El libro.

El Liceo No. 15-editorial

Por: Eduardo Enríquez Maya

Senador de la República.

El libro es un amigo leal, éste enmudece cuando es olvidado por su lector. Y qué oportuno traer la cita de André Maurois, cuando bellamente enseña: “la lectura de un libro es un diálogo incesante en el que el libro habla y el alma contesta”.

Cómo podemos olvidar, entonces, La Alegría de Leer, obra literaria del educador nariñense, Manuel Agustín Ordóñez Bolaños (nacido en La Cruz, 1875), que por su sencillez fue reconocida por el maestro belga Decroly, y por los compatriotas Luis Eduardo Nieto Caballero y Juan Lozano y Lozano; luego vendrían los libros de Gabriel García Márquez, Nobel de literatura para orgullo de Colombia. Sin embargo, Evangelista Quintana (nacido en Cartago, 1896), se atribuyó la autoría de tan magna obra, cometiendo lo que podríamos llamar ahora, un delito de hurto literario.

En materia de creación intelectual, los nariñenses no hemos corrido con suerte, y la historia se repite. Vía Twitter, un senador afirmó que, por el Acuerdo de Paz, Ángela María Robledo recobró su curul en la Cámara de Representantes, no es cierto, vuelve, por mandato del artículo 112 de la C.P., de mi autoría. Leonardo da Vinci dijo: “lo que mueve al mundo no son las máquinas sino la ideas y defenderlas frente al plagio es una batalla necesaria para la sociedad”.

Sería imposible olvidar la “Urbanidad de Carreño”, del pedagogo venezolano Manuel Antonio Carreño, su contenido es de inolvidables lecciones y consejos, sobre cómo deben comportarse las personas en el hogar, en la escuela, en el colegio, en las alcaldías, en las gobernaciones, en el Congreso, etc. El presidente-dictador de Venezuela, no conoce este manual, inspiración de su coterráneo, y mucho menos el legado de Bolívar, que sirvieran de ejemplo a las hermanas repúblicas que constituyeron su sueño para perpetuarse en la eternidad.

Me enamoró el pensamiento de Borges, cuando expresa: “Siempre imaginé el paraíso como una gran biblioteca”. Y me asombró la riqueza universal de la biblioteca del Congreso de Estados Unidos con sede en Washington. El total de títulos custodiados excede de los 100 millones, que se guardan en 27 Hz. de superficie edificada con 256 Km. de estanterías. Para su ampliación, en abril de 1980, se inauguró el anexo James Madison Memorial, con una superficie de 14 Hz.

Esta biblioteca fue fundada el 24 de abril de 1800, durante la guerra contra Inglaterra (1812), fue incendiada por las tropas británicas y restaurada con los 600 volúmenes regalados por el presidente conservador Thomas Jefferson, autor principal de la declaración de independencia de los Estados Unidos en 1776.

El libro es un excelente compañero de viaje, camino al auténtico paraíso del conocimiento.

No hay tiempo que perder, manos a los libros.

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