Entre gritos y grietas

Conocí a Catherine Walsh en el año 2017 en Popayán. Asistí a uno de sus conversatorios sobre saberes decoloniales. Fue un evento académico muy significativo convocado por la Maestría de estudios interdisciplinarios del desarrollo, liderada por la Universidad del Cauca. La socióloga, magíster y doctora en educación dice: “Mi grito es producto y reflejo de la acumulación de un sentir. De unos sentires sentidos y vividos”. Más adelante dice respecto a las grietas: “La actual violencia física, sexo-genérica, sociocultural, epistémica y territorial desespera”.

Gritos. El día viernes 21 de junio el país mediático se estremeció por los gritos de dos hijos que miraron como lo sicarios asesinaban a su madre. Ella era una mujer afrodescendiente que tuvo que desarraigarse a la fuerza de Puerto Tejada Cauca, luego de recibir amenazas de muerte por su labor social. Su pecado fue hablar. Había denunciado a un grupo de narcotraficantes que operaban en la región. Además, hacía parte de una organización que trabajaba por las víctimas llamada FUNVIAVOR. Ella se llamó María del Pilar Hurtado.

Grietas. Otra mujer, ella política, abogada y contadora, directora del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS). Decidió desarraigarse voluntariamente de Bogotá hacia Panamá. En el año 2015 resolvió entregarse a la justicia colombiana,debido a que era buscada por la Organización Internacional de Policía Criminal (INTERPOL). Fue condenada a 14 años de prisión, por el delito de concierto para delinquir, peculado por apropiación, violación ilícita de comunicaciones, falsedad de documento público y abuso de autoridad. Ella también se llama María del Pilar Hurtado.

Gritos. Según el último informe del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz), entre el 1 de enero del 2016 y el 20 de mayo del 2019 van 837 líderes sociales y defensores de derechos humanos asesinados en todo Colombia. La gran mayoría de homicidios se presentaron en el 2018 llegando a 282. Los lideres hombres muertos son 604, mientras que las mujeres líderesas tuvieron un registro de  98 decesos. Del total, 135 fueron ex combatientes de la antigua guerrilla de las FARC

Grietas. El mismo informe de INDEPAZ expresa que la mayoria de los 837 homicidios de lideres y lideresas obedece a que «El principal factor de amenaza e inseguridad continúa siendo la existencia, organización y fortalecimiento de estructuras y conductas que se oponen a la implementación de los acuerdos de paz, recurriendo a la violencia armada y a la estigmatización. El fin último de tantos asesinados está dirigido a desmembrar el tejido social, debilitar los sujetos sociales y sus organizaciones y romper cualquier posibilidad de actuación colectiva y de paz desde los territorios».

Yo quiero también gritar como Catherine Walsh y como cualquier ciudadano colombiano que anhela vivir en armonía familiar, democracia, amistad y fraternidad. No es posible que nos arrebaten el derecho más sagrado de la vida y el territorio: a existir en paz. Yo quiero también denunciar las grietas y decir que parte de los gritos desgarradores contra la muerte, vienen de la injusticia social, la desigualdad de poderes, la exclusión histórica y la falta de liderazgos territoriales. Hay que seguir haciendo pedagogía de la indignación.

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