Empiezan las importaciones

El 3 de Noviembre de este año se presentó por diferentes medios, la noticia de la autorización por parte del gobierno nacional de importar al país la suma de 250.000 toneladas de arroz, con el fin de hacer frente al posible desabastecimiento que tendrá el país en los primeros meses del año 2013 y evitar de esta manera que suban los precios; visto así, la realidad no parece preocupante y pareciese una decisión razonable, sin embargo el contexto, me parece, no puede ser tan simple. No puede ser cierto que esta importación es fruto de la coyuntura, el gobierno Nacional viene desarrollando sistemáticamente una política basada en la inversión extranjera y especialmente en su llamada locomotora Minero-Energética, por encima de los intereses del sector agrario, concretamente en contra de los pequeños campesinos.

 

El ministerio de Agricultura de Colombia aclara que de las 250.000 toneladas que se importarán, 160.000 toneladas provendrán de los Estados Unidos  y las restantes 90.000 toneladas de la Comunidad Andina de Naciones.

 

Es preocupante, porque de las 160.000 toneladas que vienen de los Estados Unidos, 79.000 toneladas ya venían negociadas en el TLC entre Colombia y los Estados Unidos e ingresaran al país hasta diciembre del presente año, las restantes 81.000 toneladas vendrán en el año 2013 también por el tratado. Luego no es una medida coyuntural, porque con o sin baja en la producción colombiana de arroz, se importarían de todas formas, por lo menos esas 160.000 toneladas.

 

A ello debe sumarse que la baja en la producción del cereal es evidente, si se analizan las cifras en el año 2010 la producción de arroz ascendió a 2 millones toneladas y en el 2011 solo se produjo 1,8 millones de toneladas según datos de FEDEARROZ; por otro lado a comienzos del año 2012 se esperaba que la producción subiera, sin embargo entre enero y junio la producción de arroz mecanizado apenas alcanzo 759.153 toneladas mientras que en el año 2011 esa producción para el mismo periodo fue de 898.245 toneladas; con lo cual se demuestra que la producción viene sufriendo un bajonazo. Este contexto es sumamente preocupante, mientras el gobierno nacional se empecina en asumir el libre comercio como su política bandera, bajo los preceptos del neoliberalismo, modelo que en todo el mundo se esta derrumbando como fichas de dominó. Tal cual como en los tiempos del trigo, se trata de comprar afuera lo que adentro perfectamente podemos producir, todo en el marco de la aplicación y profundización del neoliberalismo en el país. Además compromete seriamente nuestra soberanía alimentaria; y ata nuestro destino –por el camino de los alimentos básicos –al de los Estados Unidos y sus caprichos; y dicho sea de paso, los gringos nos venden el arroz que necesitaría el país, no porque sean buenos socios y en un acto de amabilidad se solidarizan con la baja en la producción colombiana, sino porque les resulta rentable; en el momento en que esta condición cambie, nadie nos asegura que el mercado interno se encuentre abastecido por el lado de las importaciones.

 

Concluyendo, el hecho es que con o sin baja producción este año;  en los meses siguientes el país importará arroz, pues forma parte de los acuerdos del TLC con los estados Unidos; que puede encontrarse en el apéndice I del tratado, en el cual se referencian las 79.000 toneladas que ingresarán este año y que irán incrementándose paulatinamente hasta que dentro de 19 año, el país quede sin restricciones de entrada y puede ser una cantidad ilimitada. La cuestión es que en el momento en que el país vuelva a producir (si es posible tal escenario) a los niveles superiores a 2,5 millones de toneladas de arroz; ya estaremos importando del exterior a costa de la producción interna; estarán en juego el trabajo de miles de familias campesinas y pequeños empresarios que ligan sus vidas con el sustento económico que genera la siembra y comercialización del arroz en el país.

 

Finalmente, es preocupante también la situación del departamento de Nariño, aunque no producimos arroz, si producimos papa, maíz y leche entre otros; productos que también se negociaron con el TLC. Para el caso del maíz, producto de la dieta básica nariñense y de arraigo cultural en las comunidades indígenas, de las 4 millones de toneladas que ya importamos, podrán entrar hasta 2 millones de toneladas de maíz amarillo y 130.000 toneladas de maíz blanco; en el caso de la leche liquida y la papa, puede entrar la cantidad de productos que los norteamericanos consideren necesaria. A Nariño le espera un camino incierto, si no se define una política agropecuaria que priorice el mercado interno y el trabajo de las familias campesinas. 

 

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