Escritora, Aura Yohana Villota, es «La Personaje 10 del día».

Acerca del libro Jardín Pensamiento, de Aura Yohana Villota

Hay un término que ha hecho curso en español, pero que proviene del portugués y del gallego, la Saudade, la mejor definición de este término, difícil de traducir al español, es “melancolía de la montaña, estando en la montaña”. Y es la suscitación que encuentro al leer el libro de la poeta nariñense Yohana Villota, por ello, esta presentación ni siquiera es eso, una presentación, ya que a la autora la conozco hace años y hemos tejido la amistad en la rueca de la palabra, desde la distancia la más de las veces, pero cuyo hilo se extiende mágicamente del Sur al centro del país, donde he hecho mi tebaida.

No pretendo hacer alarde de erudición, que poco o nada me importa, comparando la obra de la autora con la de aquellas mujeres que siempre se han destacado en las letras, o yendo y viniendo en la historiografía de las letras, como muchos acostumbramos a hacerlo cuando se nos pide este encargo. Encontrará el lector la voluntad de expresar el encanto de una amiga que me delega un encargo que acepto con el cariño a la mujer, a la voz, a la danza, al entramado enmarañamiento en que nos metemos los seres humanos, razón por la cual, la más de las veces, somos tildados de locos, cuando no de reaccionarios o de mentecatos. A todos nos ha pasado.

 

Jardín Pensamiento, me evoca al camino recorrido y visto desde la distancia, la añoranza del vientre materno en la seguridad y el candor inobjetables, son los paisaje que se quedan en la retina, las circunstancias que toman asiento en el corazón, los ecos que se pasean insistentemente en nuestra cabeza…, un reclamo de vida en el marullo de la existencia. Por eso digo que su libro me evoca la saudade, 

 

El ángel lírico profundo de tu tiempo
Amor
de tu tiempo
terminaba en sueños, se desvanecía en el
lienzo

 

Yohana expresa un sentimiento de aislamiento y de temor al todo, sintiéndose en la nada, contenida, la soledad toma asiento y la melancolía –que es mucho más que eso, por eso saudade¬- torna inconsciente en la expresión poética manifiesta en esta obra. Es también un sentimiento de aislamiento frente a lo poseído, de distancia frente a lo conquistado queriendo mostrar una identidad, es decir que ese distanciamiento se vuelve añoranza en el afianzamiento de lo logrado,

Atravieso entre tantos pasos perdidos
así la muerte ronde mi camino
a fachadas nubladas
calados rincones viajando en retazos
para cantar libertad, repetidas cosas siempre,
siempre busco.

El dolor es una constante que surca el texto. El desgarramiento no solo interno, sino en delta frente a la indiferencia social o a los problemas históricos que nos han sido heredados, pero entonces aparece nuevamente el afianzamiento mediante un recurso que me parece no solamente original, sino mordaz, como es el uso de las expresiones coloquiales que nos marcan a los seres del Sur en ese ma non troppo que nos distingue del resto del país y nos afianza en la comarca,

 

Mi abuelo se ha fajado con el cueche,
trae en su guando lo poco de leña para
el rancho y nosotros mientras,
buscamos el barro del chircal para la 
tapia

La morada es un referente, la casa que da la seguridad de lo propio y que nos retrotrae a la hoguera primigenia donde la mujer forjó cultura y lenguaje, mito y tradición, es el intento a volver a la seguridad de lo propio, pero que asegura también la muerte, el lecho ansiado del último suspiro,

Es necesario apaciguar la tormenta y 
encontrar la calma de los pies y la
tranquila libertad de encadenarnos en
silencio (…)

No sé hasta qué punto el libro le sirva a su autora como una catarsis inducida desde su experiencia yoica forjada desde la palabra poética, el jardín pensamiento se vuelve eco que pasa y repasa los momentos de angustia, hoy saudades, en un parafraseo que a veces parece cortarse, quizá modelo pretendido para mostrar los cortes metafóricos de un río que es creciente y sequía a la vez, quizá a eso se deba el acortamiento de las ideas,

 

Guadua y bambú en nuestra morada
desparpajo de cometas las manos que añoras
en barniz desafíos
corceles están mis cabellos tu celda,
extensa mirada,
mar que matizas
joya para tu sirena dispuesta
ella la salida de cáliz manzano
expropia alma misterios
que las ruinas se fingen firmes
disfrazada
príncipe robando lo que duermes
a mis dedos tiñe estos sesgos

 

El libro es una eterna construcción. Hoy la saudade es el pretexto para verterse en arte, en la detención de mostrarnos su propia experiencia de vida, el pensamiento se ha trocado en línea metafórica que se abre paso a paso, como toda experiencia, en una determinación que termina por forjarnos lo que somos y lo que queremos ser, en este caso, poema, en la voz que no se ausenta nunca.

 

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