El doble rasero de la vicepresidenta, Martha Lucía Ramírez.

Por: Raúl Alejandro Delgado

El hermano de la Vicepresidenta Martha Lucía Ramírez fue condenado por narcotráfico, y ella, junto a su esposo (también asociado a un narcotraficante), firmó la garantía de fianza de 150 mil dólares para que recobre su libertad. Más allá del hecho, lo que es inadmisible es su doble rasero:
Por una parte, al delito de su hermano lo califica como una “falta” que causó gran sufrimiento y dolor familiar, por lo cual, en nombre de un acto de “amor”, lo socorrió para que purgara su pena y saliera bien librado en poco tiempo.


Por otra, es bien conocido el talante inmisericorde con que ha tratado a campesinos que siembran coca o a personas que se han visto involucradas en el narcotráfico. Los operativos de erradicación forzosa que auspicia, han dejado muertos, heridos, familias arrasadas y ella nunca ha apelado a ningún sentimiento de consideración por esas personas, ni ha tipificado los hechos como errores” o “tragedias familiares”. La política anti drogas que ella pregona es clasista y racista: -cárcel para campesinos y mulas que no tienen más alternativa que acudir a esas actividades para subsistir; -fianza y penas cortas para los que tienen poder y dinero. Es incoherente a todo dar. ¿Por qué trata de humanizar lo sucedido con su hermano buscando la empatía de los ciudadanos y hablando de segundas oportunidades, al tiempo que se muestra implacable con los campesinos pobres? Entre otras, presenta a su hermano como una víctima que cometió un error aislado, cuando, según los hechos descritos, coordinaba redes de narcotráfico. Injustificable. ¿Con qué autoridad pedía que el narcotráfico no fuera un delito conexo en el acuerdo de paz? Esa es la gente que nos gobierna.

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