El gran propósito saludable para el nuevo año

Se ha reconfirmado sin ninguna duda, que la principal causa de muerte en Colombia, son los males cardiovasculares. Incluso ya en tantos casos con importante riesgo de muerte súbita. Lo más dramático es que por estas patologías crónicas y evitables hay muchas muertes tempranas ( en Colombia más de 80 mil anuales). Infortunadamente, buena parte del apoyo médico que reciben los pacientes con males activos, le apuntan a la reducción de los síntomas o a la paliación del dolor, más que a la solución.

Por ejemplo, si padece de depresión o manías, el psiquiatra le prescribe benzodizepinas pero no se cura. Si sufre diabetes, recibe hipoglicemiantes o insulina, para apenas reducir el azúcar en la sangre sin garantías de mejoría. Si tienen el colesterol alto, el internista le formulará estatinas (para bajarlo) tampoco lo cura. En estos casos puede equilibrar sus niveles pero no trata el origen del mal. Esto corresponde al clásico protocolo que enseña la medicina ortodoxa.

Ya es sabido por la mayoría de la población que hacer ejercicio al menos dos horas semanales (120 minutos o más) repartidas en tres o cuatro días es equivalente a salir de la categoría de sedentario. Ello permite comenzar un camino más saludable no solo para el cuerpo, sino también para la salud de todo el organismo. Incluyendo la mente y la salud social.

De esta manera, realizar deportes o actividades que impliquen un gasto calórico y acompañarlas con una buena nutrición y hábitos saludables, será indicio de una mejor calidad de vida, menor incidencia de enfermedades y por supuesto, de una mejor condición física. A todos estos beneficios se suma la posibilidad que tiene la actividad física de potenciar los índices de HDL – llamado colesterol bueno – y con ello, disminuir la posibilidad de padecer enfermedades cardíacas, pues este es considerado como “un gran aliado del sistema circulatorio”.

Entre las variadas causas por las cuales pueden bajar los índices de HDL, las más frecuentes son “la obesidad, el sedentarismo, dietas bajas en grasas sanas como las monoinsaturadas, la diabetes, el síndrome metabólico, la hipertrigliceridemia (aumento de triglicéridos y grasas nocivas en la sangre), el tabaquismo, la artritis y el consumo de algunos fármacos como los diuréticos, entre otros. Es por eso que mantener en un buen nivel este tipo de grasa en nuestro organismo es imprescindible para gozar de una buena salud (agregando con esto índices más bajos de LDL o colesterol malo). El no aumento del HDL (colesterol bueno) posee consecuencias como un mayor riesgo cardiovascular.

Para lograr que aumenten los niveles de colesterol bueno a través del ejercicio, no basta con caminar un par de cuadras al día y sentir que con eso el trabajo ya está logrado. Al contrario, se requiere de mucho esfuerzo y sobre todo constancia para poder estar seguro de que cambios de esta índole se están haciendo patentes en el organismo.

En este contexto, con al menos dos horas semanales dedicadas al ejercicio – estudios exitosos han probado que con 40 minutos (4 veces a la semana) y al menos una hora (3 veces a la semana) – podrían sentar base con respecto a los beneficios del deporte en este ámbito. Por otro lado y en relación a qué tipo de ejercicios son los más indicados para lograr este objetivo, es el aeróbico moderado el más preciado para estos casos, practicarlo en forma regular en al menos 30 minutos, en lo posible  5 veces por semana.

El ejercicio aeróbico por excelencia es la caminata rítmica, practicada en niveles moderados de intensidad y una duración mínima (unos 20 minutos continuos como base). Obviamente sin llegar a excesos, que lleven a otros extremos indeseables. Le siguen la carrera a pié (atletismo) y otros deportes que exigen alto consumo de oxígeno como el ciclismo (pedalear), el patinaje, la natación, el remo, etc. En otros niveles menos continuos están los deportes de conjunto como baloncesto, fútbol, voleibol, béisbol, etc.

Es evidente que puede apreciarse un contraste en el colesterol bueno de una persona que practica actividad física y alguien más bien sedentario. Los niveles de HDL de un individuo van a ser resultantes entre factores genéticos y ambientales como el peso, ejercicio, tabaquismo, niveles de hormonas como estrógenos, etc. Pero sus hábitos de vida influyen de manera definitiva. Ser físicamente activo con una dieta saludable, marca enormes diferencias a favor.

Además, existen estudios que han podido observar de qué manera se puede apreciar un cambio en los niveles de colesterol bueno a favor cuando se ha incorporado la actividad física en la vida de las personas, como una norma de vida. Este debe ser por lo tanto uno de los firmes propósitos a cumplir con creces en el nuevo año.

De parte de este servidor gracias por seguirme, leerme y escucharme; les deseo un Feliz y saludable 2019.

Apostilla: Un poco más sobre el valor de la actividad física y la práctica deportiva regular puede entenderse aquí:  https://soundcloud.com/fabio-ar-valo/valor-del-deporte-y-la-a-fisica-en-la-calidad-de-vida

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