Entrevista al director teatral argentino Daniel Di Mauro

Teatro La Guagua estrena el próximo fin de semana su obra de teatro de títeres «El Canto Esencial» en Pasto, los días 25, 26 y 27 de mayo en el Teatro Imperial de la Universidad de Nariño, a continuación, compartimos una entrevista realizada a su Director, Daniel Di Mauro, de Argentina.

¿Quién es Daniel Di Mauro?

Es una pregunta más propicia para Estrella mi compañera, mis hijos, o para mis padres, creo que la gente que uno ama, la gente que lo rodea sabe más de uno que uno mismo.  Sin embargo, voy a tratar de responderla.  Inicialmente soy parte de una familia muy hermosa donde el apoyo a cualquier iniciativa, cualquier idea, cualquier expresión era espontáneamente apoyada, canalizada y estimulada.  Y entonces, de pronto vi que estaba haciendo demasiadas cosas, me gustaba pintar, hacer esculturas, me gustaban las artes plásticas, de hecho, al salir de la secundaria, estudie en la Escuela de Bellas Artes que fue interrumpida por el servicio militar.  Cantaba en la coral, cantaba en un grupo vocal, cantaba en un grupo de Rock, cantaba en un trío acústico.  Siempre me gustó la música, las artes plásticas, el teatro, hice teatro con Abel Poletti.  De pronto con mi primo hacíamos títeres y un día descubrí que esa era mi vocación, creo que todo lo otro no es que me hizo distraerme, o perder el tiempo de aquello que más me interesaba que eran los títeres, sino que complementó perfectamente esa vocación.  Todavía hoy me sirve escribir, plantear en un papel una escena.  Todo esto que podría pensarse que no está directamente relacionado con los títeres, pues indudablemente lo está.  Entonces, lo que ocupa actualmente toda mi atención, es el mundo infinito de los títeres, y todo lo demás no hace sino aportar a esta idea fundamental.

Me gusta ver a la gente obrando, actuando, escribiendo, bailando, cantando, haciendo teatro, haciendo títeres.  Me gusta y respeto mucho la creación de los actores, de los jóvenes osados que de pronto vociferan en su lenguaje escogido, todo aquello que de otra manera sería imposible decir.  Aprecio mucho la posición de un de un hombre y una mujer, frente al mundo, dando su punto de vista, y siendo lo que piensa, diciendo lo que siente y haciendo lo que siente y lo que piensa.

¿Qué lugar ocupa para ti “El Canto Esencial” en tu trayectoria como Director Teatral?

Muchas ideas me han dado vueltas en la cabeza hasta que finalmente logró redondear una propuesta escénica que me resulte satisfactoria, y muchas veces me he enamorado de personajes extraordinarios: María Lionza, Luz Caraballo, Tirano Aguirre, Doña Bárbara y muchísimos personajes que de pronto me han encandilado, me han me han hecho perder el sueño.  He jugado con ellos en la imaginación, los he puesto en situaciones absurdas, en situaciones culminantes, situaciones difíciles, y de alguna manera los personajes siempre han salido avante.

Con El Canto Esencial, recuerdo una conversación con Julio Eraso, (Productor de la obra teatral), en marzo del año pasado donde él logró emocionarme con un sueño, con un deseo, con un anhelo antiguo, y yo me llevé me llevé esa pasión, la llevamos con Estrella, no la llevamos juntos. Sin embargo, en la vorágine de una gira tan exigente, era difícil darle sendero, darle camino inmediatamente, pero cuando hubo un espacio de tiempo considerable, por allá por la Patagonia, en donde las distancias son infinitas y cuando uno va viajando, uno pasa muchas horas tranquilo, y puede darse el lujo de soñar y de reflexionar.  Así fuimos dándole forma con Estrella a una idea vital, porque si bien es cierto que el mito que originó esta pasión es muy activo, muy sonoro, muy vital, la obra no podía ser menos.  Entonces surgió el deseo, la necesidad de que hubiese una historia de amor involucrada en este mito y poco a poco ganando ideas y desarrollando algunos personajes, nos fuimos encontrando con lo que empezó a ser El Canto Esencial.  Enviamos todo esto a Julio y él nos devolvió una opinión muy enriquecedora y nutritiva, que siempre valoramos, así como también la generosidad y el ímpetu creador de Julio. Entonces, esto nos estimuló y nos permitió mantener ese afecto, ese amor con la idea y seguir jugando con esos personajes, que iban naciendo día a día y que se iban transformando en lo que hoy es El Canto Esencial.

Al terminar giramos nuevamente los textos, pero los textos no son nada sin la participación orgánica activa y viva de los de los actores, y cuando llegamos a La Guagua, nunca en ningún momento tuve el propósito de imponer los textos originales a nadie, sino que por el contrario me resultó sumamente motivante y emocionante, ver cómo los actores hacían suyo el texto y lo iban modificando a su antojo.

Cuando vi que ellos estaban generando un texto nuevo prácticamente, me sentí tranquilo, supe que los actores también se habían acercado afectivamente a la idea y son ellos los que saben.  Son los actores los que tendrán siempre el privilegio, el momento excepcional del teatro, ese momento que hace único el hecho teatral, único en el mundo de la creación.  El escritor escribe en intimidad, el pintor pinta en la intimidad, el músico compone en intimidad, pero el actor crea frente al público y genera catarsis. Esto fue lo que me hizo suponer que ese grupo de actores que estaba imbuido en un juego creador y de sacrificio, que sin duda iban a generar una propuesta mucho más acertada y mucho más serena y real.

Entonces me dejé seducir por esas propuestas y todo mi trabajo como director, que yo no lo veo así como director, sino como puestista, tal vez fue apoyar la sugerencia, apoyar las innovaciones, apoyar las iniciativas y los aportes de los actores, que son los que van a tener en el momento hermoso del teatro, el verdadero vínculo con el mundo exterior.  El dramaturgo se vincula con su mundo interior, el director también se vincula con su mundo interior creando las formas, pero los actores se vinculan con el mundo exterior, por qué cuando hacen llorar, cuando hacen reír, cuando hacen gritar, cuando hacen estremecer a la gente de esa satisfacción interior, solamente el actor tiene ese privilegio.

¿Cómo has vivido este injerto teatral de tu trabajo, entre Venezuela y Argentina, ahora camino de Colombia?

Bueno, yo me forme en Argentina, me hice en Argentina, como dije anteriormente, gracias a una familia extraordinaria que amo y que amaré toda la vida, que me dio grandes satisfacciones y sobre todo, me dio certezas, me dio el autoestima y el amor por uno mismo, que debe haber en un creador, para que sienta que su voz repercute y que puedes llegar a los demás haciéndolos sentir bien.  Eso es fundamental en mi vida, ahora yo salí de Argentina en una época muy difícil, en el año 75, cuando Argentina estaba inmersa en una guerra civil prácticamente, llamada acertadamente, la guerra sucia, donde el ejército argentino arremetió contra una población que no tenía manera de confrontarlo y llegué a venir a Venezuela.  No salí perseguido, salí porque quise, porque no podía soportar esa esa vida, esa situación en Argentina.  Me quedé en Venezuela no forzado a quedarme, sino porque amé Venezuela cuando la conocí, me gustó su gente, me gustó su forma, su camino, su geografía, su clima.  Todo me gustó de Venezuela y de alguna manera toda mi vida en Venezuela fue tan satisfactoria como mi vida en Argentina, hice amigos, colegas, formé mucha gente, la gente me formó a mí también y con Estrella organizamos una familia, que también nos dio a ambos grandes satisfacciones, nuestros hijos y ahora los nietos y demás.

La situación económica, no la política, la situación económica venezolana nos obligó a ir a Argentina, a los orígenes, dónde nos sentimos muy bien tanto Estrella como yo y donde trabajamos sin problemas.  Ahora hablar de Argentina, hablar de Venezuela, de Colombia, de Ecuador, de Perú, de Chile, Uruguay, Bolivia, es hablar de un suelo muy amado, es hablar de una tierra muy querida, de un espacio del mundo que tiene muchas semejanzas.  Si algo bueno nos dejó la invasión española, porque no fue un encuentro de mundos, fue una invasión, fue el idioma.

El idioma compone una parte fundamental en la cultura de un pueblo y compartir tantos países desde México hasta la Patagonia, un mismo idioma, hace que recorrerlo sea vivir y disfrutar de una gama infinita de formas culturales, de músicas, de ritmos, de canciones, de diferentes maneras ver el mundo, pero desde una esencia muy parecida, somos esencialmente iguales, idénticos diría yo, en toda esta Latinoamérica hermosa.  Por lo tanto, hablar de Argentina o como siento el cambio entre Argentina, Venezuela y ahora Colombia, creo que no encuentro diferencias fundamentales, que me hagan preocuparme en absoluto por nada en especial.  Creo que el que conoce Latinoamérica, el que la ha trajinado, el que la ha visitado, el que la ha vivido y el que la ha amado tiene necesariamente que ver que somos del mismo pueblo.  Somos la misma gente, con los mismos problemas, con los mismos problemas heredados y con los mismos baches, en los cuales hemos caído y seguimos cayendo.

Creo que si bien Latinoamérica ha pasado por momentos muy hermosos, hace poco vivimos un momento muy lindo todos los latinoamericanos, y en este momento estamos en un bajón.  Creo que nuestros pueblos se merecen un momento mejor, vivimos en un continente extraordinariamente rico, rico en montañas, rico en ríos, rico en selvas, rico en desiertos, rico en mares.  Tenemos un continente demasiado hermoso y rico como para admitir que nuestro pueblo pueda ser pobre.  Entonces tenemos que seguir empeñados en unirnos en luchar, en encontrar en nuestras afinidades, las fuerzas para doblegar los momentos de dificultad y transformarlos en lo que debe ser nuestro continente en el futuro, en el futuro más cercano que se pueda, qué es el de la gloria, de la alegría, de la paz y el de la bonanza.

En El Canto Esencial hay una polifonía, ¿Quiénes cantan tras estas voces?

Evidentemente hay una polifonía.  Digamos que la banda sonora, toda la sonoridad que compone El Canto Esencial, se lo debemos a Juan Manuel Delgado, que con su grupo “Sihuar”, qué significa colibrí en lengua quechua, fue quien de alguna manera logró establecer esa propuesta.  Juan Manuel entendió, el comprende perfectamente lo que pretendemos y lo que pretendimos con Julio respecto a El Canto Esencial, él lo comprende, porque todo el trabajo que él hace con su grupo musical está muy arraigado con lo que es nuestras formas culturales ancestrales.

Teatro La Guagua con quien han realizado esta producción esta cumpliendo una década de teatro en Colombia, ¿Qué visión tiene de esta agrupación?

Cuando conocí a la gente de La Guagua, encontré un espacio muy cálido, muy productivo, muy lindo, con gente muy activa, y me pareció que cuando con La Pareja hacíamos nosotros nuestros espectáculos en La Guagua, sentía que el público estaba muy cerca, sentía que había unas vibraciones muy ricas, muy productivas.  Uno a veces sabe cuándo el espectáculo que uno hace, salió mejor, casi siempre cuando el resultado es el mismo y la gente lo felicita a uno y todo eso, pero el actor sabe que algunas veces está mejor que otras, y ese era un poco la sensación que sentí que teníamos con Estrella en La Guagua, cuando veíamos que tanto el espectáculo para adultos y las otras dos funciones que hicimos de “Los tres cabellos de oro” y de “Panchito Mandefua” se desempeñaban con mucha naturalidad, con mucho mucha recepción por parte del público, y entonces uno siente que hay una fuerza que va y viene, y una calidez muy linda a pesar del frío de Pasto, qué hace que uno se sienta muy bien, esa fue la impresión que tuvimos cuando llegamos a La Guagua.

Ahora después con el trabajo permanente y consistente en La Guagua, nunca dejamos de percibir eso, veíamos en gente como Joaquín Rodríguez, como bueno en toda la gente que de alguna manera deambula y ofrece sus trabajos, sus espectáculos, ya sea de teatro o de títeres, se ve una energía muy fuerte.  Cristian Portilla en su cabina técnica no deja nunca de batallar, buscando soluciones y demás.  Entonces creo que La Guagua ha conseguido establecer una relación entre la gente que trabaja y los espacios que la componen, muy productiva, muy fuerte y de mucha calidez humana, de mucha comprensión, de mucho trabajo creador, eso es lo interesante en La Guagua.  Mientras estuvimos nosotros en los meses de febrero a abril, digamos que se sucedieron en la en la conducción varias personas, lo cual nos dice que es un espacio democrático, donde todos pueden aspirar a coordinar y dirigir esa nave tan aguerrida y tan fuerte que es La Guagua, esa es la impresión que tengo de ese espacio y estoy seguro de que va a crecer y va a transformarse en un referente importante en lo que es el teatro colombiano.  Creo mucho en el trabajo de Julio Eraso y pienso que en algún momento él debe fungir como la cabeza visible del teatro en evolución colombiano.

 ¿Que viene para Teatro La Pareja en el futuro inmediato?

El futuro inmediato de Teatro La Pareja tiene el empeño de seguir abriendo rumbo por Latinoamérica, mientras la situación económica venezolana se estabilice.  Estoy seguro que Venezuela va a lograr salir adelante.  Lamentablemente está confrontando contrapoderes muy grandes, sobre todo poder hegemónicos que quieren verla arrodillada, pero creo que tiene la fuerza histórica y la fuerza moral como para salir airosa de este mal momento.  Venezuela tiene una riqueza muy grande como toda nuestra Latinoamérica, y no se merece que en este momento tantas fuerzas en el mundo estén confabuladas para sabotear su economía, para bloquearla económica y financieramente.  Pero se está negociando y estoy seguro de que saldrá adelante.  La Pareja, mientras tanto está recorriendo todo el continente y lo va a seguir haciendo, porque creemos que toda esta es nuestra tierra, y nuestro compromiso como profesionales están en todas partes, en Bolivia, en Argentina, en Paraguay, en México, en Chile, en Uruguay, en donde podamos estar.  Sin duda espero que en un futuro que no sea muy lejano, podamos volver a nuestra casa, con nuestros hijos y con nuestros nietos, a disfrutar de la serenidad y de la tranquilidad.  Puesto que en este momento digamos que el país bolivariano está abocado a resolver problemas relacionados con la vivienda, con la comida, la alimentación de su pueblo y con la atención médica, y lamentablemente el desarrollo cultural está postergado por razones obvias.  Sin embargo, como te digo mientras perdure esta situación de dificultad y de precariedad estaremos por nuestra gran patria, qué es la tierra latinoamericana.

Lo anterior a un plazo inmediato, pero a largo plazo lo que quisiera La Pareja, es seguir indagando y profundizando en las formas esenciales de nuestra cultura, para jugar con aquellos elementos que nos fortalezcan la autoestima y la pertenencia de nuestro suelo y como no somos el único continente agredidos con la globalización, yo quisiera largo plazo preguntar y seguir preguntando siempre lo siguiente, eternamente al mundo entero: ¿Tu sabes cuál es tu canto?

Entrevista por William Lucero

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