Estado colombiano sigue en deuda con la UP

Después de su genocidio en las décadas de los ochenta y noventa, todavía no se ha avanzado en el esclarecimiento del papel que tuvieron los organismos estatales en el asesinato de los miembros de la Unión Patriótica (UP).

Así lo advirtió el abogado Óscar Yesid Osorio Barragán, quien insistió en la necesidad de propiciar una mayor participación de los sobrevivientes en el actual espectro político, y en hacer una reconstrucción histórica que permita desestigmatizar a las personas que formaron y forman parte de esta agrupación política.

El tema se ventiló en el marco de un homenaje rendido al profesor Iván David Ortiz Palacios, por parte de la Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.), en el que docentes y expertos consideraron que a pesar de los avances alcanzados, la institucionalidad se ha quedado corta en reparar a los sobrevivientes del genocidio político.

Al referirse al legado del profesor Ortiz Palacios, el docente José Ignacio Salcedo Galán destacó su defensa a la clase trabajadora a lo largo de su trayectoria profesional, cuya prolija actividad se vio truncada con su fallecimiento, hace 10 años.

De igual manera destacó el empuje que el docente le dio a la defensa de los derechos humanos y al derecho internacional humanitario, y la reflexión pública sobre el genocidio perpetrado contra la UP durante el final de la década de los ochenta y principios de los noventa.

Para el profesor Ortiz resultaba evidente que la participación política no solo debía estar ligada a la justicia transicional, sino al propio Estado de derecho, y en la medida en que estos espacios mantuvieran un acceso restringido para la gran mayoría de la población no se podrían llevar a cabo verdaderos cambios.

Víctimas, la prioridad

A su turno, el abogado Osorio Barragán, egresado de la U.N., destacó el hecho de que el país está inmerso en una situación de violencia cuyo carácter es estructural, y en la que paradójicamente es el propio Estado el que suele originar nuevos señalamientos y confrontaciones.

En tal sentido, llamó la atención sobre la necesidad de incrementar y favorecer la participación de las víctimas como sujetos de derechos y actores políticos, para evitar que se repitan experiencias como las de Argentina, Chile, Brasil o Sudáfrica.

Por su parte, el profesor Jairo Hernando Estrada destacó el carácter humanista y generoso de su colega homenajeado, además de la solidaridad que siempre demostró por las luchas sindicales y sociales.

“El interés por lo ocurrido con la UP fue surgiendo en medio de los eventos que se desencadenaron a partir de la segunda mitad de los años ochenta, pero particularmente en la primera mitad de los noventa”, destacó el docente, para quien los aportes realizados por el profesor Ortiz Palacios constituyen una labor sin precedentes en el país.

De hecho es a Iván Ortiz a quien se debe que el genocidio de la UP sea considerado como tal –en contraste con otras personas que prefirieron la definición de exterminio– gracias a la construcción de una metodología de análisis que también constituyó un aporte sustancial al estudio de estos hechos.

La profesora Carolina Jiménez Martín destacó la labor como docente de quien fuera su maestro en la cátedra sobre Histórica Política y Económica de Colombia, en la cual se proponía hacer una lectura del pasado y presente del país a partir de una perspectiva en la que se consideraban las múltiples luchas y resistencias protagonizadas por diversos movimientos sociales.

El ejercicio pedagógico incluía una revisión detallada de diversos archivos de prensa, además de nuevas lecturas respecto a los hechos que hicieron posible la hegemonía conservadora.

(Por: Fin/JCMG/MLA/LOF)

Comentarios

Comentarios