Elecciones presidenciales: ¿Votaremos para que siga la guerra?

Por: Alejandro García Gómez.

2010. Tres días después de posesionado, el 10 de agosto, Santos se reúne con Chávez en San Pedro Alejandrino (Santa Marta) para poner fin a una gravísima crisis entre Colombia y Venezuela, que se originó entre el mismo Chávez y el aún presidente Álvaro Uribe, cuya causa se fundió con lo personal. Esto también enfureció a Uribe. Uno de los puntos del acuerdo, propuesto por Santos, fue que Chávez ayudara en el proceso de pacificación con las Farc. En efecto, a los tres meses, un grupo de personas cercanas a él, entre los que se encontraban su hermano Enrique y Alejandro Éder iniciaron contactos y aproximaciones con gente Farc, Rodrigo Granda entre otros.

2012. En febrero empieza a consolidarse tal posibilidad. El 27 de agosto, Santos informa sobre las primeras conversaciones exploratorias para el fin de la guerra con las Farc y expresa interés para que el Eln también se sume. Es una carrera contra la prensa, que ha comenzado a divulgar los seis acuerdos, pero lo que más golpea es el colérico trino de Uribe días antes: “GbnoSantos: 2 años de diálogo clandestino, desmotivación de FF AA, debilidad de la seguridad y legitimación de Chávez, protector de terroristas”.

La prensa colombiana inunda de respuestas al trino, tan sincero y generoso como todo lo de él. Hasta la reconocida periodista antisantista y de extrema derecha María Isabel Rueda, sale en su columna de El Tiempo a responderle que buscar la paz de nuestro país es el deber constitucional de todo presidente. El resto le responde de manera similar. Calla Uribe. Después de un prolongado silencio, voltea el formato. Sale a señalar que ellos, los del partido de su propiedad, sí quieren la paz, pero no así. Sus “fuentes” siguen bañándolo con datos de inteligencia reservada que él dispara en twiter. Arrastra a muchos. Aún Arrastra. Otros se alejan después de limpiarse los ojos o pierden su propio interés. También son muchos. De quienes lo siguen y desean la guerra, ninguno se regala a sí mismo o a sus hijos o seres queridos al combate: a la muerte o a la mutilación. Que los muertos y mutilados sean ajenos y, mejor, de entre los pobres. Esos no duelen y se los ve en la televisión, por una dos o tres veces, y ya. Desde sus inicios, Uribe se opone a la paz, aunque él y sus partidarios vienen asegurando que no es así.

2016. Resultados del plebiscito del 2 de octubre: con una participación del 37,43% del censo electoral, por el SÍ: 49,78%; por el NO: 52.21%. Desconcierto frente al fracaso, no sólo nacional sino internacional. Causas: errores del gobierno como la “cartilla” Gina Parody; el impopular gasto-fasto de la fiesta de Cartagena para la firma, etc. De la oposición, la campaña sucia que luego la explicó ampliamente Juan Carlos Vélez Uribe en La República. El desconcierto de su triunfo toma con más sorpresa a Uribe y los suyos, y antes de que se repusieran, las gentes se volcaron en las calles a respaldar la paz, esa misma noche. Jóvenes y viejos; más jóvenes que viejos. La sonrisa asustada tambalea y ofrece un ramillete de olivo. Le condicionan la recepción del ramo: concreto y por escrito. La risita transformada de nuevo en ira entrega las advertencias, pero no acepta enviar representantes. Se renegocia el acuerdo y se surten los trámites de legalidad y legitimidad conocidos. (Según Antonio Caballero, Uribe no votó ni por el SÍ uni por el NO. Muestra foto de El Espectador en Revista Arcadia, 10.XI.2016).

2018. La DEA gringa y fuerzas oscuras colombianas (o muy claras) entrampan a una parte de la cúpula de las Farc. Quizás no sería la primera vez. Quizás, quizás, quizás. El 9 de abril, Santrich es capturado con fines de extradición. Iván Márquez “se refugia” después de que su sobrino Marlon Marín se entrega, a la DEA, a delatar. “Primero muerto que preso y humillado”, dice Santrich, y entra en huelga de hambre. El 19 de mayo la suspende. Antes, el 10 de mayo había sido trasladado a una casa que el episcopado colombiano mantiene con fines humanitarios en Bogotá y la JEP suspende temporalmente la extradición. La extrema derecha, el fiscal NHM y la clerecía católica de extrema derecha (que es casi toda, como siempre) se resienten.

Con estas elecciones, ¿“volveremos trizas” el inicio del fin de la guerra y este comienzo de esperanza de paz?

Nota deportiva.- Grave denuncia: dopaje en ciclismo colombiano. Gardeazábal en ADN del 21.V.18. (22.V.18).

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