En Nariño, Gustavo Petro es un actor secundario para las próximas elecciones.

Después de haber sacado 4,8 millones de votos en la primera vuelta presidencial de 2018, y casi 8 millones en la segunda, y de haber puesto la agenda de esa campaña, en la que llenó plazas en todo el país, a Gustavo Petro le quedará difícil capitalizar para él y su Colombia Humana toda esa fuerza electoral en las elecciones locales de este año.

Esto porque, aunque posiblemente logre poner un gobernador y un alcalde que provengan directamente de su movimiento, en la mayor parte de los casos sus candidatos no tienen mucha fuerza y harán parte de alianzas con otros partidos en las que estarán en segundo plano.

Eso no necesariamente es malo para Petro, ya que desde las presidenciales ha promovido una convergencia de sectores alternativos que se enfrenten a las maquinarias tradicionales, y finalmente eso es lo que hará en regiones clave donde él triunfó en las presidenciales. Así que el triunfo de las coaliciones de centroizquierda en las que participará, independientemente de que el petrismo tenga o no protagonismo, será una victoria de la apuesta de Petro.

Sin embargo, la dificultad para encontrar candidatos e incluso la segura derrota en regiones donde Petro derrotó el año pasado a la clase política tradicional, muestran lo diferente que son las elecciones locales de las nacionales y, en su caso particular, lo difícil que es hacer calar entre la gente caras nuevas de un movimiento que a pesar de que tiene un discurso definido en defensa de lo público y del medio ambiente, hasta ahora sigue dependiendo mucho de que la cara visible sea él.

La idea de ser una fuerza nacional

Los buenos resultados de la campaña presidencial de Petro llevaron a la Colombia Humana a pensarse como un movimiento nacional, con posibilidad de incidir, sobre todo, en las regiones donde él ganó en una o las dos vueltas presidenciales, como el litoral Pacífico, parte del sur del país, buena parte del Caribe y Bogotá.

No logró que su partido tuviera personería jurídica, pero de todas formas hizo una asamblea fundacional simbólica de la Colombia Humana, a partir de la cual definió unos principios para comenzar a moverse en lo local. E hizo una alianza con la Unión Patriótica y el Maís, que sí tienen personería, con el fin de lograr que a sus candidatos los avalaran esos partidos.

El principal llamado fue hacer convergencias, así algunos sectores del Polo y los verdes se opusieran en algunas regiones. Por eso, creó un mecanismo de asambleas en las que se tomaran decisiones sobre candidaturas a concejos, asambleas y alcaldías; espacios que, sin un dedazo desde Bogotá, pudieran definir de manera autónoma a quién lanzar y qué tipo de coaliciones hacer, bajo principios básicos como priorización de la primera infancia, la educación y el ordenamiento territorial alrededor del agua, anticorrupción, defensa de los pobres y de un modelo de salud preventivo.

Ese ejercicio activó a sus seguidores en las regiones, y hasta ahora lo que ha resultado es una proliferación de coaliciones que van en la vía de lo que busca Petro, pero en las que queda en evidencia que después de la euforia de las presidenciales, ni Petro ni el petrismo está llevando la batuta de procesos locales en las zonas donde él ganó en presidenciales.

Más fuerza por otros que por sí solos

De los departamentos y capitales donde Petro ganó en las presidenciales sólo tendrá candidatos propios (que vienen del proceso de la Colombia Humana del 2018) y con probabilidad de triunfo para la Gobernación de Putumayo y la Alcaldía de Popayán (Cauca), ambas en el suroccidente del país.

En Putumayo el candidato es el antropólogo Andrés Cancimace, militante de la Colombia Humana que le hizo campaña a Petro desde la primera vuelta presidencial y que el fin de semana pasado fue proclamado como el aspirante único de los sectores alternativos, incluida la Farc, algo que hasta ahora no se ha logrado en otra región. También están ahí la Unión Patriótica, Alianza Verde, un sector del Polo, el sindicato de maestros, un sector de Juventud Rebelde (que es del Partido Comunista) y otro de la Mesa Departamental de Víctimas.

Para la Alcaldía de Popayán, por su parte, está Jorge Bastidas, un exmilitante del M19 y exdiputado de la UP que fue directivo allá de la campaña presidencial de Petro y está recogiendo firmas. Hasta ahora, según las fuentes políticas de la capital de Cauca, es un candidato muy visible con capacidad de aglutinar a sectores alternativos y de izquierda de la ciudad.

De resto, hay otras regiones donde a Petro le fue bien en las presidenciales (sea porque ganó en las dos vueltas o porque ganó en la segunda), pero en donde la Colombia Humana y sus candidatos no tienen la suficiente fuerza como para llevar la batuta de una coalición.

Es decir: son regiones donde la centroizquierda es fuerte e impulsó a Petro el año pasado, pero donde él no logró encontrar un gallo que diera la pelea o donde hay procesos independientes a la Colombia Humana (con los verdes o el Polo, por ejemplo) y por eso la fuerza petrista se plegará sin llevar la batuta. Son alianzas que, en todo caso, pintan ganadoras y cuya victoria Petro y los suyos podrán cobrar como propias, así estén en segundo plano.

Ahí caben capitales como Bogotá, Santa Marta, Cali y Pasto, y la región del Urabá antioqueño.

En Bogotá (ganó en segunda vuelta) no logró encontrar un candidato fuerte a pesar de que él ya gobernó la ciudad. De hecho, se notó su dificultad para organizar un movimiento más allá de él después del 2018, pues sus dos candidatos, Hollman Morris y Jorge Rojas, se lanzaron por su propia cuenta, con procesos aparte (Morris buscó el aval del Maís y Rojas el de la UP, aunque también recoge firmas) y de hecho se han criticado entre sí. Y Petro ha mostrado que ni siquiera está a gusto con ninguno.

Pero más allá de eso, hacen parte de una coalición con verdes, Polo y el movimiento Activista que hasta ahora tiene como la candidata más sólida a Claudia López (Verde) y altas probabilidades de ganar.

En Santa Marta (ganó en primera y segunda) la Colombia Humana también puede ganar de la mano de Fuerza Ciudadana, el movimiento del exalcalde Carlos Caicedo que fue aliado de Petro en presidenciales y tiene de candidata a la Alcaldía a Virna Johnson. Ese cargo lo tienen desde hace casi ocho años.

En Cali (donde Petro ganó en segunda) está el exalcalde verde Jorge Iván Ospina, que puntea todas las encuestas y con su partido agrupa a la mayoría de fuerzas de izquierda, como Colombia Humana y el Polo. Petro ni siquiera tuvo candidato allá porque Ospina es quien recoge a la izquierda en la ciudad.

Y en Pasto (ganó en primera y segunda) Petro tiene una candidata (María Antonia Velasco, que fue su gerente de campaña presidencial en Nariño), pero se medirá en una encuesta junto a un aspirante del Polo y otra verde que tienen más recorrido.

Y aunque Antioquia es muy uribista, hay una apuesta de la Colombia Humana por conquistar en lo local el Eje Bananero de Urabá, donde Petro sacó una votación alta en las presidenciales. Allá respaldará, por lo menos, a seis candidatos a alcaldías (San Juan de Urabá, San Pedro de Urabá, Chigorodó, Mutatá, Murindó y Turbo). Sin embargo, no todos tienen el sello petrista porque vienen de otros partidos como el Polo, los verdes y la UP, y no todos tienen la suficiente fuerza.

Esas posibilidades de capitalizar los buenos resultados de las presidenciales, sin embargo, tienen limitaciones en otras ciudades y departamentos donde, a pesar de que Petro ganó en una o las dos vueltas derrotando a las maquinarias, difícilmente podrá hacerlo ahora con alcaldías y gobernaciones en juego.

El golpe de realidad con las maquinarias

El caso más emblemático de este fenómeno es Barranquilla. Petro ganó allá en primera y segunda vuelta a pesar de que el candidato de los Char, la superpoderosa casa política que manda en esa ciudad, era Germán Vargas Lleras en la primera e Iván Duque en la segunda.

Para la Alcaldía, sin embargo, son remotas las posibilidades de que el candidato que respalda Petro gane las elecciones al de Char, el exministro Jaime Pumarejo, que cuenta con la maquinaria de la administración y está plegado a la altísima aprobación del actual mandatario, Alex Char, que supera el 90 por ciento. De hecho, a pesar del triunfo en presidenciales, Colombia Humana allá no tiene candidato propio, pues hizo un acuerdo con el exconcejal del Polo, Antonio Bohórquez.

Algo similar pasará para la Gobernación de Sucre y para la Alcaldía de su capital, Sincelejo. Allá ganó Petro en las dos vueltas presidenciales y hoy tiene precandidatos que hacen parte de alianzas alternativas, pero es remota la posibilidad de que le ganen al grupo del alcalde Jacobo Quessep y a la fórmula del charista Mario Fernández y de Yahir Acuña.

En Cartagena Petro ganó en primera y segunda vuelta, y ya impuso como precandidata a Adelina Covo, una abogada que aunque ha sido cercana a la política tradicional de la ciudad, la tiene difícil contra maquinarias como, por ejemplo, la del clan García Zucardi.

En el Valle, donde Petro ganó en segunda vuelta, tiene de precandidato al exalcalde Ferney Lozano, que gerenció su campaña en las presidenciales en ese departamento y tiene muy poco chance de salir adelante porque hace parte de una alianza en la que está la exministra liberal Griselda Janeth Restrepo, que va por firmas y tiene grupo propio. Y así el candidato de Petro tuviera algún chance de ganar en esa alianza, se enfrentaría luego a Clara Luz Roldán, la amiga de la gobernadora Dilian Francisca Toro, que tiene burocracia, partidos políticos (La U, otros liberales y Aico) y al gremio deportivo de su lado.

Esos son los lugares donde, habiendo ganado en presidenciales, el petrismo dará la pelea. Sin embargo, hay otras regiones donde también sorprendió el año pasado en las que ni siquiera tendrá candidato o parece muy difícil que tenga, sea porque los procesos están enredados o porque las maquinarias locales pintan tan fuertes que simplemente no ha chance.

Para gobernaciones, por ejemplo, ahí están, Atlántico, Cauca y Chocó, donde ganó en primera y segunda vuelta; Córdoba y La Guajira, donde ganó en primera.

El caso de Nariño es particular porque Petro ganó en las dos vueltas y la izquierda ha gobernado allá por 20 años, por lo que un posible candidato de Colombia Humana o de otro movimiento alternativo al que se pliegue el petrismo parecería tener mucho chance. Sin embargo, por ahora no hay una figura fuerte que recoja a la izquierda y está en veremos la posibilidad de mantener el poder.

Quibdó, por su parte, fue una capital donde Petro ganó en las dos vueltas, pero no puso candidato. De los 9 aspirantes en carrera ninguno se está moviendo bajo la bandera de la Colombia Humana.

Es algo que contrasta con otras regiones donde Petro perdió en primera y segunda vuelta y, sin embargo, quiere dar la pelea con candidatos cercanos o respaldando alianzas alternativas.

El ejemplo más claro de eso es Magdalena, donde tiene como candidato a la Gobernación a Carlos Caicedo, el exalcalde de Santa Marta que lidera el movimiento Fuerza Ciudadana que quiere extender su nicho de la capital a todo el departamento y puede tener chance de ganar.

En Montería y Valledupar perdió por poco en segunda vuelta, así que también presentará candidatos propios.

Y en otras regiones donde perdió por mucho, la idea es hacer parte de convergencias alternativas que puedan tener alguna posibilidad, aunque realmente parece que tienen muy poca.

De capitales, por ejemplo, tienen precandidatos propios en Medellín (Jairo Herrán), Pereira (Carlos Duque); Manizales (Luz Stella Velásquez), Cúcuta (Doris Yolima Gómez), mientras que en Neiva entraron a respaldar al candidato del Polo (Dilberto Trujillo).

Para Gobernaciones tienen precandidato en Santander (Luis Eduardo Parra, que le propuso una alianza al exsenador del Polo Leonidas Gómez y que tiene el respaldo verde, pero no aceptó), y posiblemente tengan en Norte de Santander (suenan el exembajador en Hungría Alonso Ojeda Awad y la abogada Judith Maldonado, pero aún no es fijo).

Y definitivamente no tendrán candidatos en departamentos muy uribistas, como Arauca, Antioquia, Caldas, Quindío y Risaralda.

La apuesta en zonas como esas es empezar a incidir poniendo concejales y diputados, por medio de listas de coalición con movimientos como la Unión Patriótica, el Polo y el Maís, volviendo local la estrategia que ya usaron para poner congresistas con la lista de los “Decentes”.

Fuente: La Silla Vacía.

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