandemia, pero hay mucha población originaria de estos continentes que tiene como residencia la China y que buscan la manera de regresar a sus países de origen por la alarma desatada a nivel mundial.

Todo empezó en el mes de diciembre pasado, cuando un médico dio la alerta de la presencia del virus y de encontrar a dos pacientes con síntomas. La medida del gobierno chino no fue la más adecuada, pues decidieron apresar al médico el 30 de diciembre, y días posteriores falleció porque también estaba contagiado. En los primeros 15 días del 2020 la mortandad no se podía ocultar a los ojos del mundo.

En la ciudad industrial de Wuhan se presentó el mayor número de víctimas mortales y ahora es la gran preocupación para el gobierno chino, puesto que de allí provienen la mayor cantidad de productos que se exportan al mundo entero, y con el cual la China, siendo uno de los gigantes asiáticos, podría sufrir un desplome en su economía.

En el siglo XIX, Thomas Robert Malthus, un economista y demógrafo británico, decía que la población mundial estaba experimentando un crecimiento geométrico y la producción de los alimentos tenía un crecimiento aritmético, por lo tanto, en algún momento iba a haber un faltante de los alimentos, presentándose hambrunas. Por lo tanto se atrevía a afirmar que unas de las formas de controlar el crecimiento poblacional era mediante las guerras, la muerte a través de las pandemias y los nacimientos controlados.

Es por ello que ante ese desbalance poblacional y crisis alimentaria, muchos se atreven a afirmar que los virus son producidos en el laboratorio y luego inoculados en los animales como hospederos que los propagan y luego los transmiten a los seres humanos. Es así como se encontró el virus en las carnes y en murciélagos que se expendían vivos en las plazas de mercado, teniendo en cuenta que en la China todo lo que se mueva va a la olla.

Sobre el origen del coronavirus se puede especular mucho, pero la alarma que se genera es dañina y afecta fuertemente la economía por falta de conocimiento de la expansión del virus. Un caso muy particular nos encontramos en la ciudad de Medellín donde abundan los restaurantes de comida china, sus ventas se vieron reducidas hasta en un 50 por ciento.

O el caso de un ciudadano de origen nariñense que reside en la China que en diciembre decidió retornar a su tierra para pasar las fiestas con sus familiares, lo empezaron a estigmatizar como portador del virus. Él tuvo que publicar una aclaración en las redes sociales diciendo que su llegada a la región se dio antes de que se conociera la propagación del virus.

Cuando se conoció de la presencia del VIH que ocasiona el Sida, se dijo que el virus fue producido en laboratorio o que el virus no existía y que era pretexto de las farmacéuticas para hinchar sus bolsillos de dólares. En el caso del coronavirus, si bien su letalidad es alta, también se han divulgado falsas informaciones a través de las redes sociales, causando una alarma indebida con efectos colaterales hacia la economía.

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