El nariñense que hace cine de veras. Cine de hondo contenido y bajo presupuesto.

Por: Jesús María Stapper

Del director cinematográfico: Julio César Goyes Narváez (Ipiales-Nariño) hace cine de veras. Cine de hondo contenido y bajo presupuesto.

Solamente en los tráiler-s uno le cree. Recurre al lenguaje coloquial, pues como se lee al inicio de los créditos en cada una de las películas antecedias por la animación del quinde o colibrí: “La sabiduría popular se oculta y resurge con las generaciones y los sueños”.  La forma de decir es articulada para un “presunto desorden social-comunitario” donde los hechos se agrupan pero en las películas los resuelve.  Los símbolos y los significados nos abruman de manera positiva. No en vano es su docencia y su “instinto” de investigador  del Instituto de Estudios en Comunicación (IECO) de la Universidad Nacional de Colombia. Allí dirige el programa Quinde Audiovisuales. Sus planteamientos tienen una vocación particular porque las escenas de lo cotidiano (hechas al natural y sin sobre-posturas) van de largo como si fueran historias “raudas” que no tienen “paraderos”, ni “choques”, no obstante, el auriga y su coche cineasta aparecen en plena conducción. Morada al sur (2000), El pacto (2003). Carros alegóricos (2009), La semana del diablo -película de nuestra referencia- (2011) y Viaje a la claridad (2012) -homenaje al escritor Fernando Soto Aparicio-, son el muestrario válido que habla de las “enraizadas tramas” de este director de cine colombiano que rueda sus relatos en técnica y formato de video con lenguaje cinematográfico. Experimenta una estética personal. La tecnología globaliza la cultura local y ajusta  metodologías con experiencias innovadoras en ciencias sociales y humanas. La  metodología que aplica baja los presupuestos y permite la experimentación visual.

La cinematografía de Goyes Narváez intertextualiza con el cine italiano de los hermanos Vittorio y Paolo Taviani, que conoce bien, pues estos recorrieron su país buscando historias populares para contar. Igual lo hace  con las propuestas de Tarkovski y Angelopoulos,  exploradores de  la historia y la identidad de sus respectivas culturas. Frente al cine latinoamericano fraterniza con el estilo poético, intimista, documental y dramático de Leonardo Favio, con la etnografía de Martha Rodríguez, con  la coherencia de identidad  de Jorge Sanjinés, entre otros.

Semana del diablo…Película de falsos positivos

La película “Semana del Diablo, el entredicho de Puente Nacional” narra la historia de dos sacerdotes falsos (bien-falsos), pero a final de cuentas, termina el espectador por creer que son tan nobles y tan verosímiles que son “sacerdotes positivos” aunque excelentes y casi-casi no viles estafadores. Uno acepta que se lleven lo que  robaron como si fuera un premio -merecido-. La historia, basada en hechos reales, transcurre en Puente Nacional, Santander, en la Semana Santa de 1948, a tan sólo unos días del asesinato de Jorge Eliécer Gaitán en Bogotá. Dos curas llegan el 22 de marzo y confiesan a miles de católicos, se enteran de los secretos de las familias y la comunidad, celebran la misa en altrio y abandonan el pueblo llevándose las limosnas y los regalos que pueblerinos y campesinos llevaban a la casa cural como expiación de sus pecados. Los dos curas abanonan el pueblo el sábado santo, dejando a los fieles sin domingo de resurrección.  A la postre resultan apócrifos. Igual la confusa-confusión quizás sucedió también en otro pueblo (u otros pueblos como en Gualanday –Tolima-, y el Aracuara) en donde nosotros ¡somos así! Es la impresión básica de una película con la que me encontré de pronto. Y por distintos conductos, esencialmente a partir de las escenas y la fotografía, me transportó a “las esferas” del surrealismo sin que esto implique en la  película un propósito. Tiene realismos de distinta índole aunque alejada por completo del retrato. Aparece lo estético presentado con visibles percepciones. Aparece lo moral  en-sotana-do de amoral. Tal vez el humor tiene un hálito  desaprensivo y un lunar de cruel picardía para una inocente comunidad de tanta fe parroquiana.

Son recurrentes en el cine las historias donde los protagonistas son sacerdotes.  Podemos atisbar algunas películas. La caracola y el clérigo (1928)  de Germaine Dulac con guión de Antonin Artaud. Dos curas terribles de Robert Bresson y Jacques Tati. Dos misioneros rebeldes con la actuación de Terence Hill y Bud Spencer. No somos ángeles protagonizada por Robert de Niro y Sean Penn. En el recorrido de “Semana del Diablo” recordé  escenas italianas de algunas películas  de los años cincuenta y sesenta del siglo pasado. La película tiene imágenes criollas y tiene argumento criollo de factible fantasía.  Vi desde un estadio onírico una habitación como si fuera un trazado somero de Luis Buñuel. Son los sacerdotes en una alcoba haciendo confesiones colectivas y enterándose de los chismes del pueblo. La película regala sátiras y termina por limar asperezas reales y ficticias. Carcome nuestros sentidos por las  divagaciones vividas entre la comedia y la realidad. El drama se afinca a punta de drama que no espanta ni hace llorar, ya lo verán.

Si usted es un espectador de Semana del Diablo, una película hecha al natural, sin duda,  sus ojos lectores de cine lo ‘en-rutarán’ por otras sendas, tal vez, muy distintas a las que el filme me enseñó desde lo espiritual, desde el asombro, desde la malicia y desde la ingenuidad comunitaria. En las realizaciones audiovisuales trabaja el Director con actores naturales que surgen de las regiones. Empodera  las historias  y los cuerpos y los gestos de una Colombia variopinta y diversa. De tal manera, me pregunto ahora, ¿cómo hace Julio César Goyes Narváez para instarnos a esculcar los vericuetos que con tanta propiedad en sus investigaciones logra para regalárnoslos en sus películas de particular gesta?

De la producción y realización:

«Semana del Diablo, el entredicho de Puente Nacional” es  una producción de la Universidad Nacional de Colombia, IECO, Quinde Audiovisuales. En coproducción con la Alcaldía de Puente Nacional, Santander. Con el apoyo de la Dirección de Investigación Sede Bogotá-DIB, convocatoria Nacional de Investigación apoyo a creadores y artistas, 2009 y la colaboración de la Escuela de Cine y Televisión. Guión basado en una historia real ocurrida en Puente Nacional, Santander, en 1948: Ricardo Pérez  y Julio César Goyes, con la colaboración de Juan Gonzalo Ruiz y la asesoría histórica de Mario Aguilera Peña.Producción ejecutiva: Julio César Goyes y Pilar González Pardo. Producción general: Luz Andrea Galán y Silvia Velasco Burbano. Producción de campo: Hugo Archila Santamaría. Dirección de Fotografía: Jhon Jairo Sánchez. Cámara: Eduardo Roberto y Jhon Sánchez. Sonido: José Silva y Willington Torres. Posproducción de sonido: Carlos Rincón. Script y foto fija: Daniel Roberto y Jorge Cañón. Dirección de Actores: Karoll Tirado Camacho. Coordinación de arte: Erika David y Cristian Arcos. Maquillaje: Patricia Tirado. Montaje: Willington Torres Maldonado y Julio César Goyes. Edición: Willington Torres. Composición gráfica: Oscar Barrera. Musicalización: Víctor Hugo Suárez, (letra) Diego Suárez. Asistencia de dirección:Jhoana Botero y Javier Olarte. Dirección: Julio César Goyes Narváez. 70 min. 2011.

Jesús María Stapper

Bogotá, Noviembre 21 de 2012

 

Comentarios

Comentarios