El mito de la unidad de la izquierda

Madrugó el debate presidencial en Colombia. Ya hay varios precandidatos con la intención de aspirar a la Presidencia de la República, entre ellos el senador Jorge Robledo, últimamente elegido por quinta vez consecutiva como mejor senador del país. Un revuelo enorme generó su anuncio de que su propuesta no se cierra en el Polo, partido al cual pertenece, sino que además buscará unificar a las gentes de todos los orígenes políticos, los que tienen partido y los que no lo tienen, es decir unificar en unos criterios básicos al pueblo conservador, liberal, de la U, cambio Radical, Partido Verde, partidos indígenas, negritudes e incluso el pueblo afín al Centro Democrático. Al mismo tiempo subraya que en ningún caso haría alianzas con las cúpulas de los partidos del establecimiento, porque de lo que se trata es crear una amplia convergencia nacional para derrotar el continuismo que representan el presidente Santos y el expresidente Uribe.

Así mismo, Robledo afirmó que no ve a Gustavo Petro ni a las Farc en dicha alianza, ni los ve tampoco en su campaña. Lo de las Farc se entiende fácilmente dada la trayectoria de este grupo y las grandes diferencias ideológicas y políticas con el precandidato polista, quien además siempre condenó la lucha armada y el uso de la violencia en la contienda política.

Lo de Gustavo Petro presenta mayores confusiones. Hay una idea general en Colombia que apunta a señalar que la denominada “izquierda” o los sectores llamados “alternativos”, con el solo hecho de unificarse, tienen una opción real de poder. A este debate le han incluido apelativos muy imaginativos como “izquierda inteligente”, “izquierda propositiva”, que no han sido sino fórmulas para aceptar acercamientos con el poder establecido, como ha sido el caso de Petro, quien no escatimó esfuerzos en apoyar desde la primera vuelta a Santos, bajo el argumento de atajar al uribismo; o la expolista Clara López, quien sin sonrojarse aceptó el Ministerio del Trabajo, terminando alineada al santismo, apoyando la política de “libre comercio” y hasta defendiendo la inicua Reforma Tributaria. Flaco favor le hace a la democracia suponer que la unidad con quienes han traicionado sus principios puede fortalecer las opciones reales de poder.

En este sentido la idea de Robledo es más coherente. No se trata del triunfo de la autodenominada “izquierda”, porque en Colombia ni se sabe en realidad que es eso, y en no pocas ocasiones ha terminado haciéndole los mandados a la derecha, la cual sí está alinderada y que aunque tenga fisuras sus intereses son unificados. Basta ver no más el debate entre santismo y uribismo, quienes están unidos en las partes medulares de la vida económica y social del país, por lo cual lo han gobernado en contubernio hace ya varios lustros. No se trata, pues, de que gane la “izquierda” ni de derrotar a la “derecha”, se trata de unificar a las mayorías nacionales que han venido siendo golpeadas por estos gobiernos y su política de menoscabar la producción, el trabajo y los derechos sociales.

En este sentido, Robledo es sinónimo de coherencia. Ha defendido con claridad los intereses del pueblo, de los trabajadores y de los más débiles; pero tampoco ha vacilado a la hora de batallar por los pequeños y medianos productores agrarios, las clases medias de la ciudad y el campo, e incluso por los industriales y empresarios, todos golpeados por los Tratados de Libre Comercio y la política de desprotección del trabajo y la producción nacionales. Este gran parlamentario además es un estudioso de los más diversos temas, por lo cual ya se cuentan más de quince libros de su autoría.

Dado que es un dirigente que proviene de la lucha social y que sigue unidos a diversos sectores sociales y gremiales que buscan su apoyo, ha recorrido todo el país regando su mensaje por la recuperación de la soberanía del país e insistiendo que para ello se debe unificar a la inmensa mayoría de la población.

Es coherente entonces señalar que no se trata de “unidad de la izquierda”, sino una gran unidad nacional capaz de enfrentar y derrotar la manguala de los que siempre han gobernado este país y que lo tienen en semejante estado de postración. Se trata de unidad para recuperar el mercado interno, la producción nacional agropecuaria e industrial, la democracia política y acabar de verdad con la corrupción. Se trata de que las relaciones con el mundo no sean relaciones en donde somos perdedores netos, sino relaciones en términos de reciprocidad.

El mito de unir a la “izquierda” es justamente eso, un mito, un espejismo. Cualquiera diría que es un embeleco inventado por la derecha para evitar la unidad de Colombia.

Comentarios

Comentarios