En Pasto, el “man” es Germán

Aparentemente una de las elecciones más reñidas se daría por la alcaldía de Pasto. La mayoría de encuestas han dado como ganador (por poco margen casi empate técnico) al exconcejal Nicolás Toro, quien casi no logra aval salvo a última hora con el cuestionado PRE, frente al bien respaldado Germán Chamorro quien orgullosamente luce el aval de un partido independiente (AICO), además de otros tradicionales. Este ha permanecido al acecho como para dar el zarpazo en el momento oportuno, que se supone sería el día “D” (electoral).

Si fuera por popularidad (no opinión), hoy el triunfo sería para Toro. Además, le fue bien en los debates y ha aprendido a manejar un discurso de alto corte populista con importantes efectos mediáticos. Su respaldo es más ciudadano que de maquinarias y casas políticas, aunque a última hora le ha tocado recibir a políticos tradicionales.

No es muy clara su propuesta de gobierno, lo cual en una franja sensata y de criterio genera dudas. Ya ha sido candidato anteriormente y en esta oportunidad ha crecido con un halo que le ayuda a tapar sus falencias. Su experiencia más reconocida es como concejal, sin trajinar por cargos públicos que le apropien una mínima experiencia ejecutiva.

Mientras el médico “pet” Germán Chamorro es más carismático, querido y sencillo. Tiene importantes respaldos de pesos pesados como el exalcalde Harold Guerrero (de gran recordación, pero también puede ser un lastre), el senador Berner Zambrano y otros parlamentarios, además del poderoso apoyo de Emssanar. Su estructura, organización, maquinaria y logística es poderosa frente a su rival.

Meses atrás Chamorro parecía imbatible con semejante poder. Pero es flojo para comunicar, parco en los debates que al parecer no le fue nada bien, a pesar de ofertar un programa que supera al de su rival. Estaría más preparado para dar la batalla el día final. Su campaña si bien apeló a una noble propuesta (la carrera a pié) se prestó para confusiones. No vendió la imagen del líder ni el ejecutivo con autoridad. Fue una propuesta precaria que obligó a redoblar esfuerzos en muchos frentes, ya que por su debilidad otorgó ventajas.

Ante un panorama no tan prometedor, los electores pastusos deben decidir a quién eligen para liderar una de las más importantes urbes del país. Los partidarios e interesados ya están alineados en su propio océano rojo. Ahora los candidatos deben concretar los votos para firmar una victoria en el océano azul.

Pero a pesar de la polarización, informaciones de “mala leche” (Fake News), los respaldos, en la “Ciudad Sorpresa”, podríamos afirmar con alto nivel de certeza que ya está decantado un incuestionable ganador. A los indecisos y a otros sectores de opinión finalmente les gusta apostar a ganador, es decir el llamado “voto útil”. Y estos pueden marcar la diferencia.

En Pasto, a pesar de las controversias naturales del ejercicio político, es evidente que ganaría Germán Chamorro de la Rosa, (partido AICO y otros). Si bien su campaña fue algo errática y confusa, le favorece su organización y estructura. A este médico veterinario lo beneficia su perfil ejecutivo y los importantes cargos nacionales que ha ocupado dando garantías como administrador. En las encuestas siempre estuvo en segundo lugar, pero terminó en ascenso, ya que en la última contratada por ACOPI está primero.

Para quienes aún estén indecisos, ésto resolvería su duda. A estas alturas esa tendencia es definitiva, lo cual permite inferir que el doctor de los animalitos, ha logrado mayoritario apoyo ciudadano (sea por opinión o mecánica política), que lo convertiría en el alcalde de la ciudad más creciente del país con la gente más valiosa.

Con cierto beneficio de inventario, personalmente le doy mi voto de confianza (es mi derecho) ya que parodiando una historia popular “En Pasto, el ‘man’ si es Germán”.

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