El Estado, como patrimonio familiar

Por: Edwin Rosero Casanova

Nuestros gobernantes y toda la arquitectura estatal gozan de privilegios como si Colombia fuera monarquía. Algunos excesivos e innecesarios. Sí existen es porque no exigimos con vehemencia semejante atraco y no hay quien regule o elimine. El poder está representado en que puedes hacer lo que se te da la gana o violar la ley; en un país donde no hay garantías de igualdad. El dinero facilita la compra del poder; un gran porcentaje es con dinero ilícito. En consecuencia, ocupar un cargo de elección popular o llegar a un alto cargo burocrático es conseguir la joya de la corona.

Una reforma salarial a cargos de alto rango que sobrepasen del privilegio al abuso, basta con estudiar su anatomía y reformarlos sin excesos. El salario de los senadores, es absurdo. Prima de representación y servicios especiales, suman 26 millones. Prima de navidad y vaciones, suman 8 millones. El pago de gasolina, vehículo y líneas de celulares, suman 10 millones. Además, el pago de 10 asesores privados y mantenimiento de oficina, suman 50 millones; el sueldo básico es de 8 millones. Son los mejores pagados en Latinoamérica y nos igualamos a los pagos de los diputados (Senadores) de España.

Haciendo comparación en salarios que devengan los diputados de Suecia y los gastos que asume ese congreso; la palabra austeridad y delicadeza aún no la conocemos. Un reportaje clarísimo, ver: www.bbc.com/mundo/noticias-internaional-47280693. Llegar a ser senador en Colombia, requiere montar una estructura empresarial y logística donde responde a intereses personales. El punto de equilibrio se alcanza en un periodo y la rentabilidad empieza con reelegirse para secuestrar entidades estatales y proveer puestos burocráticos.

Cada reforma política, es peor que la anterior. Y no es desconocimiento si no resultado de privilegiar el interés personal por el colectivo. Un ejemplo reciente fue la consulta anticorrupción, que le faltó un centavo para el peso. La excusa de los senadores para no auto reformarse fue no haber pasado el umbral y que el presidente Duque no dio trámite de urgencia al proyecto; que terminó perdiendo su esencia.  Las reformas tributarias si son radicadas con trámite de urgencia invocando Artículo 163 de C.P. Todos los días, miles de colombianos recibimos un bálsamo para que no agitemos las aguas.

Ante ese panorama, resultaría imposible alguna reforma coherente y ajustada a la realidad. Es posible sí y sólo sí, cuando los jóvenes cambien el chip de la desidia por el chip del positivismo y participaran de manera honesta en cada elección popular. Los jóvenes se han vuelto la cereza del pastel, la carnada que lleva el anzuelo; los políticos se han adaptado y balbucean lo que los jóvenes quieren escuchar. La población entre 15 y 30 años son el grupo más significativo actualmente en Colombia y se convertirán en un potencial electoral para las próximas elecciones. Y segundo, el segmento de 31 y 40 años que también somos jóvenes, queremos ver un cambio.

Píldora: Si aquí se aplicara la austeridad de Suecia referente a gastos del congreso y salarios no existiría los: Mayas, García, Paredes, Betancourt, Benedetti, Velasco, Holguín, Macías, Cabal, Valencia, Mejía, Char, Barreras, López y otros.

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