Escritor y líder político, Jorge Luis Piedrahita Pazmiño, es El Personaje 10.

El eterno enamorado del Sur – Sur

Cuando se habla de la vida de alguien, lo más fácil es recurrir a un currículo, entonces decimos que nació en Ipiales (1959), que es abogado de la Universidad Externado de Colombia, especialista en derecho administrativo de la misma universidad y en derecho internacional humanitario del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario. Que fue alcalde y secretario de Villanueva, Casanare (1983-1984); concejal de Ipiales, Diputado, Secretario General y Contralor Departamental y de Ipiales; asesor de DAINCO, consultor del DRI, director general de seguridad judicial y asesor de Gerencia de la empresa de acueducto de Bogotá, profesor universitario, columnista de varios periódicos.

Entonces aparecen también los frutos de los desvelos, la disciplina y la inteligencia, y aparece entonces que es autor de los libros: Las venas abiertas de la justicia constitucional; La idea democrática de la descentralización; El derecho a la ciudad; Descentralización hora cero, La tierra prometida, una aproximación al Estado regional, El derecho en la paz y en la guerra; Derechos humanos y DIH; El poder tras el trono; Alfonso López Michelen, el compañero jefe, entre otros.

Sin lugar a dudas, son dos libros los que nos ha permitido acercarnos mucho más al autor, son estos: La fuerza de la patria e Ipiales mi pueblo, así como sus ensayos de carácter regional, todos con un marcado tinte liberal, característico en él, ya que fiel a sus ideas, sus creaciones están impulsadas por esa fuerza consustancial heredada de Juan Montalvo, de López Pumarejo y, como no, del rector del Externado, Fernando Hinestroza Forero.

Puedo decir que tenemos ya una amistad de décadas, lo conocí en la presentación de alguno de los interesantes libros de Edgar Bastidas Urresty, nuestro amigo en común, entonces el tema de Nariño, y de Ipiales principalmente, nos unió en los deseos de mostrar una historia que estaba oculta, la de las periferias de Pasto, es decir las de las otredades, ocultas por la historiografía oficial colombiana y pastusa. Había leído con mucho juicio su libro La fuerza de la patria, el cual constituye un texto de obligada referencia cuando de hablar del Sur – Sur se trata, de tal manera que el diálogo transcurrió como si estuviésemos en Las Lajas, pasando por el Charco, yendo a Puenes a verificar la fundación del poblado, pasando por el parque La Pola y entundandonos en historias en el marco del parque 20 de Julio. Sin embargo, y como se lo he manifestado en múltiples ocasiones, este libro necesita una segunda edición, enriquecida con sus más recientes investigaciones y en mejor edición, para así facilitar la lectura.

Es un libro que nos pasea con sapiencia por la comarca, pero por sobre todo nos permite entrar a nuestra morada, con el análisis profundo que hace concatenando los hechos, no quedando en la mera anécdota o en el mero dato, sino haciendo realmente un constructo que nos acerca a nuestra historia y nos permite ir perfilando nuestra identidad. Además, las fuentes del libro nos han permitido acercarnos a muchos acontecimientos históricos que han permanecido ocultos por tanto tiempo.

Pero quienes tenemos la fortuna de conocerlo, podemos disfrutar de sus conocimientos de forma directa, con su voz fuerte y sus ideas defendidas a capa y espada con argumentos, logrando así evitar todo fanatismo, tan deplorable en tantos académicos e investigadores; entonces Jorge Luis se torna un huracán defendiendo a Ipiales y todo lo que tiene que ver con la ex provincia de Obando, historia que conoce y que ha investigado a profundidad, tierra que ha recorrido y que ama profundamente. Entonces, sale el abogado, cuando de amparar la justicia se trata, a trance de lo que sea; luego el humanista, reconociendo la importancia que juega la humanidad en el transcurrir de los pueblos; ahora el académico, para aclarar ideas o para esclarecer conceptos; y siempre, siempre el nariñense, el ipialeño totalmente enamorado de esa tierra, de esas “nubes verdes” que divisó Montalvo y cantó el poeta Bustos, para levantar siempre la cabeza y para no olvidar que la tierra matria lo es todo.

Hoy que nuestro buen amigo pasa por un delicado estado de salud, queremos enviarle nuestra voz de aliento, seguros que esa fuerza de la patria le dará el ánimo necesario para avanzar en todos esos proyectos que tiene sobre la historia de nuestro Sur – Sur; además, Carlos Chaves, Edgar Bastidas y quien esto escribe, lo esperamos para departir al son de unas buenas copas y de la buena palabra, que nunca falte.

J. Mauricio Chaves-Bustos

Bogotá, en el Bosque Popular, a los 17 días del mes de marzo de 2020.

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