El Grito de Independencia de la era del 2020, un adiós a las élites.

Por: Jenny Andrea Delgado Córdoba

Abogada, Magister en Derecho con énfasis en Gobierno Municipal, activista por la convivencia con la Madre Tierra y Escritora de Mestiza Blog.

Este día remueve en mí muchas emociones desde que era niña, siempre me preguntaba ¿Qué es la independencia? ¿Qué es ser independiente? Y la más importante de todas ¿Por qué es importante la independencia?, pues bien, me cuestiono hasta ahora estas preguntas y en esta oportunidad he querido compartir mis pensamientos con quienes me leen el día de hoy, un 20 de Julio del año en el que podríamos tener de todo, menos independencia, el 2020.

Según la historia de Colombia, la independencia es ese proceso político mediante el cual los ancestros/as de los que hoy habitamos el territorio colombiano, se liberaron del yugo español, acabaron con la monarquía que les reinaba desde 1499 (fecha en la que se asientan en este territorio) y en 1810 gritaron «!No más¡ !Afuera la monarquía española¡” hasta 1822 cuando se solidifica el proceso independentista, eso a grandísimos rasgos.

Ahora bien, ¿Qué es ser independiente? para esto, primero definiremos primero la palabra independencia.

La  palabra independencia significa «situación en la que se encuentra un sujeto que no depende de otro» según la RAE, y entre sus sinónimos se encuentran las palabras libertad, emancipación y autonomía. En el mismo sentido, definiremos la etimología, o sea su origen, de la palabra independiente. La palabra independiente tiene tres raíces del latín, la primera raíz es “in” que indica un NO,  la segunda es “dependere” que significa depender y por último la raíz “nte o ntis” que actúa para moldearlo como un adjetivo.

Lo anterior, plantea un concepto entre el origen y la historia de las palabras independencia e independiente: Algo o alguien que tiene absoluta autonomía.

Pues bien, este ejercicio entonces no es solo de la patria, es personal. La independencia en el ser humano significa la libertad para tomar decisiones sobre su propia vida, aquella en la que se deja de pedir al padre y a la madre o al que te cuidó en la niñez y puedes sostenerte a ti mismo/a. Hay muchas civilizaciones que han escrito filosóficamente sobre este aspecto del crecimiento del humano, me llevaría mucho espacio citar las que más me gustan pero he creado una propia definición y es que para mi, ser independiente, es cuando se aprende a andar, el andar de la tierra, el andar de vivir para el equilibrio mismo, el andar de volverse uno con la existencia misma.

Antes de ponerme a filosofar con este pensamiento, voy a la última pregunta ¿Por qué es importante la independencia? Sobre esta obtuve una respuesta de equilibrio y es la siguiente: “La vida sin libertad es una larga tortura hasta la muerte”, aplica, a mi modo de ver, para la patria y en lo individual.

Lo anterior, claramente abrió más preguntas en el camino sobre si realmente era o no libre o cuando iba a serlo y si, en ese proceso, mi país era en realidad libre y era honorable para mi celebrar la independencia, entonces encontré algunos aspectos que quiero compartir con ustedes.

Aquellos que lucharon por la libertad contra el yugo de la monarquía española fueron, en su mayoría, los criollos y mestizos privilegiados en cabeza de Simón Bolívar, con la colaboración pagada o no, de gente «del común» para aquella época. La filosofía de independencia de Bolívar, era la misma de Napoleón pero aplicada para estos territorios del Sur de América y bueno, de Napoleón podemos decir muchas cosas, pero ¿eran realmente personajes que luchaban por la libertad de todos aquí? ¿Quienes eran todos para ellos?

Resulta que cuando se logró la independencia en Colombia en 1822 después de un camino de batalla desde 1810, se les olvidó un pequeño detalle a nuestros libertadores, el detalle de la abolición de la esclavitud de afrodescendientes e indígenas que eran sometidos por todo aquel que pudiese pagar por ellos.

Hasta 1851 se abolió la esclavitud en Colombia, esto quiere decir que pasaron alrededor de 35 años posteriores para que la «libertad» fuera para todos y bueno ni hablar de las libertades de las mujeres, pero volvamos a nuestro libertador, el Señor Simón Bolívar, sus compañeros y hasta sus detractores.

Resulta que según el historiador, Michael Zeuske, experto en esclavitud del siglo XIX, “Bolívar era un esclavista muy reconocido, contaba con 2000 esclavos de su propiedad y una decena de haciendas, era muy rico y solo liberó a seis de sus esclavos con papeles”. Bolívar gestionó y financió en gran medida el costo de nuestra independencia, pero ¿a qué precio? Y con todo esto, ¿a favor de quienes?

Con esto no quiero decir que la monarquía española era mejor que el sueño de Bolívar ni viceversa, no veo las cosas a blanco y negro y como no podemos retroceder el tiempo y lamentarnos por la leche derramada, lo que me llegó a la mente fue ¿entonces quien se quedó con el poder? ¿De pronto desde aquella época se podrían perpetuar los mismos criollos y mestizos privilegiados en el poder?

Pues bien, a lo largo de nuestros 210 años de independencia, han existido conflictos internos dentro del grupo de independistas por el poder, ellos con diversas ideas y formas de ver el mundo, han sido denominados de alguna forma como “las élites intelectuales y económicas”, aquellas que se opusieron a la organización de las gentes a través del sistema de la monarquía y priorizaron el conocimiento del intelecto y la economía de la moneda, es el legado napoleónico.

Le han llamado la Patria Boba al inicio de este proceso, no era claro como se pretendía instaurar la figura de orden o Estado y así se plantearon un sinfín de ideas, se materializaron otras y en ese desorden este grupo de élite intelectual y económica, ha ido dando pautas desde su acceso al conocimiento, del cómo deberíamos organizarnos en este territorio. Sin embargo, dentro de su forma de “liberar” a nuestros ancestros de las cadenas de la monarquía, han optado por utilizar métodos similares a ella para la imposición de sus ideas y es que las afrentas o debates a sus posturas se han pagado con sangre, tanto así que Bolívar, conocedor de los derechos del hombre promulgados en 1789, quiso que los pastusos/as le obedecieramos sin discutir su forma de ver el mundo, y usando el asalto y la violencia le impuso a nuestros ancestros que no estar de acuerdo con su método, significaba la erradicación, todo por el cuestionamiento a la ideología de su proyecto de libertad.

La Constitución más reciente de 1991 vino a reconocer después de aproximadamente 181 años, una ganancia que ya se tenía con las leyes de Indias, que los territorios de los indígenas eran de autonomía de estos pueblos, algo que el proyecto de Bolívar y sus compañeros desconocieron, razón por la cual los pueblos de los Pastos nos opusimos a su proceso y por otras razones más. No era tan cierto que nuestros ancestros estuviesen del lado de la corona, pero hay algo que destaco de la historia de ellos/as, según algunas presunciones de historiadores los Incas después de su proceso de imposición se detuvieron a negociar aquí en los territorios de los pueblos Pastos, la corona española delegada realizó pactos de convivencia aquí ¿Entonces por qué Bolívar no quiso debatir?

Esa restitución de un derecho logrado en leyes de Indias, sobre la relación con la tierra que ancestralmente va más allá de la propiedad en la filosofía de los Pastos y en sí de los pueblos indígenas, apenas en 1991 vino a resaltarse en la Constitución, pero ¿materialmente como va el asunto? Bueno, ya ustedes se dan cuenta de la matanza diaria de líderes indígenas que sucede en Colombia.

Ahora hay otro aspecto, ¿Y la población afrodescendiente?

En una entrevista que realicé, el año pasado, al Historiador Alfonso Cassiani, cartagenero experto en historia negra, me contaba que una de las metas de esta población era hacer del palenque su figura organizacional en jurisdicción, así como lo es la jurisdicción indígena, pero que este tipo de iniciativas eran un sueño en la realidad política y social del país, «Palenque es una forma de vivir en armonía con el entorno, palenque es nuestra forma de organización», me contaba que existen otras formas de organización de la etnia afro aquí, y por eso era importante hablar de jurisdicción y autonomía de territorios afrodescendientes, pero como él lo dijo, es un sueño muy utópico aún.

Tenemos entonces varios grupos poblacionales históricamente aquí y es que según diversos estudios, entre ellos uno realizado por Latinobarómetro en 2016, muestra que el 47% de la población se identificó como mestizo, el 26% como blancos, el 6% como negros, el 5% como amerindios, el 5% como mulatos, y el 2% como pertenecientes a otro grupo. En el mismo sentido, en el año 2014 se realizó una investigación genética, por parte de la Revista de investigación biológica ‘Plos Genetics’ a una muestra de 1.659 personas para encontrar el fenotipo de la población, el resultado que arrojó fue “que la mezcla genética promedio para el total de la muestra era 60% europea, 29% indígena y 11% africana” sin embargo, existe otro estudio genético realizado por el Doctor Emilio Yunis en 2006, un médico genetista que se ocupa exclusivamente de la carga genética transmitida por las mujeres colombianas, en el cual concluye que el rastro amerindio predomina en todas las regiones de Colombia, con un promedio general de 85,5 por ciento.

El porcentaje principal de población es el mestizo, este es el hijo/a de blanco + indígena, también denominado “el libre de todo color” y de acuerdo al estudio genético del Dr. Yunis el 85.5% de las personas en Colombia, tenemos ascendencia materna indígena o nuestra cadena ancestral materna viene de allí. Imagínate cuántas relaciones consentidas y no consentidas se dieron para que hoy leas este escrito.

Esto nos deja al margen de cuatro grupos poblaciones notables por porcentaje dentro de la población general, los mestizos, los blancos, los afrodescendientes y los indígenas.

La nación mestiza el proyecto por el cual se pretendía que la mezcla racial fortaleciera el poderío del blanco dándole parentesco y diciéndole algo como lo que hoy existe «mejorar la raza». ¿Cuántas veces no hemos dicho esto?

Muchas dudas nos quedan principalmente para los mestizos, aquellos que poseemos características genéticas que dan ciertos grados de privilegios dentro de esta pirámide en la que nos sostiene la «civilización», pero si al menos yo, soy mestiza genéticamente y eso me ha dado un grado de privilegio, no le tocó así a mi papá, a mi mamá, a mi abuelo, a mi bisabuelo y así hasta 1890 que consta la historia que recogí de mi familia. Se hicieron a pulso labrando la tierra y luchando por el sueño de vivir mejor dentro del sistema que han establecido las élites intelectuales y económicas de la independencia, pero y nosotros ¿a donde vamos? Y para saber ir a alguna parte, ¿no deberíamos saber de dónde venimos?

Para poder respondernos esta pregunta, empecé llevandoles hasta 1810 por lo cerca, porque es el día de la independencia y porque este hecho solo marcó la libertad para un grupo élite de hijos y las mezclas de esos hijos, quienes pudieron haber olvidado a sus madres ancestrales.

La permanencia de la esclavitud posterior a la independencia, la perpetuación de los gobiernos de élite a quienes elegimos creyendo que tenemos democracia, la restitución de derechos a los indígenas sobre sus tierras en ley y la nula garantía sobre ella en la actualidad, el sueño utópico de la determinación de sus rumbos para los afrodescendientes y la nublada visión de los mestizos, son detalles que permearon en lo profundo de mi ser haciéndome cuestionar sobre el grupo poblacional a quien iba dirigida la independencia que se conmemora hoy y comprender que esta no fue por la libertad de todos/as, sino el traspaso de poder de una élite de monarquía a una élite monetaria de los siglos recientes que hoy gobierna no solo a Colombia, sino al mundo entero, es algo que se denomina, el Imperio de Napoleón. (Hay varias excepciones, esto va más allá de la teoría política de occidente)

El contador de historias Nariñense, Jesus Alberto Cabrera, dice que no tuvimos independencia sino emancipación, la emancipación es un proceso de desprendimiento paterno/materno, por así decirlo y  su significado ahonda más la relación familiar y bueno, se le ha dicho a España la madre patria por mucho tiempo, entonces su concepto no me es indiferente, y es un pensamiento al cual me uno.

Este concepto de emancipación y los tantos intentos de encontrar una forma de organizarnos dentro del territorio al que llamamos Colombia, me deja en deuda ahora más que en duda. Considero ahora que, aunque nuestros ancestros, en bien o mal, lucharon por la independencia de la monarquía y lo que ella significaba e instauraron su forma de organización, estamos en deuda con establecer un límite y orden real para organizarnos. Un proceso en el que no solo los intelectuales, los provistos de facilidad económica puedan hacer, sino uno en el que todos y todas, desde nuestra existencia y manera de ver la vida, podamos participar y materializar. Esta es ahora mi deuda y la de aquellos/as que quieran acogerla. La deuda histórica de otro grito de independencia, uno en el que confluyamos todos y todas las que hemos nacido en el suelo del paraíso, este precioso país.

Para dar ciertas pautas sobre la independencia que le atañe a los que existimos en el presente de esta época, hay que hablar de la libertad, este es el valor más preciado de los seres vivos después de la vida, y en el humano, el poder ser consciente de la existencia para tomar una decisión por sí mismo y actuar conforme a ella dándole coherencia, escogiendo superar las barreras que le inviten a evolucionar, a mejorar por sí mismo.

No se es libre si otro vive esclavo, la búsqueda de la libertad es individual y colectiva, es directamente proporcional la una a la otra, pero ¿Cómo podemos ser libres en el siglo en el que pareciera que lo tenemos todo y al mismo tiempo nada?

Gandhi al buscar la libertad de la India cuando era sometida por los ingleses establece varias pautas para ello, entre ellas, dio realce a un punto que valoro mucho, la autosuficiencia personal y de comunidad. Al parecer es volviendo a la raíz, y la raíz es uno mismo, volviendo al corazón a revisar el dolor del pasado, al perdón de este y la no repetición a futuro de estos sucesos.

Lastimosamente Gandhi no tuvo más vida para fortalecer los lazos de las diversas etnias internas dentro de India, pero logró superar un eslabón de la esclavitud en la que vivía su país por Inglaterra. Los rezagos en la mente de alguien que ha sido esclavizado, bueno, eso es otro punto.

Somos muchas mezclas de todo aquí y aunque exista una construcción legal y sistemática de la élite de la Independencia de 1810, hay una figura que jamás podrán superar, porque al parecer no la comprenden y es aquella que no les permite gobernar imponiendo su voluntad desde las leyes, desde la fuerza que usa su intelecto y que hacen desde los escritorios de Bogotá, es la cultura, es el legado ancestral haciendo ruidos suaves resistiendo aún hasta encontrar el día para poder ser escuchado, para poder participar y construir el orden, hasta ser libre para tenderse en equilibrio.

La apuesta de la independencia de esta era, es a mi modo de pensar, la responsabilidad individual y la construcción de comunidades fuertes.

Cuando el individuo es consciente de sus actos propios y las comunidades están fortalecidas en su base, desde la familia y las relaciones sanas entre las familias, los gobiernos inconscientes no podrían ni llegar a ser gobiernos.

El fortalecimiento de las comunidades empieza por el individuo, pasa por la familia, por los grupos de amigos, de redes sociales, por el barrio, la comuna, el municipio, el departamento, el país, el continente y el mundo entero, hasta volverse a sentir parte de este maravilloso planeta, la tierra.

Uno de los primeros actos es repensarnos la idea de que vivir bien es igual a nuestra capacidad de consumir, por qué ¿se imaginan si en China no consumieran murciélagos que estaríamos haciendo ahora? ¿Qué estarías haciendo ahora?

La respuesta que encuentres a esa pregunta es la invitación a identificar este gran «problema» mundial y volverlo una oportunidad para armonizarte por dentro y en tu entorno, para que desde tu libre albedrío aceptes la bienvenida al planeta azul a disfrutar conscientemente del paraíso que habita aquí, que existe sin juicios, sólo existe.

Creo firmemente que los/las nariñenses tenemos mucho de nuestro lado para dar el primer paso y acompañar a las demás regiones en este proceso de nueva independencia.

Para finalizar quiero expresarles que ahora comprendo que la lucha por la libertad en el día de hoy, es el enfrentamiento con el enemigo más grande que tiene todo ser humano y es aquel a quien ve en el espejo. Si cambias tu, el mundo cambia, si eres consciente de tu existencia aquí, la humanidad entera será consciente de su existencia.

Ahora bien, ¿qué es la consciencia? Bueno, ese tema será asunto de otro escrito.

Pai Pai 🌱❤️

Nota: Para comprender mejor los procesos históricos les recomiendo investigar y formar su propia teoría, tener su propio criterio y sentarnos a compartir ideas, en lugar de competir como personas. Somos todos/as contra el problema, no contra nosotros/as.

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