En duda la calidad del aire de Pasto

Por: Iván Felipe Benavides PhD.

pipeben@gmail.com

Hay una noticia que desde el año pasado abunda en varios medios de comunicación, asegurando que la ciudad de Pasto tiene el mejor aire de Colombia. Esto en función de unos resultados presentados por Departamento Nacional de Planeación (DNP) sobre el estado de la calidad del aire en el país. Este informe sugiere que el aire en Pasto no supera la concentración máxima diaria ni anual que exige la resolución 2254 de 2017 en cuanto a material particulado 10 y 2.5 (MP10 y MP2.5). También afirma que Pasto es la única ciudad que cumple el nivel esperado a 2030, proyectándose como un ejemplo para otras urbes.

Sin embargo, esto podría ser altamente incorrecto, dadas las posibles fallas con las que Corponariño (entidad responsable por ley del Sistema de Vigilancia de Calidad del Aire SVCA) ejecuta tanto las mediciones del material particulado como su subsecuente análisis estadístico. Si bien es cierto que la geografía del Valle de Atriz permite condiciones de viento favorables para una rápida circulación de aire, lo cual impide altosniveles de contaminación, el material particulado en Pasto, cuya fuente principal son los vehículos, alcanza valores máximos solo en horas pico (menos del 25% del día) y en pocos sectores de alto flujo vehicular en el centro de la ciudad (menos del 25% del espacio urbano). Esto significa que la detección de los valores máximos permitidos por la norma (MP10: 50 y 100 µg/cm3máximo anual y diario respectivamente, y MP2.5: 25 y 50 µg/cm3 máximo anual y diario respectivamente) dependerá de un SVCA que considere estas características, sistema que la ciudad no posee.

Es entonces necesario analizar la fuente de los datos que usó el DNP para su estudio (SVCA de Corponariño) e indagar sobre la validez de las conclusiones mencionadas, ya que podrían ser apresuradas. Además, a juzgar por las estadísticas de material particulado que se pueden bajar de la web del SVCA de Corponariño, es posible que estén cometido errores tanto en la medición como en el análisis estadístico de los datos, lo cual pone en serias dudas cualquier conclusión sobre la calidad del aire en Pasto.

Esta ciudad cuenta solamente con dos equipos fijos de medición, uno para material particulado 10 ubicado en la Universidad Mariana y otro para 2.5, ubicado en el instituto Departamental de Salud, el cual, a juzgar por los datos del SVCA, pareciera estar en desuso desde finales de 2015. Los reportes mensuales del SVCA muestran resultados de MP2.5 únicamente para 2014-2015, a pesar de que el inicio del monitoreo empezó en 2008. Para el resto de tiempo solo reportan MP10, con varios meses faltantes. Cabe mencionar también que el informe del DNP reporta que los resultados de Pasto provienen únicamente de la estación de MP10. Adicionalmente, los equipos de medición no realizan un monitoreo continuo del material particulado (cada hora), sino que sus valores son estimados haciendo muestreos diarios para algunos días del mes, los cuales, además de no ser siempre son los mismos, en algunos meses son solamente tres. Todas estas consideraciones permiten apuntan a un grave problema de baja representatividad estadística de los datos a nivel espacial, temporal y también del tipo de material particulado. El equipo de MP10, (el único actualmente activo) está ubicado en un sector que no representa las emisiones máximas de la ciudad y además, el muestreo de material particulado en días definidos por la entidad no es representativo de la evolución temporal de la contaminación del aire a nivel diario, mensual ni anual. Esto es particularmente problemático porque omite los valores máximos diarios, que ocurren solamente en las horas pico de tráfico vehicular (7-8 am, 12-1 pm y 6-7 pm). Adicional a esto, no hay datos de MP2.5 para el 70% del periodo de tiempo que Corponariño reporta en su página web (2008-2017). Todo esto invalida cualquier conclusión confiable sobre la calidad del aire en Pasto, y además implica una gran incertidumbre para las medidas o decisiones respecto a la salud, ya que las partículas, especialmente las de diámetro 2.5 están asociadas con enfermedades respiratorias.

Sumado a esto, los informes mensuales de Corponariño permiten inferir un error grave en el manejo estadístico de los datos, ya que calculan un promedio mensual de material particulado durante los días muestreados, el cual comparan con el promedio de la norma local diaria, concluyendo que el 100% del tiempo el aire es de buena calidad. Esta no es la realidad del aire de Pasto, este es más bien un error estadístico de estimación espacio-temporal, y radica en que la distribución probabilística de los datos de MP2.5 y MP10 no es normal (simétrica), sino que tiene una fuerte asimetría hacia la izquierda (sesgada hacia valores bajos), debido a que es afectada por valores máximos de corta duración y baja frecuencia. Esto es común en ciudades con poca industria como Pasto, donde los valores máximos de material particulado ocurren solamente en horas pico, gatillados por el efecto del tráfico vehicular. Esto ocasiona que el promedio, ya sea horario, diario, mensual, o anual, esté siempre localizado hacia los valores bajos de la distribución, y nunca supere la norma, aun cuando los valores máximos si lo hagan. Estas consideraciones permiten poner en serias dudas los resultados del SVCA de CORPONARIÑO y por ende los del DNP, lo cual considero importante como llamado de atención sobre cómo este sistema debe ser actualizado, mantenido y manejado con mejores estándares de calidad y profesionalismo, con miras a garantizar decisiones científicamente informadas.

Datos tomados de forma independiente por la Universidad Mariana en varios sectores de la ciudad, muestran que la norma de calidad de aire en Pasto se supera en horas pico, aunque por las condiciones de viento y presión atmosférica de la ciudad, no permanecen mucho tiempo suspendidas. Sin embargo, estas horas son críticas y deben ser monitoreadas con mayor minucia en sectores céntricos de la ciudad, donde es evidente una alta contaminación.

Es urgente que Corponariño actualice los equipos de medición de calidad del aire, tal como lo sugirió el IDEAMen su Informe del estado de la calidad del aire en Colombia (2017), documento publicado por en colaboración con Minambiente, el cuál resalta la importancia de que Pasto incremente su número de estaciones de medición. Pero además, esta actualización debe considerar la compra e instalación de estaciones de medición continua y automática que tomen datos de MP10 y MP2.5 y meteorológicos cada hora, al mismo tiempo y en un mismo sitio, ya que esta es la única manera de detectar con un nivel estadístico adecuado, si los valores máximos superan la norma. Además, Pasto es una ciudad heterogénea, lo que implica una alta variabilidad espacial en la concentración del material particulado, lo cual implica la necesidad de ubicar estaciones dispersas en puntos estratégicos de la ciudad. Este es el tipo de sistemas con los que cuenta Bogotá, Medellín y Cali, por lo cual es altamente incorrecto e irresponsable comparar a Pasto con estas ciudades y concluir que tiene aire de mejor calidad.

Se han llevado a cabo tres debates de control político referentes al tema, liderados por el concejal Fidel Martínez, en los cuales se han citado a dependencias como las secretarias de Gestión Ambiental, Tránsito y Salud del municipio, a Corponariño y a diferentes CDA (Centro de Diagnóstico Automotor), con conclusiones preocupantes.

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