El nuevo frente Vicky Davila

Por esas paradojas de la vida, muchas veces terminamos pareciéndonos a aquello que criticamos, rechazamos o censuramos. Es como si un karma se nos viniera encima mientras la última de las silabas condenatorias se escurre lentamente entre nuestra garganta y el asfalto.  Para Sigmund Freud se trataría de una representación inconsciente: “Una representación inconsciente es una representación que no percibimos, pero cuya existencia estamos, sin embargo, prontos a afirmar, basándonos en indicios y pruebas”. Pruebas e indicios contra el presidente Iván Duque que Vicky Dávila pone sobre sobre la página de su nota editorial en la Revista Semana y que titula ANARQUIA. Cada renglón es una verdadera paradoja, una representación de aquello que ahora percibe, pero que siempre defendió: “Es doloroso lo que está pasando en Colombia. Vivimos una agitación social como nunca antes en las últimas décadas y enfrentamos una sangrienta ola de violencia. Se perdió la autoridad. No hay firmeza para garantizar el orden público ni carácter para perseguir la delincuencia organizada y el narcotráfico. Mientras las marchas pacíficas justas están infiltradas por grupos armados y vándalos, el abuso de la autoridad es permanente. Las instituciones tienen poca credibilidad, como la Justicia. La sincronía entre los pilares del Estado se vino al piso. Una puja de odios se está llevando el país por delante. Los valores sociales están invertidos y quién sabe qué nos espera en 2022”.

Nadie sabe qué nos espera, aunque alcanzamos a avizorarlo en cada uno de los actos, decretos y normas expedidos o defendidos e impulsados por el presidente de los colombianos, un show-man que convenció a media Colombia que se puede gobernar con impulsos y emociones.  De ahí la gran decepción o la anarquía que estamos viendo y padeciendo. En su columna expresa la periodista Vicky Dávila: “El presidente Iván Duque fue elegido con esperanza por millones de colombianos. Pero no ha cumplido lo que prometió, porque no ha podido o porque no se ha empeñado a fondo. Gobierna sin carácter, con desidia y una prudencia que parece miedo. La sensación generalizada en el país es que NO hay Gobierno”.  Efectivamente, no lo hay. No hay gobierno, ya de nada le sirven sus chapucerías mediáticas, más parecidas a bufonescos e incongruentes números de circo.

Más adelante se puede leer, casi que con escepticismo, confieso que creí que era una fake new, unas frases hiladas al mejor estilo fariano o castrochavista: “De su gabinete se salva uno que otro. Pero en general tiene unos ministros ausentes y erráticos. La canciller parece un fantasma, está en el cargo, pero no se ve. El ministro de Hacienda no pone la cara, sabemos que existe por la indolencia de sus políticas económicas…”. ¡Leer para creer! Vuelvo y reviso si no es una noticia falsa, de esas que nos cuelan entre las barbillas que pasan todos los filtros de nuestra experiencia profesional.  Pero sí, es una nota de Vicky Dávila y es tan verdadera como su antiduquismo o, mejor dicho, una versión moderada de antiuribismo. Quizá, una simple representación inconsciente de su otro yo.

Arremete la otra Vicky, o acaso es la misma, pero en otra versión: “El ministro de Defensa tampoco pasa por su mejor momento. Todo está al revés: la vida no vale nada, las masacres se cuentan por decenas este año…”.  Se seguirán contando por docenas Vicky, eso es lo ofrecido en campaña -(haremos trizas la paz)- y pactado con terratenientes, ganaderos, banqueros y todo tipo de trúhanes que se unieron contra los acuerdos de paz. Aquellos que votaron por Duque son tan culpables de estas masacres como el innombrable que las provoca o, por lo menos, no condena y sí promueve.

Y escribía al comienzo que “Por esas paradojas de la vida, muchas veces terminamos pareciéndonos a aquello que criticamos, rechazamos o censuramos” (me abro a mí mismo comillas), por cuanto a los pocos días leo un texto “compartido en una página web atribuida a las disidencias y está firmado por Edinson Romañan, Oscar Montero, Aldinever Morantes, Walter Mendoza, Jesús Santrich e Iván Márquez, quienes se autodenominan “Farc-EP Segunda Marquetalia”. En esta nota, que es casi idéntica a la escrita por Vicky Dávila, se puede leer una petición “expresa para el presidente Duque: “Duque debe irse anticipadamente de la presidencia de la república, porque es un mandatario ilegítimo, porque le quedó grande el más elevado cargo de la nación, porque quiere generalizar el caos destruyendo el equilibrio de poderes al incurrir en desacato y cuestionamiento público a decisiones de la Corte Suprema de Justicia, porque quiere borrar a plomo las movilizaciones sociales que hoy estremecen al país, y porque Colombia no quiere la dictadura”.

“Una representación inconsciente es una representación que no percibimos, pero cuya existencia estamos, sin embargo, prontos a afirmar, basándonos en indicios y pruebas”. Ahí están los primeros con toda claridad y las segundas con mayor evidencia.  No hay duda, Vicky se nos volvió castrochavista, mamerta, fariana, comunista, disidente…. Horror de patria donde ya ni siquiera podemos distinguir entre buenos y malos o entre gobiernistas o antigobiernistas.  El rato menos pensado Vicky se nos va para el monte, ya la imagino enviando y publicando sus notas desde la clandestinidad, con botas pantoneras y fusil al hombro. Siendo la vocera de los disidentes de las FARC y una miliciana cruel y sanguinaria como sus palabras en muchas oportunidades.

Pero, coincidimos con Vicky, Santrich y Márquéz: “Duque váyase, el país le quedó grande…”.

(texto firmado desde la clandestinidad en los Montes de Atriz)

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