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El fantasma de la Plaza del Carnaval

Por: Aníbal Arévalo Rosero

La plaza del Carnaval y la Cultura se ejecutó durante la administración de Eduardo Alvarado Santander (experto en hacer cosas feas, como el puente del chorizo) y se inauguró en la administración de Raúl Delgado Guerrero. Tuvo un costo de 17.663 millones de pesos; el Gobierno Nacional y el Pnud aportaron el 54 por ciento y el Municipio de Pasto, el 46 por ciento. Inversión en la cual se incluye la comprara 42 predios de la antigua plaza Santander o sector conocido como 20 de julio.

El proyecto Plaza del Carnaval y la Cultura, cuyo gerente era el arquitecto Ricardo Navarrete Jiménez, desarrolló tres ejes de acción estratégica: eje social, eje cultural y eje físico espacial. En particular el eje social sería el que le devuelva la esperanza a los habitantes y comerciantes del sector; se buscaba con ello erradicar factores degradantes como el consumo de sustancias sicoactivas, las riñas callejeras, la inseguridad y el ejercicio de la prostitución sin ningún control por parte de las autoridades.

Si bien las obras contribuyeron a darle mejor presencia al sector, el componente social de la plaza no logró colmar las expectativas de los habitantes y comerciantes del 20 de Julio. El propósito de erradicar los flagelos sociales no se cumplió a cabalidad, y antes por el contrario, los bares de ‘malamuerte’ se extendieron por diferentes sectores de la ciudad, como  la avenida Idema.

En la actualidad en el sector del 20 de Julio hacen presencia todo tipo de personas en condición de calle que inhalan pegante, fuman bazuco, duermen sobre los andenes, realizan sus necesidades fisiológicas en las puertas de negocios y viviendas y protagonizan escándalos; todos estos elementos contribuyen a restarle atractivo a potenciales clientes de los establecimientos comerciales, haciendo que sus ventas no tengan el nivel deseado.

Han pasado 13 años desde la inauguración de la plaza del Carnaval y la Cultura, pero ninguna administración municipal ha tenido las garras para hacerle frente a la problemática social del sector. La plaza sólo es ocupada durante 5 días al año, el resto de tiempo permanece subutilizada que da la impresión que algún fantasma hubiera corrido a la gente.

Pero el problema real es la falta de planificación. La plaza no cuenta con baños ni para el público ni para artistas, carece de camerinos, no tiene una plataforma permanente donde se podrían presentar artistas; el diseño es tan inapropiado que no sirve para apreciar los desfiles, menos como pista de baile. No tiene un atractivo donde un turista se pueda tomar una foto.

Sumado a este conjunto de cosas, la administración actual, a través de la Secretaría de Bienestar Social, habilitó un albergue para 70 personas en condición de calle, ubicado frente a la plaza del Carnaval. Al establecimiento pueden ingresar a dormir hasta las 7:30 de la noche y, al día siguiente, a las 6:00 de la mañana les permiten la salida a la calle.

Para la apertura de este centro la Gobernación de Nariño aportó 100 millones de pesos, la Alcaldía igual suma y la Fundación en Él hay esperanza, aporta 35 millones. Esta última, dirigida por el pastor Gerardo Restrepo, es la encargada de su administración y de brindar servicios como sicología, alimentación y dormitorio.

Casona habilitada como hogar de paso para personas en condición de calle, Plaza del Carnaval y la Cultura. Foto José Basante Muñoz

Tanto comerciantes como habitantes del sector dicen que no se les consultó y que la presencia del albergue contribuye a estimular la presencia de los habitantes de calle en la zona. Es por ello que están decididos a todo lo que sea necesario para hacer valer sus derechos colectivos, ya tienen el fallo de una acción popular del Juzgado Octavo Administrativo del Circuito de Pasto que los ampara.

Ahora, mediante derecho de petición, le están solicitando al alcalde Pedro Vicente Obando el cierre inmediato y definitivo del albergue por cuanto contribuye a estimular la presencia de estas personas y, además, verse afectados sus derechos colectivos como la salubridad, moralidad, tranquilidad, seguridad, orden público y espacio público.

Según el censo de la propia administración en la ciudad de Pasto hay 520 personas en condición de calle, a quienes no se les ha podido brindar asistencia social, medica, de rehabilitación por consumo de sustancias ilícitas o encontrar a sus familiares para que contribuyan a la resocialización. Además, el alto grado de adaptación a la calle les hace muy difícil reacomodarse a un albergue o a una casa de familia, teniendo en cuenta que en la calle pueden ejercer la mendicidad. De esta población, se estima que un 25 por ciento hacen presencia en la plaza del Carnaval, sector del 20 de julio y aledaños.

Por otra parte, el POT contempla el uso de los suelos, y para la zona no está permitido dar licencia a bares, discotecas y similares. También se tiene pleno conocimiento de la existencia de 5 hoteles que están al servicio para la prostitución. Saltan a la vista las evidencias de la presencia de mujeres en las calles que ofrecen sus servicios sexuales. Estas mujeres no son de la ciudad de Pasto, sino que llegan de otras ciudades como Pereira, Armenia o Cali.

Mientras no haya una acción contundente de parte de la administración del municipio, la problemática social, en particular con las personas en condición de calle, la delincuencia, la prostitución y el micro tráfico, será un fantasma que seguirá asolando la Plaza del Carnaval y la Cultura.

Consumidores de alcohol y drogas en la Plaza del Carnaval y la Cultura. Foto cortesía de Diario del Sur

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