Estamos del lado de la gente

Colombia vive hoy una de las más grandes movilizaciones sociales, sólo comparada con la sucedida en septiembre de 1977 bajo el mandato del entonces Presidente Alfonso López Michelsen, desde esa fecha, el país no se había volcado masivamente a las calles como lo presenciamos en esta oportunidad.

Es una protesta social legítima, llena de argumentos, llena de motivos, con justas reclamaciones del pueblo por una serie de situaciones que históricamente han venido sucediendo y que envejecieron mal. Por eso, es el momento de entre todos frenar ese detonante social que se ve venir.

Motivos los hay más que suficientes, hoy el panorama es incierto para nuestros niños y jóvenes, la población de la tercera edad sin la posibilidad de tener una pensión digna, el asesinato sistemático de nuestros líderes sociales, indígenas y líderes de los distintos procesos de reconstrucción del tejido social, la corrupción a gran escala que sigue carcomiendo las instituciones públicas y entidades privadas del país, las amenazas contra nuestro medio ambiente a través de la propuesta de hacer fracking, de retornar las fumigaciones con glifosato, de concederle cesiones a las multinacionales para que saqueen la riqueza del país, la débil política laboral que no trata bien al empleado o los mal llamados contrato “chatarra” que atropellan la dignidad de la clase trabajadora, la poca efectividad para crear fuentes de trabajo, mientras el desempleo bordea la penosa cifra de dos millones 600 mil personas sin una fuente de ingreso, por las condiciones de pobreza que superan el 30% y la pobreza multidimensional que alcanza el 19% y que mantiene condenados en la miseria a una buena cantidad de la población colombiana, eso es dramático y reprochable desde todos los puntos de vista.

A esta larga lista se suma la poca voluntad de avanzar con el proceso de Paz, por el contrario existe un gran interés del gobierno y de sectores guerreristas de hacerla trizas, y qué decir de las gabelas planteadas en la reforma tributaria en la que se le regala casi diez billones de pesos al empresariado y a los ricos de éste país, esos son dineros que bien podríamos usarlos para oxigenar el tema pensional y la educación superior pública nacional.

Frente a todo esto y muchos más temas que saturaron la paciencia del pueblo colombiano, desde luego hay que buscar soluciones definitivas entre todos. Es por eso, que bajo el liderazgo del Presidente del Congreso, Lidio García, se convocó a los líderes del paro nacional para escuchar sus planteamientos y servir de puente ante el Gobierno Nacional para que haya un diálogo más fluido. Esa buena disposición del Congreso, la celebro, es la primera vez que el legislativo que siempre ha estado alejado de las luchas sociales, se pone del lado de la gente para respaldar sus pliegos, para ayudar en la mediación con su interlocutor válido que en este caso es el Gobierno Nacional.

Ese fue un encuentro importante, animoso, propositivo entre los voceros del paro y el Congreso de la República, el Senado en particular presidido por su mesa directiva, hubo muy buena empatía, mucha camaradería en el sentido de apoyar las justas peticiones de los voceros del paro, especialmente las que tienen que ver con la Paz, con la lucha contra la corrupción, con el tema de la seguridad de los líderes sociales y por supuesto los temas planteados de defensa de la educación superior pública y el sector de salud, la defensa del medio ambiente entre otras iniciativas.

Esta es una dinámica que tiene que desarrollarse entre el Gobierno Nacional y los voceros del paro, nosotros desde el Congreso lo que vamos a hacer es promover acercamientos, facilitar los diálogos, que haya pronto una salida a esta crisis, que desde luego tiene que ser un dialogo formal, con una agenda nacional, que tiene que concertarse entre las dos partes, no puede tratarse todo de aquí a marzo por la agenda tan extensa, pero tiene que ser consensuada por lo menos en lo más inmediato, lo más importante, como los temas ya mencionados.

Nosotros manifestamos la voluntad de seguir después del 16 de diciembre trabajando los días que sea necesarios y volver en enero a seguir trabajando en sesiones informales. Ojalá el Gobierno en cabeza del Presidente Iván Duque, escuche las reclamaciones legítimas, tome acciones inmediatas para que así el país pueda recuperar su normalidad.

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