El pastuso que tradujo a los griegos

En su casa, Leopoldo López Álvarez emprende una labor quijotesca. En la soledad de su estudio, tradujo al español los textos originales de algunas de las más importantes obras clásicas. Luego, elaboró ediciones bilingües usando aun una imprenta de tipos griegos que importó de Europa sólo para ese fin.

En su Tipografía Estrella publicó La Eneida, Las Églogas y Geórgicas de Virgilio, La Iliada, La Odisea, Los Himnos de Homero y Las Siete Tragedias de Esquilo. También ha publicado obras de su autoría, como La Batalla de Cuaspud, Los Clavijos, y Voces Quichuas en Nariño, un trabajo de lingüística.

Hijo de un sacerdote, a quien según su familia el Vaticano dispensó para casarse. Estudió Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad de Nariño. Su tesis de grado fue «Tratado del matrimonio y sus aspectos civil, canónico e internacional». Paradójicamente, nunca se casó ni tuvo  hijos. Al parecer, la familia de su pretendida nunca aceptó el hecho de que fuera hijo de un cura.

Hizo carrera como juez y llegó a ser candidato a Magistrado de la Corte Suprema. Además de jurisconsulto y traductor, fue historiador y catedrático. Convencido de que la lectura de los griegos y latinos es la más alta fuente de conocimiento. Sus alumnos lo estimaron. El académico Ignacio Rodríguez Guerrero, quien fue su alumno, lo calificará como «el amigo, el verdadero camarada de sus discípulos».

Participó en el proceso de creación del Departamento de Nariño, que se concretó en 1904. Fue miembro del Centro de Historia de Pasto, de la Academia Nacional de Historia y de la Sociedad de Americanistas de Paris. El presidente Eduardo Santos lo condecoró en 1939 con la Cruz de Boyacá. Fue el primer nariñense en recibir ese honor.

 López murió en plena actividad intelectual, a sus 49 años.

Fuente: El Tiempo

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