Escritora, Carmen Coral de Calad, es «La Personaje 10 del día».

Mujer madre. Mujer abuela. Mujer amiga. Mujer letra. Mujer ave… Sí, Carmen Coral de Calad nos acerca con sus escritos y con sus poemas al verde cenit del Sur de Colombia, por sus páginas corren libertas las palabras que su maravilloso cerebro ha tejido en multiforme figuras y colores, es sin duda alguna la escritora costumbrista más importante del departamento de Nariño, sus escritos están cargados de historia, de leyenda, de mito, todo con una fuerza arrolladora que posibilita traer a la memoria los recuerdos de la comarca.

Su obra contiene nuestras tradiciones, relatadas de manera sencilla y amena, así como el campesino que se vierte en las jornadas diarias sobre la tierra, pausada y lentamente, para dejar constancia de su existencia. Con sus nobles ideas ha permitido que más de una generación se recree con sus palabras, que son sinfonías perfectas al oído de quien ama lo propio.

            Fue un gorrión que no se pudo enjaular, porque gustaba volar por entre nuestras verdes nubes, desplazándose airosa y vital por ente nuestros cañones profundos, para posarse, finalmente, victoriosa sobre las montañas de la inspiración y el ensueño; ave que con sus trinos nos anunció y anuncia  amaneceres buenos y calmos, lejos del mundanal ruido de la modernidad no querida; trino que acompaña la historia y nos la vuelve letra, para prefigurarse en Ipiales como la verdadera Señora de Nuestras Letras.

            La imagino sobrevolando nuestra vieja ciudad, rescatando cada cuento, cada tradición, como pajilla que le permitirá luego tejer el abrigado nido, ese nido en donde sueña con llenarlo de hijos que sepan valorar su historia, hijos ipialeños que deben algún día emprender el vuelo, como lo hemos hecho más de uno de sus amigos y frecuentes lectores. Carmen Coral de Calad, surco que lleva a la fresca estancia de lo propio, agua fresca que trae el sabor de nuestras ancestrales montañas, viento fuerte que nos impulsa a seguir el vuelo. De ella hemos aprendido que quien no conoce su historia está condenado a ser un anónimo en el espacio y el tiempo, por eso con cada una de sus creaciones nos recreamos en lo propio, en la labranza de la palabra que se vuelve eco que da cobijo de hogar.

            Perfecta amiga que nunca escatimó en su oblatividad, generosa y comprensiva, su charla siempre fue una cátedra de sapiencia y cultura, su obra constituye la memoria viva de la ciudad, su obra, publicada en las principales revistas y periódicos de Ipiales, constituye fuente primera para rastrear nuestra identidad, ahí se vierte su canto de gorrión, el mismo que es y será siendo guía a seguir para encontrar nuestra esencia. Esos ojos azules, de mirada serena y calma, se han integrado al universo, son hoy remansos de agua pura donde hay que ir a beber para poder entender nuestra esencia sureña.

            Gorrión libertario, tiendes tus alas sin temor y, con todos los bríos de tu sangre sureña, remontas el vuelo y te recreas con nuestra colcha de cultivos, conoces tu estancia…, nuestra estancia. Gorrión incansable que engalanas la raza con tus trinos. Carmen Coral de Calad, el Gorrión ipialeño.

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